JUEVES, 04 DE JUN.

El Concejo de Rosario aprobó la construcción de torres de hasta 120 metros de altura: ¿qué implica la ordenanza?

El proyecto, de esta manera, destraba más de 740 lotes en zonas estratégicas de la ciudad. Uno de los objetivos será evitar las excepciones. "Rosario tiene que ser una ciudad diversa", defendió la oficialista Schmuck, mientras que la concejala Irizar criticó que "no fueron convocados los vecinos". En caso de proyectos que superen los 100 metros de altura -con un máximo permitido de 120 -, estos deberán ser evaluados por la Comisión Evaluadora de Proyectos Urbanos

El Concejo Municipal de Rosario aprobó este jueves la construcción de torres de hasta 120 metros de altura, lo que equivale a más de  40 pisos. El proyecto, de esta manera, destraba más de 740 lotes en zonas estratégicas de la ciudad, como el centro, algunos de los principales corredores urbanos y los barrios de Abasto y Pichincha, que contaban con limitaciones para construcciones en altura.

El objetivo es evitar que cada desarrollo se trate de manera individual mediante excepciones como se venía haciendo hasta el momento.

En diálogo con Conclusión, la concejala oficialista María Eugenia Schmuck, argumentó su apoyo a la iniciativa: “La idea es que se pueda construir en altura en distintos lugares de la ciudad y que puedan convivir distintas alturas y morfologías. Buscamos que la gente se quede a vivir en el centro. Para eso tiene que haber más ofertas de viviendas, y esta normativa va a ayudar”.

“Queremos una ciudad moderna, diversa, con reglas claras. Hasta ahora nos la pasamos haciendo excepciones, queremos que todos tengan un tratamiento por igual, que las normas sean los más transparentes posibles para que el que decida invertir sepa qué puede hacer y qué no”.

“Creo que es la característica identitaria de la ciudad, por qué unificar en algunas zonas la altura y en otras no. El plan urbano en un momento fue importante, hoy la ciudad ha crecido y necesita motorizar su economía”.

“Estamos planteando la construcción en altura, no solamente en el río, sino en lotes grandes que nos permitan que esas construcción es tengan que respetar la distancia con los linderos, que tengan que tener una superficie absorbente de hasta un 30%, eso nos va a permitir mitigar las olas de calor o lluvias, y la obligación de poner terrazas verdes”.

“Hay lugares de mil a cinco mil metros cuadrados, que estaban reglados por un régimen diferencial. Entonces se hacían excepciones. Esta es una regla que va a ser igual para todos”.

En contraposición, la concejala Verónica Irizar manifestó su rechazo“Tiene que ver con cómo pensamos la ciudad, es discutir si pensamos la ciudad con un plan o sin uno. Rosario es una ciudad que se caracterizó por planificar”.

“Esa planificación tiene que ser con los vecinos, como fue el Plan Urbano y eso permitió una ciudad que preservara pero que también haya nuevas construcciones, como pasó con Puerto Norte o Aqualina. La política encerrada en un recinto no puede ser la que defina cómo va a ser la calidad de vida de los vecinos. Sería un retroceso esto. Otras ciudades como Buenos Aires o Córdoba están siguiendo el lineamiento que había adoptado Rosario”, detalló.

A su vez, Irizar señaló: “Hay muchos lugares que necesitan reconversión urbana. No comparto que este prototipo sea para cualquier lugar. No hay superficie verde que pueda compensar todo ese cemento, sí frente al río, espacios públicos o verdes. Pero poner estas torres en barrios, por ejemplo, va a modificar el estilo del barrio. Acá no fueron convocados los vecinos, ¿qué va a pasar cuándo esto los empiece a afectar? ¿Está preparada la ciudad? ¿Qué pasa con la infraestructura de los servicios, energía, agua, desagües?”.

“Me parece importante reflexionar qué le dejan estas obras a la ciudad. Otras construcciones dejaban obras, infraestructura de gas, luz, por ejemplo”, cerró la edil.

 

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