La inteligencia artificial potencia los patrones más adictivos y engañosos de internet
El uso de tecnologías basadas en algoritmos avanzados permite personalizar en tiempo real los contenidos digitales, lo que incrementa los riesgos de adicción, especialmente en los niños y adolescentes, al fomentar el abandono de hábitos esenciales como el descanso, el estudio o las relaciones sociales.
- Internet
- May 27, 2025
La irrupción de la inteligencia artificial en las plataformas digitales llevó la personalización de contenidos a un nivel sin precedentes, adaptando videos, videojuegos y redes sociales a los gustos individuales de cada usuario casi en tiempo real. Esta capacidad, aunque efectiva desde el punto de vista tecnológico, está alimentando patrones de consumo altamente adictivos y engañosos, advierten especialistas. Los niños y adolescentes, en particular, se ven expuestos a un entorno diseñado para captar su atención de forma constante, lo que puede desplazar actividades fundamentales como el estudio, el descanso, el vínculo social o el ocio al aire libre.
Esta tecnología permite adaptar prácticamente en tiempo real el contenido que ofrecen las plataformas o servicios de internet (redes sociales, vídeos o videojuegos) a los gustos de cada usuario, lo que implica un riesgo directo, pero también implica numerosos riesgos indirectos, ya que puede relegar otras tareas o hábitos imprescindibles, como el descanso, el estudio, las relaciones sociales, las actividades al aire libre u otras formas de ocio.
Los patrones adictivos son aquellos comportamientos repetitivos que una persona adopta de manera compulsiva y que le resultan difíciles de controlar, y además de con sustancias (como el alcohol, el tabaco o las drogas) pueden dar la cara con determinadas conductas o hábitos, como el juego, la comida o el uso de las pantallas y de internet, y en este caso los sistemas de inteligencia artificial están multiplicando las pautas más dañinas.
Para prolongar el tiempo que los usuarios pasan en algunas plataformas digitales, éstas emplean técnicas que inducen al ‘scroll infinito’ o a la reproducción automática para que una persona se mantenga enganchada sin darse cuenta del tiempo que está empleando, para crear una falsa sensación de urgencia mediante alertas constantes o para infundir temor a perderse algo importante cuando la persona está desconectada.
Sergio Rodríguez, consultor de la Agencia Ejecutiva Europea de Investigación (REA), no tiene dudas de cómo la IA ha disparado esos riesgos asociados a los patrones más adictivos de internet ni de que las pantallas están sustituyendo al ágora como espacio de socialización, y alerta de que la población que más las utiliza los jóvenes es también la que menos recursos emocionales tiene.
«La población de entre 12 y 21 años percibe el mundo a través de ese marco planificadamente sesgado, con el agravante de que incluye, de manera intencional, elementos adictivos», señaló a EFE Sergio Rodríguez, y afirmó «Los adolescentes sienten que controlan el mundo desde la palma de su mano, cuando en realidad es exactamente al revés».
En los últimos meses se multiplicaron los trabajos de investigación que alertan sobre el potencial adictivo de la inteligencia artificial, debido a su capacidad para generar contenidos completamente personalizados y prácticamente infinitos. También advierten sobre los riesgos para la salud mental, especialmente en menores y los peligros que se esconden en los entornos digitales, los cuales pueden verse agravados por la irrupción de esta tecnología disruptiva.
Por su parte, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) publicó un informe sobre los patrones adictivos y sus implicaciones en la protección de los datos personales y concluyó que con la llegada de patrones de diseño cada vez más sofisticados algunas compañías han introducido en el mercado características que no sólo son atractivas, sino también «engañosas y adictivas» y que en muchos casos recopilan además muchos datos personales.
Esos patrones consiguen por ejemplo cambios de conducta en muchas personas que pueden ser considerados como síntomas de una adición como desbloquear de forma inconsciente un teléfono móvil cada pocos minutos, indicaron en su informe, en el que señala que la naturaleza «omnipresente» de esos patrones de diseño adictivos puede tener consecuencias de largo alcance y que la exposición prolongada a ellos puede tener efectos perjudiciales para la salud (como alteraciones del sueño o mayores niveles de estrés o ansiedad).
Entre las medidas para protegerse de esos patrones y para favorecer la ‘desintoxicación digital’, este organismo plantea una combinación de concienciación personal y autodisciplina, así como estrategias prácticas, como deshabilitar las notificaciones para no acudir de forma constante a las pantallas, desactivar las reproducciones automáticas, establecer límites de tiempo o revisar la configuración de todas las aplicaciones.
Sergio Rodríguez, consultor de la REA y profesor en la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona, ve también posibilidades de poner coto a esos patrones, tanto desde la formación como desde la regulación, y destaca en ese sentido la importancia de que las familias y la escuela formen a los niños y los jóvenes en el buen uso de la inteligencia artificial, de que ese uso sea «progresivo, crítico y creativo», y de evitar la larga exposición a los dispositivos.
A su juicio, la Unión Europea (UA) puso el acento en algo fundamental, la regulación, «pero apenas hemos dedicado recursos a la formación» a través de la escuela, y los usuarios desconocen cómo evitar el mal uso, cómo darse cuenta de que les están instrumentalizando, cómo ser conscientes de que pierden su autonomía, y de cómo un uso crítico y creativo puede ayudarles en su maduración personal y profesional.

