Apenas un 24% de los catalanes quiere seguir adelante con el proceso de secesión tras las elecciones regionales del 21 de diciembre en Cataluña, mientras un 71% aboga por un acuerdo con el gobierno español para resolver el conflicto, según una encuesta publicada hoy.

Tras la intervención de la norteña región por parte del Ejecutivo central para abortar la secesión impulsada por el gobierno independentista catalán, que derivó en su cese y la convocatoria electoral, un 80% de los catalanes prefiere votar por partidos políticos que busquen restaurar la convivencia, de acuerdo con el estudio realizado por Metroscopia para el diario El País.

Respecto a las preferencias de los votantes sobre las posibles coaliciones de gobierno tras las elecciones, en respuestas múltiples, un 75% de los encuestados apoyan a partidos que busquen una solución negociada con el gobierno español, mientras un 40% están a favor de reeditar la alianza secesionista que llevó a la fallida declaración de independencia del 27 de octubre.

Asimismo, un 39% están con los partidos que quieren seguir adelante con el proceso de secesión, y un 35% opta por una coalición entre los liberales, socialistas y conservadores del llamado «bloque constitucionalista».

Los resultados superan el 100% porque las preguntas no fueron excluyentes.

En tanto, la opción del «tripartito» de izquierda entre los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), los socialistas del PSC y Catalunya en Comù, el espacio político de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, cosecha un 32% de apoyos.

Las estimaciones electorales adelantadas el domingo indican que los partidos independentistas catalanes y los del bloque constitucionalista empatarían con el 46% de los votos, con lo que ninguno conseguiría la mayoría absoluta de 68 escaños.

De acuerdo con estas proyecciones, los independentistas se quedarán en 67 escaños, mientras los constitucionalistas sumarían 60 escaños y, por lo tanto, el partido de izquierda Catalunya en Comù tendría la llave del gobierno.

La participación sería histórica, del 80%, un factor que beneficia a los no independentistas, cuya movilización se activó recientemente a raíz de la amenaza de secesión.

La inédita intervención de Cataluña por parte del gobierno de Mariano Rajoy al amparo del artículo 155 de la Constitución relajó la tensión política y social al paralizar el proceso de secesión y fijar elecciones para el 21 de diciembre.

No obstante, la expectativa de un posible triunfo de los independentistas y la reedición de un gobierno con voluntad rupturista amenaza con devolver la incertidumbre a Cataluña y España, que atraviesa su peor crisis política en 40 años de democracia.

Una de las principales consecuencias del proceso de secesión fue la huida de unas 2.000 empresas de Cataluña. En este contexto, el estudio de Metroscopia revela que el 54 % de los catalanes considera que la situación económica actual de Cataluña es mala frente al 37% que dice que es buena.