JUEVES, 04 DE JUN.

Crece la preocupación de vecinos y organizaciones por el proyecto de golf sostenible en el Bosque de los Constituyentes

“Se trata de un negocio inmobiliario de alta plusvalía para esa zona, esto se da de manera indirecta y bajo el disfraz de apoyar la socialización de gente”, sostuvo el ex guardaparque del lugar e integrante de la Mesa Intersectorial por el Arroyo Ludueña, René Marconi.

 

Días atrás se conoció la intención del ejecutivo municipal de llevar adelante un proyecto de índole público-privada de construcción de una cancha de golf en el Bosque de Los Constituyentes. La propuesta denominada “Golf Sostenible”, se presenta como de perfil social. Es impulsada por Rosario Golf Club, la Fundación Rosario, la Municipalidad de Rosario y el Gobierno de Santa Fe.

El Bosque de Los Constituyentes junto al Arroyo Ludueña que lo atraviesa, conforman un área especialmente protegida de la ciudad de Rosario. El Bosque es un predio forestado con una superficie aproximada de 300 hectáreas ubicado al noroeste de nuestra ciudad, en lo que antiguamente era un paisaje de humedal, a la vera del Arroyo Ludueña y en el corazón de un área urbana con grandes asimetrías sociales y económicas; en sus inmediaciones están ubicados el Jockey Club y el Rosario Golf Club, las entidades impulsoras del proyecto.

Para poder tener en claro que sucede con este proyecto y las diferentes versiones del mismo, debemos repasar su incipiente derrotero. La primera noticia que se tuvo fue a principios de febrero a partir de una filtración de personas allegadas a la municipalidad que advirtieron que les estaban reclamando material sobre el bosque en el sector de la orilla derecha del Arroyo Ludueña, entre Schweitzer y Newbery.

La finalidad del pedido era que se pensaba construir una cancha de golf y que, a tal fin, ese fin de semana vendría desde Paraná un golfista de fama internacional a estudiar las posibilidades de llevar adelante el proyecto. Esto puso en alerta a los empleados que a su vez advirtieron que el plan debía contemplar el hecho de que el Bosque era un área protegida. A partir de esto, se siguió el desarrollo y cuando se hizo público se decidió realizar la reunión en la biblioteca Gori.

A esa reunión asistieron dos vecinos que apoyaban la propuesta y la representante de la fundación rosario que es aparentemente la promotora. En esa reunión sucedió un hecho muy interesante, por un lado, uno de los vecinos aseguró que el lugar era otro, concretamente el terreno de la misma ribera del arroyo, pero delimitado por calle Republica y Álvarez Condarco (al lado del playón deportivo y con unas superficies de unas tres o cuatro hectáreas).

Seguidamente la representante de la fundación expresó que el terreno era en realidad la margen opuesta entre Álvarez Condarco y Schweitzer, y que el mismo se dejaría sin tocar ningún árbol ni cambiar la tierra (ahora el terreno pasaba a tener unas 16 hectáreas). A ambos se le preguntó varias veces y ratificaron sus dichos, pero la representante de la fundación deslizó que se podría concretar la constitución de un consorcio administrador y que determinara el cobro por el uso del predio.

Estos dichos generaron una discusión ante lo cual los interlocutores a favor del proyecto dijeron que todo lo explicarían una vez que se terminara de concretar el proyecto y que lo harían por escrito. Además, aseguraron que el mismo se venía desarrollando desde hacía tiempo y que participaban las organizaciones de esa zona.

Ante la solicitud de las escuelas de la zona reclamando la participación ya que no se las había convocado ni pedido opinión al igual que la biblioteca Gori, se comprometieron a invitarlos a las próximas reuniones que se hicieran. Al día de la fecha eso no sucedió y por otro lado, continúa avanzando un proyecto edulcorado por algunos funcionarios y medios de comunicación, del cual se desconoce su médula.

Desde el Taller Ecologista hasta un conjunto de organizaciones de la ciudad, ven con preocupación este nuevo y sigiloso avance sobre este pulmón verde fundamental, más aún en plena crisis socioecológica y climática. Conclusión dialogó con René Marconi, quién fuera guardaparque del Bosque de los Constituyentes, siendo hoy integrante de la Mesa Intersectorial por el Arroyo Ludueña y el más importante historiador de uno de los cursos de agua más vapuleados de la región.

“En principio el proyecto del golf tiene una serie de cuestiones ambientales y, si se quiere, ideológica o de mirada, como se dice ahora. En lo ambiental no se entiende que el lugar, en realidad, es una zona que no es pasto abandonado, como dicen ellos, sino que es una zona de protección ambiental para evitar futuros anegamientos e inundaciones o desbordes, y más en este momento en que el cambio climático está siendo cada vez más grave en el tema de lluvias e inundaciones. Por eso no puede ser tocado. Además, es un área protegida”, sostuvo.

Hacer una cancha de golf homologada, como es lo que se proyecta hacer, lleva a remover importantes cantidades de tierra. “Ocupar 32 hectáreas, que es lo que se está terminando de conocer, no es gratis como nos quieren hacer creer, sino que se tiene que pagar un canon, aún a las asociaciones de golf que le otorgan la homologación. Y al movimiento, si tanto le preocupa lo social, sería bueno que esta gente le dedique esa misma plata a mejorar las condiciones de vida del barrio, porque están hablando de una inversión grande para muy pocos, cuando son cientos de personas más que no juegan al golf, pero que viven entre barros, con problemas de iluminación, de recolección de basura, de pavimento, de agua, de un montón de servicios básicos que la municipalidad no les permite, no les otorga, o no los provee”, enfatizó Marconi.

Sin dudas esta iniciativa, por el momento planteada en voz baja, ha comenzado a cosechar una concreta y sostenida resistencia. “Es simple, si lo que ofertan son servicios sociales, y les preocupa tanto las canchas de golf, que abran la cancha de golf del Jockey Club, para que de esa manera cada tanto los pibes que quieren ser cadis puedan jugar, puedan practicar, puedan aprender. Eso es ser social, integradores, no mandarlo a una cancha aparte para que aprendan lo que ellos no pueden hacer en las canchas de golf para ricos, que son las que están a una cuadra o a cinco cuadras, como en estos casos”.

Cuando René Marconi sostiene que se trata de una mirada ideológica, uno de los argumentos que expone tiene su anclaje en la poca claridad que aporta el proyecto, ya que sostiene que cambian la ubicación y las condiciones de manera sistemática, con el fin de evitar la discusión. “Pero lo que siempre mantienen, es que eso está abandonado, está vacío, está desierto. La misma mirada que tenía el general Roca en la campaña del desierto, como los indios no tenían los títulos de propiedad de la tierra, estaba desierta, no existían, entonces había que ocuparla. Ahora hacen lo mismo, como esto tiene pasto y no hay nada construido ahí adentro, empecemos a meterle cosas, emprendimientos comerciales para que esto sea productivo, que esa es la verdadera función de este grupo, de esa fundación”.

La mayoría de los interesados son emprendedores inmobiliarios de la zona. Entre los que promueven el proyecto, se encuentran incluso quienes fueron condenados por la justicia por contaminar el Arroyo Ludueña. “Se trata de problemas muy serios. Si llevan el agua para regar lo que proyectan, los vecinos de Fisherton, de Emáus, del 7 de septiembre y de toda esa zona, deberán olvidarse de tener agua, porque ahora si tienen baja presión, es porque están usando esa agua de la red y no le pueden proveer la presión necesaria, porque la usan para regar los campos del Golf Club Rosario, del Jockey Club de Rosario, las canchas de hockey, de rugby y de fútbol que tiene el Jockey. Se trata de cientos de miles de litros que se usan diariamente y que les quitan a los vecinos. Si ahora agregamos 32 hectáreas más de agua, olvídense del agua a los vecinos y desde ya que me lo desmientan si no es así”, indicó el guardaparque e integrante de la Mesa Intersectorial por el Arroyo Ludueña.

Para finalizar, René Marconi hizo hincapié sobre la verdadera finalidad de proyectar una cancha de “gol sostenible” en un pulmón verde que resiste los brutales embates del mercado inmobiliario. “Por último, sostienen que existen 80 personas que dicen tener palos de golf para jugar. Cabe destacar que en realidad se necesita de un set de golf, y el mismo varía entre los 400.000 y los 2 millones de pesos para poder jugar e intervenir en campeonatos como dicen que lo van a hacer. Aparte de mentir descaradamente, están hablando de 80 personas en una zona en donde viven más de 30.000. Entonces, no pueden disfrazar esto para valorizar una cancha de golf homologada pública de 32 hectáreas de 9 hoyos y que va a hacer que esa zona inmobiliaria se transforme en ocupable. Se van a disparar los valores de los terrenos y de las construcciones en aldea, se trata de un negocio inmobiliario de alta plusvalía para esa zona que se impulsa de manera indirecta y bajo el disfraz de apoyar la socialización de gente. Esto es una contundente mentira, la están cubriendo para potenciar el valor de sus casas y de sus terrenos, esa es la verdadera causa de la cancha de golf que no es casual. Los tipos que la promueven están enfurecidos defendiéndolo, pero nunca explican cuál es realmente el proyecto”, concluyó.

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