Aseguran que un ex cura denunciado por más de 30 abusos se encuentra escondido en Salto
El exsacerdote se localiza hace 17 años viviendo en su casa en la ciudad de la costa del río Uruguay. Fue el arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, quien anunció el inicio del trámite para la expulsión del cura de la Iglesia Católica, lo que se concretaría en marzo de 2011.
- Judiciales
- Ago 24, 2025
En el Palomar, ciudad de Salto departamento de Uruguay y limite con Argentina, en una casa sencilla, está oculto Juan José Sant’Anna, el ex sacerdote uruguayo denunciado por abusar sexualmente de treinta niños que tenía bajo su cuidado en un internado de Bolivia. Sant’Anna lleva más de 17 años prófugo de la Justicia de ese país.
Hasta el momento no lo han detenido, a pesar de que encontrarlo no es ningún misterio. Siempre ha estado en el mismo lugar. Se esconde en la casa de sus padres, cuenta un informe publicado este domingo, por el diario montevideano El País.
El cura Juan José Santana Trinidad fue acusado en Cochabamba (Bolivia), desde donde huyó en octubre de 2007, dos años después de haber llegado. Se podría decir que Sant’Anna está en un escondite, pero en realidad siempre ha estado en el mismo lugar. El tema es que, pese a las denuncias que tiene en su contra, nadie ha ido a buscarlo.
El ex cura tiene una vida reservada. Está todo el día encerrado en su vivienda y, solo en algunas ocasiones, sale a caminar algunas cuadras cuando está por caer el sol. En estos 17 años ha recibido a tres periodistas que le han pedido explicaciones por sus acusaciones. Él ha admitido esas situaciones, aunque también ha intentado esquivar el tema.
Los abusos por los que es acusado Sant’Anna ocurrieron en Tapacarí, una localidad pobre de apenas 23.000 habitantes cercana a Cochabamba. Tiene calles de piedra y tierra, y casas de barro y madera. Hasta allí llegó el uruguayo en 2005, cuando tenía 36 años. Dirigía el ala masculina del Internado Ángel Gelmi, que albergaba a 72 varones de entre 8 y 17 años.
Sant’Anna tenía las características de un uruguayo promedio: andaba siempre con un mate y era habilidoso para el fútbol. Tenía un perro que lo acompañaba y se rodeaba de un grupo de chicos.
Pero ese sacaerdote tenía una cara oculta, que saldría a la luz en noviembre de 2007. El arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, convocó a una conferencia de prensa en la que no respondió preguntas. Tenía una noticia dolorosa para comunicar, como recuerda el artículo de El País. “Uno de nuestros sacerdotes ha cometido abusos deshonestos contra menores albergados en uno de nuestros internados”, dijo el obispo.
Salari pidió perdón y se comprometió a colaborar con la investigación penal. Además, ofreció ayuda psicológica a las víctimas y anunció el inicio del trámite para la expulsión del cura de la Iglesia Católica, lo que se concretaría en 2011.
¿Cuáles eran los abusos de este cura?
El sacerdote invitaba a niños y adolescentes de entre seis y 18 años de un internado rural a ver videos a su cuarto, los encerraba con llave y los sometía a prácticas sexuales, desde la masturbación hasta el sexo anal. Así surgía de los testimonios de las víctimas, que fueron consignados en mayo de 2008 por el diario Opinión de Chile.
Sant’Anna fue denunciado por delitos de violación, violación inconsistente y abuso deshonesto. La Justicia boliviana lo declaró rebelde e Interpol lo halló en la ciudad uruguaya. Pero el cura siempre siguió libre. Sobre cómo se destaparon los delitos hay dos versiones. Una, indica que una religiosa del internado lo encontró en una escena comprometedora con uno de los internos. La otra, versión tiene como protagonista a la misma mujer e indica que un adolescente le narró llorando lo que había vivido. Cualquiera sea la versión real, la mujer contó.
Deprimido, el excura se alojó en una vivienda de la iglesia y le contó a algunos religiosos que se entregaría si lo ayudaban a sanar lo que consideraba una enfermedad, haber sido abusado sexualmente a los nueve años. La iglesia comenzó con una investigación interna y a los 20 días le avisó a la Policía. En marzo de 2011 el sacerdote debió dejar los hábitos.

