MARTES, 20 DE OCT.
Entrevista

Sergio Argüello referente de VGG, disfruta del notable presente deportivo de la institución

El experimentador futbolista de Villa Gobernador Gálvez dialogó con Conclusión sobre el gran momento deportivo que vive el primer equipo que conduce Pocho Mora, del disfrute tras años difíciles y del sentido de pertenencia que le transmitieron los grandes dirigentes que pasaron por el club de la vecina localidad.

El experimentador futbolista de Villa Gobernador Gálvez, Sergio Argüello, dialogó con Conclusión sobre el gran momento deportivo que vive el primer equipo que conduce Pocho Mora, del disfrute tras años difíciles y del sentido de pertenencia que le transmitieron los grandes dirigentes que pasaron por el club de la vecina localidad.

Conclusión dialogó con el defensor, que también fue dirigente y entrenador de VGG, sobre todos los temas, las claves para el muy buen andar del primer equipo, su historia dentro de la institución y el recuerdo de los grandes dirigentes.

Argüello expresó sus sensaciones sobre el gran rendimiento del equipo: «Gracias a Dios estamos haciendo una buena campaña, muy contento, con los chicos estamos disfrutando porque hemos sufrido mucho como club y llegar a esta momento que estamos viviendo es algo soñado, más aún como hincha».

«La clave del buen momento es el entrenamiento, la concentración, y las ganas que le ponemos cada partido, todos los jugadores que están en el club están disfrutando, quizás años anteriores no era así, por eso vamos partido a partido, trabajamos contentos porque nada nos regaló nada», sentenció.

Keko no se olvida del pasado reciente y de los dirigentes que dejaron su huella, entre ellos el papá: «Siempre tenemos presente a toda la gente que trabajó por el club, que estuvo de cero, que cada vez que entramos a la cancha se transmite eso, que hay mucha gente que dejó muchas cosas para que nosotros estemos jugando ahí».

«Mi viejo era loco del club, prácticamente se fundió por el club, venía de lunes a lunes, era poner plata todos los días, llevar a los pibes e ir a buscarlos a la casa, nos juntaba 6 de la mañana y nos esperaba con un mate cocido con pan y de ahí nos íbamos a jugar, esas cosas son impagables», concluyó.

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