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El barbero, un oficio de imagen con criterio artesanal

En una entrevista fuera de lo común, Conclusión indagó sobre la historia de un oficio tan antiguo como conocido.

La imagen comunica en gran medida particularidades de la personalidad de las personas. El barbero, a través de la historia, a cumplido un rol muy importante y trascendente a la hora de buscar la imagen que define, la mayoría de las veces, al hombre.

En una entrevista fuera de lo común, Conclusión indagó sobre la historia de un oficio tan antiguo como conocido, en donde Franco Paschetto contó de que se trata esta interesante profesión.

— ¿Ser barbero es hacer arte?

— Ser barbero tiene mucho que ver con el espectro del arte. No es como piensa la mayoría de las personas solo pasar una maquina y listo. Hoy en día, los barberos se perfeccionan y desarrollan técnicas tanto para el afeitado como para el corte de cabello. Yo creo que sí, está muy relacionado con el Arte.

— ¿Qué conlleva ser barbero? ¿Qué características tiene esta profesión?

— Ser barbero, más allá del oficio, nosotros lo llevamos como un estilo de vida. Así como muchos oficios llevan su trabajo a lo personal, nosotros también vivimos como sentimos esta profesión. En este espacio existe una mezcla de relaciones sociales importantes, desde el pibe que junta el mango hasta aquel que tiene otro status. Ser barbero tiene mucho que ver con esto.

— ¿Qué busca la persona que llega hasta la barbería?

— Buscan asesoramiento y que alguien que sabe le diga que le va a quedar mejor. En cuanto a la barba, lo tomamos como un accesorio que tiene que ver con la belleza masculina. No a todos les queda bien el mismo corte de moda, por eso nuestra tarea es buscar cual es el estilo. Por ahí, se acercan con una idea que no es lo que mejor puede quedar, entonces nosotros como barberos aconsejamos que es lo que puede acercarse más a su gusto. Se puede decir que somos asesores de imagen.

— Ir al barbero, ¿es utilizado como una moda?

— Estos últimos cuatro años se puso bastante de moda y en buena hora. El hombre recurre a estos espacios donde antes no era tan frecuente y busca un buen servicio. A su vez, las barberías están buscando esa excelencia en cuanto al servicio y atención. Sí, esta de moda y creo que va a seguir creciendo a nivel mundial.

— Si bien es una moda, ¿también es un oficio que viene de vieja data?

— Este oficio viene desde la era de las cavernas y estuvo presente en casi toda la historia de la humanidad. En la época medieval el barbero era medico, dentista y además barbero, básicamente, porque sabía utilizar la navaja. En un momento de la historia, el distintivo de la barbería era un poste que giraba blanco y rojo, ya que el barbero practicaba sangrías, donde la gente que llegaba con alguna dolencia se atendía con él y este realizaba un corte en algún punto del cuerpo que tenía que ver con esa dolencia. El rojo por sangre y el blanco por las vendas. Es un profesión que tuvo que ver con los reyes y con las luchas armadas, ya que la barba podía ser manipulable para el contricante en la lucha cuerpo a cuerpo.

— ¿Qué tiene que buscar una persona que no fue nunca a la barbería?

— Una barbería, fundamentalmente, tiene que ser un lugar higiénico y tiene que notarse la profesionalidad del barbero en el cuidado de sus herramientas y el interés por el cliente. Obviamente, debe buscar un lugar en donde lo puedan asesorar correctamente. Estos son puntos primordiales a la hora de buscar el espacio donde asistir.