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Cuando el agua es más un problema que una bendición

La zona conocida como El Mangrullo, en el extremo sureste de Rosario, sufre los embates de las periódicas inundaciones a la vez que padece la ausencia del líquido vital para el uso diario. Conclusión estuvo en el lugar y tomó testimonio de ello.

Por Osvaldo Laspina y Marcelo Chibotta

El Mangrullo no es aquel lugar que marca el extremo geográfico del sureste de Rosario, es también la zona que pone en evidencia la ausencia de otros límites que van más allá del territorio físico.

En El Mangrullo no se distingue el resultado cierto de la promesa de campaña electoral pasada, ni de la anterior, ni de la anterior…

Allí, el mismo agua que le da vida a los campos sembrados y que riega con su belleza muchos paisajes de ensueño, se convierte en una maldición aunque ya no por obra de la naturaleza, sino por la desidia de los hombres que tienen la responsabilidad de crear las condiciones básicas para que prospere la vida misma.

Los habitantes del lugar, unas 80 familias, aguardan la inundación que cada tanto el Paraná les tiene preparada mientras que el agua que usan para beber surge de una maraña de caños de PVC, conectada por los mismos vecinos a una troncal que pasa a un par de cuadras del lugar, más precisamente en la zona de la colectora de Circunvalación que se cruza con Avenida del Rosario.

Suena, cuanto menos sorprendente, que este problema básico persista P1460227en una ciudad importante como es Rosario, ingresado el año 2016 y junto a uno de los ríos más caudalosos del mundo, como lo es el Paraná.

Consultado por Conclusión, un vecino del lugar fue explícito en su descripción: “El problema que tenemos aquí es que no existe una red para que cada casa tenga su entrada de agua, entonces la gente hace de manera desesperada estas conexiones del caño maestro que empieza en Avenida del Rosario y Colectora y culmina al final de la calle, en ‘Brazo Seco’, como le llaman y no siempre hay agua porque los caños se rompen”.P1460223

“Algunos los pueden arreglar, otros no se dan cuenta cuando están rotos y se pierde presión de agua a pesar de que no hay buena presión también en esta zona”, comentó el lugareño.

Más adelante, agregó: “Los caños son de PVC y pasan por ellos el agua que tomamos, que viene caliente y no sabemos si está contaminada porque los caños pueden estar rotos. El cordón está en pleno abandono, hay pasto, hay agua estancada”.

“En tiempos de política vienen todos – denunció el vecino – y dicen que van a poner un caño maestro, al igual que con la luz, que a pesar de que la mayoría queremos pagarla, nos tenemos que enganchar”.

Finalmente, el ciudadano rosarino expuso: “Sería bueno que no nos olviden tanto. El agua y la luz son imprescindibles y aquí tenemos, niños, ancianos y discapacitados que no pueden moverse por sus propios medios”.

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También la luz

Casi tan vital como el agua, el servicio eléctrico igualmente se constituye en un problema para los habitantes de El Mangrullo. Una vecina también dijo lo suyo al respecto: “Nosotros juntamos firmas y fuimos a la EPE para pedir que nos hicieran el favor de venir y regularizar el tema de la luz porque no queremos estar enganchados”.

Seguidamente, la vecina reveló a este medio que como respuesta a la solicitud tuvieron como respuesta un “no” porque “no tenían presupuesto para hacer todo el relevamiento de cables y que no se podía”.

“La luz es un tema tremendo, porque ahora y en invierno nos quedamos sin luz. Ya nos cansamos de pedir y pedir y pedir y que nadie nos escuche”, concluyó.

Fotos y video: Salvador Hamoui

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