MIéRCOLES, 21 DE OCT.

Se cumplen 119 años rechazando ser ingleses

El abogado Matías Colagioia nos invita a reflexionar sobre el rol del pueblo argentino durante la invasión inglesa de 1806.

 

El 12 de agosto de 1806 se produjo uno de los hechos más significativos de nuestra historia. Las fuerzas criollas conquistaron la ciudad de Buenos Aires ocupada por los británicos desde el 25 de junio de ese mismo año.

Este hecho además de la significación que tuvo en la valorización de nuestras propias milicias es constitutivo y muestra de una rebeldía característica y particular de este pueblo. Este pueblo expulsó a los ingleses no una sino dos veces, en un mundo donde el poderío britanico estaba consolidándose como universal y configurando lo que fue el “imperio donde no se pone el sol” nosotros los expulsamos dos veces. Es un hito que merece ser recordado permanentemente y llenarnos de orgullo.

Como es harto conocido los ingleses tenían por un lado un enemigo muy poderoso en Europa en ese momento, la Francia napoleónica en ascenso y consolidación que tenía una alianza formal con el declinante Imperio Español y por otro lado estaba en total expansión industrial necesitando donde colocar sus mercaderías.

Invadir Buenos Aires se veía como un movimiento casi perfecto, hubiera logrado colocar una “cabeza de playa” para futuras invasiones en Sudamérica para conquistar y expandir su libre comercio en alianza con élites locales descontentas con el monopolio que impone España. Sumadora ello Buenos Aires era una zona poco protegida por los españoles con un puerto clave de cara al Atlántico Sur . Todo era ganar.

Pero hasta los imperios más grandes del mundo se encuentran a veces con pueblos que malogran sus planes. El 25 de Junio, encabezados por el Lord Beresford, desembarcan en lo que hoy es la zona de Quilmes, marchando solo con algunas escaramuzas hacia la ciudad, ocupandola sin grandes combates ya que Buenos Aires no tenia tenia una defensa organizada. Beresford promete libertad de comercio.

Si bien la libertad de comercio era muy tentadora para ciertas elites (les permitía legalizar lo que venían haciendo muy frecuentemente de contrabando) el pueblo en general no dejaba de verlos como invasores prepotentes y no aceptaban ser dominados por una potencia extranjera.

Santiago de Liniers servía en ese momento para la armada española en Montevideo. Al enterarse de la invasión y del descontento sin esperar órdenes de nadie y actuando en conjunto con el sentir popular. Recorrió plazas, tabernas y mercados de Montevideo reclutando a quienes quisieran unirse. Conformo un pequeño ejército con criollos, esclavos liberados y soldados españoles todos conjuntamente y en defensa de la causa y cruzo el Rio de la Plata. Cuando desembarcó en la zona del actual Tigre fue sumando criollos en su camino a la ciudad. Coordino con los habitantes de la ciudad que organizaron una resistencia interna.

La población de Buenos Aires durante la ocupación se comenzó a organizar en milicias barriales que se unieron a Liniers cuando llegó.

El 10 comienza el ataque para repeler al invasor. Se levantaron barricadas y trampas urbanas, las mujeres fueron centrales entre otras cosas atacando desde los balcones. FUe una milicia realmente popular la que logra que el 12 de agosto de 1806 Lord Beresford se rinda y comience a entender lo que San Martin diría en el futuro cuando aseguró que “«LOS ARGENTINOS NO SON EMPANADAS QUE SE COMEN SIN MÁS TRABAJO QUE ABRIR LA BOCA”. 

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