JUEVES, 04 DE JUN.
Entrevista

Día del Trabajador en la cultura: “El arte te va a alimentar la pasión pero no siempre el estómago”

Los artistas siempre sortearon grandes adversidades en las diferentes expresiones ya sea en relación a la música, el teatro, la literatura e incluso el cine. Conclusión dialogó con diferentes trabajadores de la cultura, algunos de ellos también docentes, para ver sus diferentes ópticas en torno a sus realidades.

Los trabajadores y trabajadoras de la cultura también conmemoran su día el jueves 1º de mayo, más allá que gran parte de la sociedad, aún se resista a verlos como verdaderos y dignos laburantes al igual que cualquier otro, e ignorando el sacrificio y las adversidades que les toca sortear cotidianamente, en una actividad que tiene muchos vaivenes a la hora de poder vivir exclusivamente de la misma. De hecho la mayoría de los trabajadores de la cultura deben desarrollar paralelamente otras profesiones u oficios para poder sobrevivir.

“Las personas que venimos del teatro, hemos convertido en ‘multitasking’, o en polirubro. Creo que todos tenemos que encontrar la veta o de la docencia, u otras variables para vivir de las cosas que estamos ligados, y así y todo también, hay una gran mayoría que vive o resuelve su ecuación económica en otros rubros, entonces para mí tiene dos miradas posibles. Eso no te hace ni más ni menos actor, porque hay que entender que el 90% de las personas que están ligadas al hecho artístico en el mundo, trabajan prácticamente de otra cosa, excepto un puñado de personas en determinados territorios muy específicos. Después en todo el mundo, un poeta durante el día labura en una ferretería y un actor a la mañana trabaja en una empresa de seguros. Para mí eso no es un problema, lo digo más como diagnóstico”, dijo en diálogo con Conclusión el actor rosarino y director de teatro Juan Nemirovsky, acerca de la realidad que les toca atravesar a los artistas.

El también conductor, programador artístico y productor, ahondó en el tema: “Lo que sí me parece que debilita un poco, uno tiene un límite tanto con su cuerpo como con su cabeza, entonces en la medida que pueda dedicarse más tiempo o todo el tiempo y energía del que dispone a la actividad artística, seguramente haga crecer los materiales a los que nos aboquemos, pero creo que esa realidad está muy arraigada, más cuando no hay políticas culturales que acompañen la posibilidad de sostener ese tipo de prácticas, así que eso es lo que yo veo hoy. Y un ejemplo claro es el Instituto Nacional de Cine Argentino, completamente desfinanciado. No lo cierran, pero lo desfinancian, que es otra forma de cerrarlo, y eso hace que se instale ese discurso de que lo que hacemos no sirve para nada, y se instale esa lógica productivista, que además, si quisiéramos mirarlo con esos ojos, también es equivocado el discurso, porque genera mucho más trabajo y mucha más ganancia de la que toma, y esos recursos que toman no son sino autogenerados por la propia gente que va al cine, entonces hay mucha desinformación, y eso hace un contexto en el que el artista ahora esté mirado de reojo”.

Una óptica similar tiene el escritor y abogado Hernando Quagliardi quien expresó: “La cultura hoy late por debajo de cualquier política oficial. Los trabajadores culturales, como los escritores, enfrentamos la disminución de concursos, apoyos y políticas estatales que deberían promover nuevas voces”.

Por su parte Juan Manuel Godoy, el cantante de la reconocida banda electropop Matilda, expresó su visión, alineadas con las anteriores: “La realidad de los trabajadores de la cultura es compleja. Tampoco es simple de generalizar pero es difícil porque obviamente todas las actividades culturales como la música, el teatro, la danza, las letras, el cine, si bien la gente las consume cotidianamente, no son artículos de primera necesidad como alimentarse o vestirse, pagar impuestos, o mandar a los hijos a la escuela”.

El músico que continuó reflexionando al respecto, agregó: “Cuando el dinero escasea, lo primero que se recorta son las cosas que no son de primera necesidad, por lo que para  un músico o cualquier trabajador de la cultura, es muy difícil en este momento vivir de esto, pero los artistas apelan un poco a la creatividad y van tratando de generar propuestas o eventos que puedan seguir sosteniendo la actividad. De todas maneras sí o sí la tenés que complementar con otras cosas porque para los costos que se manejan actualmente es imposible”.

“Los obstáculos de un trabajador de la cultura, de un artista, son muy parecidos a los que tiene la mayoría de los trabajadores o la mayoría de los emprendedores o empresarios, o las personas que quieren hacer una actividad laboral que tiene que ver básicamente con la concentración del mercado en muy pocas manos. Entonces eso hace que haya eventos que generan mucho dinero, o artistas que generan mucho dinero, que son pocos, y muchos que apenas pueden sobrevivir de esa actividad», manifestó el compositor acerca de los problemas con los que se encuentran a la hora de vivir de su disciplina artística.

No es diferente a las demás versiones expresadas, la del punto de vista del docente y realizador audiovisual Daniel Soso Azar: “Es muy difícil poder condensar o definir una única realidad pero sí puedo asegurar lo que nos está pasando hoy, a todos los trabajadores de la cultura, entre los cuales me incluyo también como educador de artes audiovisuales, y por mi recorrido, una dificultad primera, que no es solamente el tema del salario, que es muy importante para poder sostener en el tiempo una formación permanente de los docentes de educación artística, en este caso, sino también en los productores de obras artísticas, espectáculos, productores de todo lo que represente al arte independiente. Les llamamos los espacios independientes culturales, tanto en la ciudad como en el país”.

Gestión del INCAA año cero
Tras cumplirse un año de gestión de Carlos Pirovano al frente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, desde el Espacio Nacional Audiovisual consideran fundamental presentar ante el sector y ante la sociedad un balance que es altamente negativo.
Entre las decisiones más perjudiciales, se destacan las siguientes:
1. Eliminación de los instrumentos de fomento a la producción
2. Retiro del apoyo a la difusión y comercialización del cine nacional
3. Pérdida de presencia en el ámbito internacional
El INCAA tiene como finalidad primordial el fomento y la regulación de la actividad cinematográfica. No obstante, todas las medidas adoptadas han perjudicado el desarrollo y crecimiento de la industria audiovisual. Prueba de ello es que, a lo largo del 2024 y en lo que va del 2025, Carlos Pirovano se ha convertido en el único presidente del INCAA en tener el récord histórico de CERO PELÍCULAS ARGENTINAS aprobadas durante su gestión.

El cineasta, se explayó sobre las dificultades que les toca atravesar: “Estamos afectados por la desatención que hay, y la falta de valoración de la actividad artística como algo importante y primordial en todas las sociedades. Para que una sociedad sea sana, debe abogar y representarse en los espacios artísticos y culturales, y si nos falta eso, es como que nos falta un poco de oxígeno. Esa es la situación que estamos teniendo hoy, y son los mismos obstáculos estos que estoy diciendo, la falta de apoyo, de aporte, y hoy en día ya la negación directamente a nivel del Instituto de Cine (INCAA), a nivel nacional, de un apoyo, de un soporte material en cuanto a dinero, y un apoyo en la comprensión del oficio, de las profesiones, y de lo que significa el arte y la cultura para una sociedad”.

Con respecto a los obstáculos que tienen que atravesar quienes integran el mundo cultural, Quagliardi no sólo ve reales dificultades sino un porvenir oscuro: “Muchos artistas deben trabajar en otros sectores para sobrevivir, en un contexto económico difícil que reduce aún más las oportunidades. La supuesta libertad que ofrecen las redes sociales es engañosa: el alcance real es limitado y depende de recursos que no existen. El panorama futuro es sombrío y sólo una política cultural estructural podría revertir esta situación”.

A diferencia del escritor, Nemirovsky tiene una visión más optimista del futuro, al menos desde el ámbito actoral: “La veo muy positivamente en términos de que hay unas generaciones nuevas primero, que vienen con un paradigma y un discurso mucho más inclusivo e interesante. La veo también con unas generaciones que vienen con una pulsión mucho más profesional en términos que por ahí no hay tanta predisposición a trabajar si no hay un rédito, y eso mirado de un lugar positivo, porque creo que mi generación entendía como que había todo un recorrido muy sacrificial hasta llegar a determinados lugares, y eso hizo que muchas veces debilitemos la puesta en valor del trabajo actoral.

Siguiendo con el análisis de la situación, el actor profundizó: “Lo único que a veces siento que puede llegar a ser que debilite un poco la escena, es que haya menos gente produciendo menos porque como al ser tan difícil sostenerse en la actividad sin que eso sea un medio de vida diario, y se vive hoy con poco tiempo, entonces no es nada fácil encontrar los tiempos para dedicarte a algo de que te va a alimentar seguramente la pasión, pero no siempre alimenta el estómago”.

Para el cineasta Soso Azar, el futuro “va a depender mucho del aporte que nosotros podamos seguir haciendo y sosteniendo desde cada uno de los lugares independientes del arte y de las culturas, de poder hacer una pedagogía y una militancia en eso, respecto al resto de la sociedad, que puedan comprender la necesidad, resignificar, valorar, para que puedan realmente salir a pedir lo mismo. Dentro de lo que es salud están los remedios, está la cuestión concreta de ciertas enfermedades, pero también en la cuestión preventiva está una sociedad más sana y saludable, con mucho menos niveles de angustia. Por lo que se está pasando a todo nivel, creo que es muy difícil avizorar un futuro si no hay un protagonismo de la sociedad. Y por mi parte nosotros seguiremos sosteniendo todos los espacios culturales que se puedan, desde la producción, y la docencia”.

No muy diferente es la visión del músico Juan Manuel Godoy: “En este momento es bastante difícil avizorar el futuro. El presente es bastante oscuro y estamos en un momento donde la cultura está bastante menospreciada y desconsiderada por el discurso oficial como algo que no es importante pero, quiero pensar que en algún momento las cosas pueden mejorar”.

Pasarán presidentes, funcionarios y políticas que sigan ninguneando a la cultura en todas sus expresiones pero quienes realmente llevan el arte en el alma, tal como lo vienen haciendo, siempre resistirán desde su lugar porque los artistas saben bien que no hay dinero alguno en el mundo que pueda comprar la satisfacción generada a partir de lograr conmover al público, de las emociones que produce en alguien una poesía, una canción, una pintura, o una escena teatral o cinematográfica. Para ser artista no basta sólo con el talento y la pasión sino que hay que tener mucha voluntad, perseverancia y resiliencia. El tiempo pasa, las personas mueren, pero el arte siempre sobrevive. Ars Longa Vita Brevis.

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