La reforma y el blanqueo laboral de Milei, ¿mejoraron la tasa de empleo y el trabajo registrado?
Un centro de estudios analizó lo ocurrido con la reforma laboral impulsada en la Ley Bases y el plan de regularización del trabajo en negro. Los índices no cambiaron, porque la economía no arranca.
- Economía
- Jul 12, 2025
El Gobierno de Javier Milei impulsó, con la Ley Bases, una reforma laboral que precariza las condiciones de los trabajadores. Como ocurrió con Carlos Menem en los 90, la pérdida de derechos laborales no mejora los índices de empleo, sino que solo beneficia a los empleadores incumplidores. Desde que se implementó el “blanqueo laboral” de la actual gestión -por la que se perdonaron multas y se quitaron sanciones- sólo se produjo la registración de 7.660 trabajadores. La tasa de empleo no sólo no creció sino que cayó 0,8%. Desde diciembre de 2023 a marzo pasado, se perdieron 115.353 empleos formales, según el trabajo publicado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa).
Uno de los pilares de la reforma laboral impulsada por la Ley Bases fue el llamado “Plan de Regularización del Trabajo No Registrado”, presentado como una herramienta para promover el empleo formal. “Sin embargo, el diseño de este régimen favoreció ampliamente a los empleadores, con beneficios notoriamente desproporcionados en relación con sus resultados concretos”, sostiene el documento.
Entre los principales puntos del plan se destacan:
• La posibilidad de regularizar relaciones laborales previas a la ley sin penalidades.
• Extinción de la acción penal y condonación total de infracciones, multas y sanciones vinculadas al trabajo no registrado.
• Eliminación del Repsal (Registro de Empleadores con Sanciones Laborales) para aquellas empresas que blanquearan a la totalidad de sus trabajadores.
• Condonación del capital e intereses de las deudas surgidas por falta de pago de aportes con destino a la Seguridad Social.
“A pesar de esta generosa amnistía para los empleadores infractores, los resultados del blanqueo fueron mínimos”, dice el Cepa. Según la respuesta del jefe de Gabinete Guillermo Francos a un pedido de informes del diputado nacional Sergio Palazzo, sólo 7.660 trabajadores fueron registrados desde la implementación del plan.
En paralelo, la informalidad laboral no solo no disminuyó, sino que aumentó. “De acuerdo con los datos del Indec, la tasa de empleo no registrado en los aglomerados urbanos alcanzó el 42,0% en el cuarto trimestre de 2024, lo que implica un aumento de 0,8 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2023, bajo la gestión anterior”, señala el informe.
Este incremento confirma que “la política de estímulo al blanqueo no logró revertir la precarización del mercado laboral, sino que contribuyó a consolidar condiciones más laxas para la contratación sin derechos”.
Extensión del período de prueba
Otro de los elementos de flexibilización laboral fue la extensión del período de prueba y la creación de la figura del “colaborador”, como monotributista sin los derechos del empleo registrado. El objetivo, como siempre, aumentar el trabajo formal y en blanco. ¿Ocurrió?
La Ley Bases estableció la ampliación del período de prueba laboral, que no solo se duplicó, sino que también permite extenderlo hasta 8 o incluso 12 meses. “En la práctica, esto habilitó contrataciones temporales encubiertas. Muchas empresas emplean personal por períodos de cinco o seis meses y luego los despiden sin causa, evitando así el reconocimiento de derechos laborales e indemnizaciones”, señala el Cepa.
A esto se suma la creación de una nueva figura contractual: la del “colaborador”. La normativa habilitó a los monotributistas a incorporar hasta tres colaboradores bajo esta modalidad, sin que ello implique una relación de dependencia laboral. Según el informe, “este esquema profundizó la precarización, promoviendo la tercerización y el desentendimiento de obligaciones laborales básicas por parte de los empleadores”.
Así, “lejos de traducirse en un impulso al empleo formal, desde la asunción de Javier Milei el mercado de trabajo registrado sufrió una fuerte contracción. En el acumulado desde diciembre, se perdieron 173.563 empleos registrados. De ese total, 58.210 corresponden al sector público, mientras que en el sector privado -con un comportamiento inestable desde agosto 2024- la pérdida asciende a 115.353 puestos”, precisa el centro de estudios.
En contraste, el trabajo independiente registrado bajo el régimen de monotributo se siguió expandiendo durante el período analizado. “Entre noviembre de 2023 y marzo de 2025 se incorporaron 74.997 nuevos monotributistas, pasando de 2.037.762 a 2.112.759. Esta suba en muchos casos representa un refugio frente a la pérdida de trabajos asalariados registrados”, sostiene el Cepa en su documento.
Y agrega que, en realidad, “se trata de estrategias de supervivencia ante la falta de oportunidades laborales formales o de situaciones de subempleo encubierto, donde trabajadores que antes tenían relación de dependencia pasaron a facturar como independientes, muchas veces con ingresos más bajos y menor cobertura de derechos laborales”.



