No encuentra el rumbo
El Canalla fue de mayor a menor y volvió a defeccionar ante su gente. Apenas rescató un empate contra uno de los peores equipos del torneo, que pelea el descenso. Raptos de inspiración y después la instrascendencia absoluta. Preocupa la anemia ofensiva y la poca capacidad de reacción ante las dificulatdes que se le plantean.
- Deportes
- Por Paulo Viglierchio
- Sep 21, 2025
Rosario Central volvió a dejar pasar otra oportunidad de enderezar el rumbo en este Torneo Clausura. El análisis ya excede el resultado, porque lo numérico, si bien refleja estos pasos en falso en el certamen, no alcanza para graficar el cuadro de involución futbolística que viene mostrando el conjunto auriazul desde hace un tiempo. La falta de respuestas que antes encontraba empiezan a plantear interrogantes en Arroyito, nubarrones de dudas.
Ya con un esquema que empieza a resultar familiar (4-2-3-1), con la variante táctica de la inclusión de Ignacio Malcorra como doble cinco para tener salida limpia, el Canalla ratificó el buen primer tiempo que hizo ante Boca con otra actuación convicente en la etapa inicial, donde la premisa pasó por tener paciencia con el balón, armar sociedades ofensivas y profundizar el juego por afuera, ante un rival de pocas luces, que daba ventajas por los costados.
Central tuvo claramente la iniciativa, ante un adversario replegado, plantado atrás esperando un error para salir de contra. Fue Malcorra siempre el que se ofreció como primer pase para iniciar avances, aunque no siempre redundaron en situaciones concretas por malas decisiones en la finalización. Sin embargo, los arqueros terminaron siendo lo más destacado en la primera parte, sobre todo Guido Herrera.
Es que el arquero del equipo cordobés primero le contuvo un tiro libre a Ángel Di María, luego se quedó con un remate a quemarropa de Franco Ibarra tras un córner y también volvió a ser decisivo con una volada clave para evitar que otro centro envenenado de ‘Fideo’ terminara en la red. Por su parte, Jorge Broun estuvo atento para achicar a Ulises Ortegoza tras un pase delicioso de Ruben Botta pinchado y también se esforzó con una gran atajada para desviar un derechazo de Ortegoza desde afuera.
Central fue de mayor a menor, porque a pesar de no apresurarse le faltó claridad en los metros finales para generar jugadas de mejor calidad. Más incisivo Gaspar Duarte que Jaminton Campaz por afuera, y Di María volcado por el medio, demostrando que es la posición que mejor le sienta en este momento de su carrera pero también siendo víctima predilecta de una marca férrea por parte de la visita. Talleres, que vino a demorar tiempo desde el primer minuto, buscó sacar al campeón del mundo, y lo consiguió, con una salvedad: enojado juega aún mejor.
Antes del descanso, el jugador que hizo todo el esfuerzo por poder estar pese a su lesión y que hasta ahí no había tenido influencia en el partido, Alejo Véliz, tuvo premio a la resiliencia, ya que conectó un centro de Di María al área, controló la pelota con calidad y sacó un latigazo seco de derecha, contra el segundo palo de Herrera. Un golazo, clave para un trámite que había empezado a empantanrse, ya que el Canalla se había prendido en la estrategia emocional del conjunto de ‘La Docta’. Ventaja merecida rumbo al entretiempo.
En el complemento, el Canalla salió completamente desconcentrado. Talleres combinó en ataque, Augusto Schott centró desde la derecha sin marca y Emmanuel Coronel perdió la posición en el otro lado con Valentín Depietri, quien sentenció de cabeza a Broun. Baldazo de agua fría inesperado en Arroyito, por como se habían dado las cosas. Una inocencia llamativa, impropia de un plantel con tantos jugadores de experiencia.
Central no se repuso del gol del empate que casi besa la lona a poco de la igualdad, porque el brasileño Rick, que fue siempre una pesadilla desde su ingreso, remató de derecha dentro del área, apenas desviado. Pudo haber sido un golpe de nocaut. El local precisaba una reacción inmediata, con variantes en ofensiva que le devolvieran vitalidad, generar volumen de juego para abastecer a Véliz. Volver a meterse en el encuentro.
El VAR anuló correctamente un tanto contra su propio arco de Matías Catalán tras offside de Duarte, y eso pareció derrumbar las ambiciones anímicas del Canalla, que volvió a ser preso de sus propias limitaciones. Ariel Holan demoró una vez más los cambios, no se animó a sacar antes a unos cansados Malcorra y Di María, y para colmo las alternativas que pensó tampoco ofrecieron soluciones futbolísticas. Intrascendente el aporte de Santi López y Giovanni Cantizano, intentendible haber dejado tanto tiempo en cancha a Campaz, Duarte salió cuando mejor estaba jugando. En fin, decisiones que atentaron contra las posibilidades de llegar a buen puerto.
Herrera tapó otro zurdazo de ‘Fideo’ entrandó al área y en el rebote se lo perdió Coronel, increíblemente. Fue lo único de Central en la segunda mitad, en una muestra más de anemia ofensiva. El empate terminó siendo un justo castigo para un equipo con chispazos de buen juego, pero que no logra darle continuidad a su circuito futbolístico. Cuando parece que va a dar el salto, vuelve a retroceder casilleros. Mucho para trabajar y mejorar, Holan hasta ahora sigue sin encontrarle la vuelta en el segundo semestre.

