MIéRCOLES, 21 DE OCT.

Emergencia sanitaria en zona oeste: más de 1.000 familias sin agua desde hace un mes

Vecinos denuncian abandono institucional, falta de respuestas y parches provisorios que no alcanzan. El centro de salud funciona a medias y la situación pone en riesgo la salud de toda la comunidad.

 

“Nos obligaron a vivir como en un campamento”, dijo a Conclusión Sebastián Romero, vecino del complejo Fonavi ubicado en Rouillón y Boulevard Seguí, donde más de mil familias viven desde hace más de un mes sin agua corriente. La situación es crítica y, lejos de resolverse, se agrava con el paso de los días. Los reclamos vecinales llevan años, pero desde Aguas Santafesinas solo han recibido soluciones provisorias: parches que permiten que, durante algunas horas de la madrugada, el agua llegue tímidamente a las plantas bajas. En los pisos superiores, directamente no hay.

Romero explicó que, para muchas familias -especialmente adultos mayores-, acarrear baldes y botellas por las escaleras es una tarea imposible. “Acá hay mucha gente grande que no puede subir con baldes todos los días. Nos están poniendo en una situación de emergencia sanitaria”, advirtió.

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El problema no solo afecta a las viviendas, sino también al centro de salud del barrio, que funciona con serias restricciones: solo puede atender urgencias, y depende del agua que ocasionalmente aporta un camión cisterna para higienizarse y limpiar baños. “Si viene alguien con un virus, se lleva otro. Es una rueda que no se corta”, resumió el vecino preocupado.

 

 

Los reclamos se sostienen desde hace más de cinco años y los vecinos denuncian también el deterioro del tanque de agua, ubicado detrás de la escuela primaria y del centro de salud. Aseguran que nunca más fue llenado a tope, y que eso impide que el suministro tenga presión suficiente para llegar a los pisos altos.

A pesar de que existe un proyecto de obra integral anunciado por la Municipalidad y la Provincia dentro del Plan Abre, que incluye arreglos estructurales y mejoras en redes de agua y cloacas, en el barrio afirman que aún no se concretó nada.

Mientras tanto, los vecinos organizan asambleas y cortes diarios. “Hoy hicimos el corte de las botellas vacías, porque ya no hay con qué cargar. Hace más de un mes que no tenemos agua. No pedimos un lujo, pedimos agua”, cerró Romero.

 

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