MIéRCOLES, 03 DE JUN.
Entrevista

Alfredo Grande presentará ‘Combatiendo el malestar’: «Es un acto de libertad»

El médico psiquiatra, psicoanalista, escritor, y actor regresará a Rosario con su nuevo unipersonal el sábado 24 de mayo a las 20 en el teatro de la Asociación de Empleados de Comercio. En diálogo con Conclusión, el también director teatral y periodista brindó algunos detalles del espectáculo que combina psicoanálisis y humor político.

Sin dudas el humor como vehículo es la herramienta perfecta para producir conocimiento, para la reflexión individual y colectiva. De esto se trata ‘Combatiendo el malestar’, el unipersonal del artista Alfredo Grande que combina psicoanálisis con humor político y se presentará el sábado 24 de mayo a las 20 en el teatro de la Asociación Empleados de Comercio de Rosario (Corrientes 450).

“Muy contento de poder ir a Rosario, ciudad que visito con frecuencia, tengo mucha gente amiga allí. He trabajado en la universidad muchos años y para mí es un placer realmente. Estuve ya en el Sindicato de Comercio haciendo una obra hace unos años. No era unipersonal, era una obra donde yo interpretaba a Freud. Si Freud lo hubiera sabido (risas), por suerte no se enteró”, dijo en diálogo con Conclusión el médico psiquiatra, psicoanalista, escritor y actor Alfredo Grande, acerca de su regreso a la ciudad con su nuevo espectáculo.

“Para esta ocasión voy con mi octavo unipersonal. Hace mucho tiempo hago unipersonales. Surgieron de cuando yo era docente en la escuela de kinesiología. Allí un alumno me dijo que mis teóricos eran un stand up y me gustó la idea y lo subtituló en su momento ‘La continuación de la terapia por otros medios’. Yo creo en la clínica, soy psicoanalista, pero también creo en lo colectivo, en lo comunitario, en lo grupal. Y que ciertas cosas, cuando están en un formato de humor y se crea entre el público o con el público un determinado lazo, tiene mucho efecto. Y eso es a lo que aspiro. El unipersonal se llama Combatiendo al malestar, lo cual no es poco. Y trato de fundamentarlo porque hay que combatirlo, es un combate, no es una conversación amable. Y el malestar se expresa tanto en la mente como en el cuerpo, como en las relaciones interpersonales. Muchos que llaman los problemas de seguridad, en realidad es el malestar puesto en los vínculos”, expresó el también director de teatro y periodista.

Al profundizar acerca de su obra, reflexionó: “Hay mucho malestar en las relaciones sociales, en las relaciones de pareja, en las familias y, por supuesto, en la sociedad. Trato de pensar sobre todo eso, sobre cuestiones del psicoanálisis, de la política, no de los políticos (aclara). De los políticos ya tendría que hacer 20 unipersonales (risas). Además, la mayoría me hace la competencia, son más graciosos que yo. Así que en ese sentido trato de abarcar varias cosas. Inclusive un actor muy talentoso y muy reconocido por todos, Norman Brisky, me halagó el otro día donde dijo que leé cosas nuevas que nadie dice. Porque realmente yo creo que hemos pasado de la hipocresía al cinismo”.

El profesional distinguió: “Creo que es una diferencia muy importante. Pienso que el descreímiento de la política tiene que ver con que el pueblo, que todavía existe, a pesar que muchos tienen que no, percibe la hipocresía. Y la hipocresía siempre fue esa vieja cosa que me repetía mi madre: ‘hace lo que yo diga más no lo que yo hago’. El discurso hipócrita funciona mucho tiempo. En algún momento deja de funcionar. Y da paso al cinismo o a la verdad. En este momento dio paso al cinismo. Combatiendo al malestar es un intento de que pase a la verdad, o a las verdades, cada uno tiene las suyas. Pero hay cosas que son verdaderas y cosas que no son verdaderas. Esto es una definición importante. No todo es relativo. Hay verdades y hay falsedades. No mentiras. Mentira es otra cosa. La polaridad es entre verdad y falsedad. Entonces estamos en un momento de falsedad máxima.

El discurso hipócrita funciona mucho tiempo, en algún momento deja de funcionar y da paso al cinismo o a la verdad.

Puede haber otros momentos más máximos que este, pero en este la verdad que es para mucho. Entonces, como se ha perdido la idea del bien común, no existe la idea del bien común. Está desterrada. Es bueno reimplantar. Y el teatro es un bien común. El teatro, el fenómeno teatral es un bien común. O sea, hay un común. El actor, los actores, las actrices con el público. Eso es un bien común. Espero poder dar cuenta de eso”.

-Teniendo en cuenta que ya habías estado en Rosario con otra obra en la que encarnabas a Freud. Se me ocurre que hay que tener cierta personalidad para interpretar nada menos que al padre del psicoanálisis…

-Al padre y a la madre del psicoanálisis.

-También el título de tu nuevo unipersonal, recuerda al gran ensayo de Freud, ‘Malestar en la cultura’, que es algo así como una biblia para ustedes…

-Sí, pero es una biblia que ha tenido muchos evangelios y algunos traicionados. El que a mí me parece más genial lector de ese trabajo fue León Rozitchner, quien fue un filósofo extraordinario. Por ahí alguno conoce a su hijo, que no es nada extraordinario, por cierto, pero León Rozitchner sí lo fue, de hecho hace un cruce entre Freud y Marx, creo que el mejor que yo he conocido, el más lúcido, el más talentoso. Y él hace un análisis de Malestar en la cultura muy distinto del que hacen otros. Por ejemplo para muchos, el malestar es inmanente, no puede no haber malestar. En cambio, la lectura de León establece claramente por qué hay malestar en la cultura. O, dicho de otra manera, porque una cultura del bienestar termina siendo una cultura del malestar. Y eso no lo explica solamente el psicoanálisis, también lo explica el marxismo. No es casual que Estados Unidos, el gran imperio, el gran guardián del mundo, inventara el estado de bienestar.

Una cultura del bienestar termina siendo una cultura del malestar.

Cada vez que el imperio dice algo, hay que pensar en lo contrario. Como ahora el bienestar es darnos préstamos, total, lo pagamos nosotros. No lo paga el que lo recibe, lo pagamos nosotros. Eso genera mucho malestar, te aseguro. Pagar deudas que no son tuyas. Imagínate si a vos te dijera me debes 5 millones de pesos, si yo no te los pedí. No importa, me los debes igual. Los pidió tu primo. Andá a cantarle a tu primo. Claro, tu primo es karateka, cinturón negro, mejor dejalo pasar. Pero es así. Te obligan a devolver un dinero que vos no pediste. ¿Cómo no va a generar malestar? Entonces, el stand-up intenta hablar de todo esto.

-¿Qué destacarías de tu espectáculo? Si bien lo estás estrenando en Rosario, ya lo tenés probado en otros espacios culturales, ¿qué percibís en la gente?

-A la gente más cercana le digo, en realidad, el espectáculo me convenció a mí. En general, los unipersonales son ejercicios bastante introspectivos, uno está solo. Además, no hay guión, yo voy improvisando. El guión lo escribí, lo presenté a Argentores, pero ahí quedó. Entonces, me tiene que convencer a mí, y la verdad que este espectáculo me convenció a mí. Y por eso intento hacerlo y seguiré haciéndolo hasta que pueda, hasta que el combate resulte exitoso. Si vos querés anotar el aspecto más loco de Alfredo, es que combatir al malestar lleve a la victoria al bienestar. Cuando el bienestar triunfe, no haré más el espectáculo, haré otra cosa.

Seguiré haciéndolo hasta que pueda, hasta que el combate resulte exitoso.

Pero realmente, a mí, el espectáculo me convenció en el sentido (como dicen los autores), lo sentí orgánico, lo sentí verdadero. Por eso, cierta osadía, me acompaña mucha gente muy querida de Rosario, y la gente de Empleado de Comercio, maravillosa. Espero que salga todo bien.

-Me quedó resonando una expresión que leí con respecto a la obra, que ‘nadie sale como entró a ver el show. Una frase, de movilización transformadora si se quiere…

-Sí, y eso que la hizo un amigo bastante amargo. Realmente quedó muy conmocionado por el espectáculo, porque realmente el formato, el humor, es uno de los grandes lubricantes universales. El dinero es otro, el poder, por supuesto. El amor, habría mucho que hablar del amor. El odio, son lubricantes. Son estados de ánimo que te permiten hacer y decir cosas que sino, ni decís ni haces.

El humor es uno de los grandes lubricantes universales.

Yo cultivo el humor, que es distinto del chiste. También cuento chistes. Algunos me los autoprohíbo, porque no es época de decir tonterías. Pero un poco me cuido. En un espectáculo, que yo también quise mucho, ‘Así no es la vida’, decía que antes de contar un chiste, lo consultaba a mi contador, a mi abogado civilista, a mi abogado penalista, mandaba una nota al Inadi, (ahora no porque ya lo cerraron), para cubrirme, porque había chistes y todo el mundo se ofendía. Inclusive con los pacientes. Yo, en la primera entrevista, digo algún chiste o alguna cosa de humor. Si el paciente o la paciente se ríe, el tratamiento puede funcionar. Si se enoja o se ofende, mejor mandate a mudar. Hay gente que vuelve a contar un chiste o una humorada y se ofende. Vivimos en una sociedad paranoica. Y te digo, peor que paranoica. Lo de paranoica es una cosa que se lo escuché a un gran psicoanalista, Arnaldo Rascovsky, y resultó cierta, trágicamente cierta y peor.

Vivimos en una sociedad paranoica. Y te digo, peor que paranoica

Hay mucha gente que se ofende, que no sé por qué. Hay muy pocas cosas de las cuales yo no haría chistes. Yo no haría chistes con los desaparecidos, por ejemplo. No haría chistes con los combatientes de Malvinas. Pero me gustaría mucho saber qué políticos. ¿Te acordás del humor político? El humor político era un estilo, era un género. No solamente Tato Bores. Hubo grandes humoristas políticos.

-¿Hay algo que te parezca importante y te haya quedado por decir?

Recordar siempre una frase de Rodolfo Walsh, quien escribió la famosa carta a los militares y pidió hacer circular esa misiva. Dijo algo que a mí me parece maravilloso: ‘Tenga la satisfacción moral de un acto de libertad’. A la gente que venga a ver la obra, les puedo asegurar que el stand-up Combatiendo el malestar es un acto de libertad y para mí es una satisfacción, también moral. Después si es un logro artístico es otro tema, se verá, pero básicamente es un acto de libertad.

Alfredo Grande presentará su  espectáculo unipersonal “Combatiendo el malestar”  el sábado 24 de mayo a las 20 en el teatro de la Asociación Empleados de Comercio de Rosario (Corrientes 450).

Entradas son sin cargo para afiliados al Sindicato y para los socios de Amecro (con cupos limitados), en tanto para el público en general tienen un costo de $ 5.000. Deben retirarse en la boletería del teatro, de lunes a viernes, en el horario de 10 a 19, en tanto las consultas se pueden hacer a través de whatsapp al número 3417462220.

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