JUEVES, 04 DE JUN.

El arzobispo de Buenos Aires criticó al Gobierno y señaló que «no puede desentenderse de los que sufren»

El arzobispo además apuntó contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que conduce Jorge Macri y puntualmente contra su vocera, Laura Alonso, que recientemente anunciaron que multarán a las personas que revuelvan la bansura en los containers.

 

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dirigió este jueves un duro mensaje hacia las autoridades del Gobierno Nacional por el veto a los aumentos para los jubilados y la declaración de emergencia en discapacidad y dijo que no está bien «desentenderse de los que sufren».

«Somos custodios y guardianes de los más pobres, de los más débiles, de los ancianos que siguen esperando una jubilación digna. Somos custodios de los discapacitados y de todos los enfermos. No podemos desentendernos de los que sufren», sostuvo García Cuerva, al encabezar el acto por el Día de San Cayetano.

El arzobispo además apuntó contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que conduce Jorge Macri y puntualmente contra su vocera, Laura Alonso, que recientemente anunciaron que multarán a las personas que revuelvan la bansura en los containers.

«No podemos desentendernos de los que revuelven los tachos de basura buscando algo para comer, que no lo hacen porque les gusta; lo hacen por necesidad, como el hijo menor de la parábola que deseaba comer las bellotas que comían los cerdos», señaló.

En relación al Día de San Cayetano, el sacerdote pidió mayor «diálogo» para revalorizar el trabajo y sostuvo que actualmente hay una notoria «indignidad social».

«No hay paz sin justicia y no hay justicia sin paz», indicó, y marcó: «Solo desde la reconciliación de los argentinos podremos gestar una sociedad más humana. La Casa del Padre también es casa de encuentro y de trabajo».

En esa sintonía, García Cuerva también recordó al fallecido Papa Francisco: «Decía que el aislamiento y la cerrazón en uno mismo o en los propios intereses jamás son el camino para devolver esperanza y obrar una renovación».

El arzobispo de Buenos Aires además resaltó al trabajo como «un gran ordenador social» y subrayó que «dignifica a las personas».

«Como Iglesia valoramos todas las formas de trabajo, el empleo formal, los emprendimientos familiares, la economía popular, el reciclado, las changas, toda actividad que con esfuerzo lleva dignamente el pan a la mesa merece ser reconocida, acompañada y protegida», enfatizó el sacerdote.

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