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Es ley la expropiación de un predio de la zona oeste en el que viven 365 familias

El proyecto impulsado por el gobierno de Santa Fe pone fin a un conflicto de larga data en tierras ubicadas en Sorrento y Cullen. Las personas se asentaron allí hace más de 30 años, pero una empresa quiso desalojarlos.

Este jueves, la legislatura aprobó el proyecto enviado por el gobernador Miguel Lifschitz donde se evita el desalojo de 365 familias de barrio Cullen, en la zona Oeste de Rosario.

La iniciativa consiste en “un plan integral de acceso al hábitat” que  apunta a urbanizar el extenso sector del barrio Empalme Graneros (limitado por avenida Sorrento, Cullen, Schweitzer y el Arroyo Ludueña) y dar solución definitiva a un barrio que creció en medio de un juicio de desalojo que ya lleva más de dos décadas.

“Es un resarcimiento histórico para la gente que vive en el lugar”, apuntó el Secretario de Hábitat, Ing, Diego Leone. “El gobernador Miguel Lifschitz asumió la decisión política de poner fin a un conflicto que lleva más de dos décadas. El plan de trabajo prevé urbanizar un extenso sector, generar condiciones de hábitat digno e igualdad de oportunidades para más de 300 familias”.

La ley declara el suelo de utilidad pública y autoriza su expropiación. Sin embargo, va mucho más allá ya que también plantea la urbanización, el mejoramiento de las viviendas del barrio, la subdivisión del suelo en lotes, bajo la forma de un loteo social, la apertura de las calles y la provisión de servicios de agua, desagües y energía eléctrica mediante medidores comunitarios.

“Los vecinos van a pagar por sus lotes; siempre tuvieron voluntad de hacerlo. El problema original fue que no hubo acuerdo en el precio pretendido por los propietarios del terreno. La posesión definitiva de la tierra va a traer tranquilidad a las familias; a partir de ahora, pueden enfocarse en planificar lo que viene: la mejora del barrio y la puesta en valor de sus viviendas”, concluyó el titular de la cartera de hábitat.

En tanto, los equipos de Desarrollo Social y Economía Solidaria del municipio trabajarán para apuntalar los procesos productivos que ya existen en el barrio, muchos relacionados con la recuperación de residuos. El proyecto culmina con la entrega de escrituras a las 365 familias (según reveló el último censo municipal) que habitan el predio desde hace más de 20 años.

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