Narciso Ibáñez Menta: las mil caras del terror

El sábado 15 de mayo de 2004 falleció en Madrid el actor, guionista y realizador que aterrorizó con sus personajes a generaciones de argentinos e hispanoamericanos.

Por Rubén Alejandro Fraga

Este martes se cumplen 14 años de la muerte de un extraordinario actor, guionista y realizador de teatro, televisión y cine español que aterrorizó con sus inolvidables personajes a varias generaciones de argentinos e hispanoamericanos: Narciso Ibáñez Menta.

Aquel caballero de cuerpo pequeño y voz inmensa había nacido en Sama de Langreo, Asturias, el domingo 25 de agosto de 1912 y era hijo de Narciso Ibáñez y Consuelo Menta, dos artistas líricos.

En su libro TV manía. Programas inolvidables de la televisión argentina (Sudamericana, 1999), Luis María Hermida señala: “El terror en la televisión argentina tiene un nombre y dos apellidos: Narciso Ibáñez Menta. Su voz inconfundible fue, en muchos casos, el único indicio de que, debajo de increíbles caracterizaciones, se hallaba él. Horribles rostros carcomidos por ácidos, rostros afectados por deformidades varias o celosamente encubiertos, hicieron del maquillaje su aliado inseparable hasta elevarlo a una categoría artística y artesanal nunca alcanzada por producción televisiva alguna”.

Fascinado desde niño por el arte de la caracterización, en enero de 1931 Narciso se radicó en Buenos Aires, ciudad en la que desarrolló una intensa labor como actor y director teatral, poniendo en escena clásicos como el Fausto, de Goethe (en 1940), y nuevas piezas como La muerte de un viajante, de Arthur Miller (en 1950), Manos sucias, de Jean Paul Sartre (en 1956) o Así en la tierra como en el cielo, de Fritz Hochwalder (en 1957).

Pero fue en 1933 cuando se inició en el género que lo haría famoso con una adaptación teatral de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, a la que siguió, un año más tarde, una puesta en escena de El fantasma de la ópera, de Gastón Leroux.

Paralelamente a su trabajo teatral, en la Argentina realizó unas 45 películas, dirigió tres y colaboró como guionista para la radio y televisión, medio a través del cual alcanzaría la consagración masiva.

La pantalla del terror

Ibáñez Menta demostró su talento cuando la precariedad de la televisión argentina era casi total, en los comienzos de Canal 7, cuando no había videotape, y puso en pantalla joyas como Los malditos de la historia (1958) y Obras maestras del terror (1959-1962), ciclo dirigido por su hijo, Chicho Ibáñez Serrador; El fantasma de la Ópera (1960), Arsenio Lupin (1961) y Mañana puede ser verdad (1962-1964). Otro singular éxito lo logró en 1962 con El muñeco maldito.

En 1963 volvió a España y en enero del año siguiente debutó en la Televisión Española (TVE) en el espacio Estudio 3 y participó en Los Bulbos, El hombre y la bestia, El Asfalto, ¿Es usted el asesino? e Historias para no dormir, serie dirigida también por su hijo, con la que alcanzó gran popularidad como intérprete de temas de terror.

Mientras tanto, en teatro realizó La zorra y las uvas (1964), Los Físicos (1965), El sol en el hormiguero (1966) y El proceso de Mary Dugan (1967).

De regreso en la Argentina, en 1969 logró uno de sus mayores éxitos en televisión: El hombre que volvió de la muerte, por la pantalla de Canal 9. Ese mismo año, Ibáñez Menta también llevó a la pantalla de Canal 9 Un pacto con los brujos y El Sátiro, otras dos miniseries terroríficas. Al año siguiente personificó al líder nazi Adolf Hitler en El monstruo no ha muerto y también puso en el aire El cerco alucinante, Otra vez Drácula y El Robot.

Más tarde vendrían, entre otras, los capítulos de Mañana puedo morir (1979, por Canal 13), sus Historias para no dormir (1982, producidas por TVE) y El pulpo negro (1985, por Canal 9). En 1974 trabajó en España como protagonista de la serie El Televisor, dirigida por su hijo para televisión, y en 1984 trabajó en el filme Sal gorda, de Fernando Trueba.

En julio de 1991, interpretó Mi entierro, y en marzo de 1997 regresó a Buenos Aires para rodar, para el Canal 9, una serie sobre corrupción titulada Los herederos del poder, en la que interpretaba a un hacendado millonario.

Un vengador de ultratumba

Después de atemorizar a la incipiente teleplatea argentina con El fantasma de la Ópera (1960) y El muñeco maldito (1962), Ibáñez Menta, transformado ya en un ícono del género de terror, decidió poner en el aire por Canal 9 El hombre que volvió de la muerte, que contaba la historia de Elmer van Hess, un desdichado que regresa de la muerte para vengarse de quienes fueron sus victimarios.

Concebido en forma de teleteatro a lo largo de 13 episodios, que fueron emitidos entre el 3 de abril y el 26 de junio de 1969, salía al aire todos los jueves a las 22 y a Rosario llegaba a través de Canal 5.

El libro era de Abel Santa Cruz, con quien Narciso había trabajado años antes en un radioteatro en radio El Mundo.

En la serie, Ibáñez Menta interpreta varios personajes tenebrosos con sus inolvidables caracterizaciones. Elmer van Hess, el anciano alemán con su máscara metálica, Ferdinand Deval, Haile Tibiade (un político africano) y Ekaterina Hansen (la anciana pérfida cuya voz era la de la actriz María Elena Sagrera doblando a Narciso) son todas criaturas interpretadas por él. Su afán por caracterizarse y lograrlo como pocos había arrancado lejos en el tiempo. Haber visto a Lon Chaney en El jorobado de Notre Dame y El fantasma de la Ópera lo marcó para siempre y lo transformó en discípulo y admirador del célebre actor estadounidense.

El hombre que volvió de la muerte alcanzó importantes picos de audiencia, como la del episodio emitido el 12 de junio del 69, que fue visto en 672.682 hogares, según las mediciones de la época. El programa se emitió durante meses en los que los levantamientos populares conocidos como el primer Rosariazo y el Cordobazo herirían de muerte a la retrógrada dictadura del general Juan Carlos Onganía, que unos años antes había derrocado al gobierno constitucional del radical Arturo Illia.

En ese marco, las andanzas de Elmer van Hess desvelaron a una teleaudiencia que rozó los 34 puntos de rating, y llevaron al envío a ocupar el puesto número tres entre los diez programas más vistos de la temporada, según consignó la medidora Ipsa.

Aquel 1969, año en el que el hombre llegó a la Luna, Ibáñez Menta había regresado a Buenos Aires desde su España natal para festejar, según dijo en una entrevista de la época, sus 50 años de teatro en la Argentina.

Aunque las crónicas cuentan que Narciso Ibáñez Menta, “el hombre de las mil caras”, falleció el sábado 15 de mayo de 2004 en Madrid, a los 91 años, al cumplirse este martes 41 años de su partida, su figura fantasmal aún sobrevuela en las pesadillas de numerosas generaciones que tuvieron el privilegio de presenciar su extraordinario arte.