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Moisés Ville: historias y tradiciones en el primer pueblo judío de Santa Fe

Conclusión pone el foco en un pueblo ícono de la provincia. Eduardo Aguirre vivió su infancia y parte de adolescencia en esta población ubicada a 320 kilómetros de Rosario y cuenta detalles. 

Por Hernán Cabrera

Moisés Ville es una comuna ubicada en el departamento San Cristóbal, provincia de Santa Fe. Está a 320 kilómetros de Rosario y a 177 de Santa Fe capital. Fue fundada en 1889 por un grupo de judíos europeos del este y rusos que escapaban de los pogroms y de las persecuciones. Los fundadores llegaron a Argentina en el barco Weser el 12 de agosto de 1889. Moisés Ville se convirtió en una localidad canónica de los gauchos judíos que trabajaron la tierra en Argentina a fines del siglo XIX y principios del XX.

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El ascenso social causó una baja poblacional porque los jóvenes se fueron a las grandes urbes (como Rosario y Buenos Aires) en búsqueda de educación superior y oportunidades.

Moisés Ville, con sus colonias hermanas de Mauricio y Villa Clara, fueron los ejemplos paradigmáticos del trabajo de la Asociación Barón Hirsch de Colonización Judía.

Javier Sinay escribió un libro acerca de Moisés Ville, que refiere a la matanza de los colonos por parte de los gauchos.

“Los crímenes se dieron a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, en un momento en el que el campo argentino estaba transformándose y modernizándose”, cuenta Sinay, periodista y autor de “Los crímenes de Moisés Ville”, que reconstruye la historia de los asesinatos que conmocionaron al pequeño pueblo santafesino.

Conclusión entrevistó a Eduardo Aguirre, actual secretario de Acción Social del sindicato de Empleados de Comercio de Rosario y residente de Moisés Ville.

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“Si bien no fue mi pueblo natal, allí viví toda mi infancia y adolescencia, tengo continuidad en las vivencias de Moisé Ville, sí sin la ese final porque nosotros lo decimos así. Era un sociedad muy activa, que llegó a tener industrias metalúrgicas, fábricas de caramelos, de juguetes y culturalmente fue el primer pueblo en tener su propio edifico de biblioteca”, recordó. Además agregó: “Fue la primera cooperativa agrícola en la provincia porque el judío traía de Europa el cooperativismos en su sangre, también tiene un teatro muy bello, en un pueblo que llegó a tener más de 6.000 habitantes y ahora cuenta con 2.000”.

—¿La religión es muy importante?

—Tengo unos recuerdos extraordinarios de la convivencia religiosa cuando era joven, si bien había por ahí algunas pequeñas diferencias, eran los menos, hubo asimilación al revés, ya que yo era católico de origen en un pueblo judío. En ese momento la religión era muy fuerte, yo era un cristiano asimilado al judaísmo, tal es así que yo digo que soy ideológicamente soy un judío socialista, un judío progresista, un judío humanista. La convivencia era muy buena, la población era muy definida, estaba la sociedad fuerte judía y de origen italiana, que era muy poca, después estaba la orilla del pueblo, a pesar de no tener río, porque estaba todo el criollaje, santiagueños, tucumanos, chaqueños, que venían a trabajar a los campos judíos y las mujeres criollas que trabajaban en el servicio doméstico. Teníamos dos clubes, y ahí tampoco no había diferencias entre judíos y católicos, hasta diría que el judío de Moisé Ville y el gringo y criollo se educaron viendo crecer a sus hijos en las mismas escuelas, corriendo atrás de las mismas pelotas de fútbol, si se lastimaban veían el mismo color de sangre, no había problemas, hasta me emociona recordarlo porque era para mí el edén el pueblo, por el comportamiento de las clases sociales y religiosas.

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—¿Y las costumbres culinarias las recuerda?

—Sí. Yo tuve mala suerte porque mi mamá, aparte de no ser judía, era mala cocinera, no le gustaba la cocina. Podía escribir un poema, pero cocinar no, yo por eso picaba algo de mis amigos judíos, la cocina judía sigue siendo muy tradicional en el pueblo, además me acuerdo de las tortas alemanas, porque después vinieron los judíos alemanes durante la guerra y tengo un amigo, Claudio Friztler, y la madre hacía unas tortas alemanas increíbles.

—¿Perdura aún la colonia judía en Moisés Ville o ya hay más mezcla?

—Yo recuerdo que en la elección del año 1999, cuando ganó Fernando De la Rúa, el 32% de los apellidos eran judíos en el padrón de Moisés Ville, eso significa que ya en esa época quedaban muy pocas, calculo que ahora debe haber menos familias judías. Al pueblo lo están proponiendo como Patrimonio Mundial ante la Unesco. Estaríamos todos muy orgullosos si así sucede. Moisé Ville es un gran pueblo con mucha historia y muy buenas personas.