DOMINGO, 19 DE JUL.
Entrevista

Adrian Abonizio presentará Barco Hospital: “Este disco nos salvó a todos”

Junto a Experanza, la banda que lo acompaña ofrecerán un concierto en el que interpretarán las canciones del flamante álbum, el sábado 27 de septiembre a las 21 en Plataforma Lavardén.

“Se avecinaban tormentas y naufragios sobre la cultura, pero ello no impidió que nos juntásemos a trabajar en pos de surfear las olas, con la brújula puesta en un norte de aguas más tranquilas en medio de la incertidumbre de un mañana con nubes borrascosas…”, sintetizaba uno de las grandes referentes de la trova rosarina, el músico Adrián Abonizio, sobre la génesis de su flamante álbum “Barco Hospital” que presentará “en vivo” el sábado 27 de septiembre a las 21 en Plataforma Lavardén, junto a Experanza, la banda que lo acompañará.

“No le pongo tanta expectativa a la presentación sin el trabajo previo que es más importante que la presentación misma. El trabajo ya lo tenemos hecho, ordenado, más allá de algún episodio que pueda pasar en vivo, pero fundamentalmente es la coronación de algo más que importante para todos, confortable, algo que hicimos con muchas ganas”, dijo en diálogo con Conclusión, el creador de inolvidables canciones como Mirtha de Regreso y el El Témpano.

Adrián Abonizio junto a Experanza presentarán en vivo “Barco Hospital”
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A la hora de definir el nuevo álbum expresó: “Un poco tratando de ser lo más parecido a lo que somos como persona: muy eclécticos, también muy variados, con muchas variantes. A mi me gusta todo, lo que pasa es que algunas cosas las hago mejor que otras, pero me gusta mucho incursionar en el folclore, desde una mirada de un tipo que cantó folclore de toda la vida. Hay una salsa, cosas que yo no manejo, pero eso en el sentido más estricto de la palabra es responsabilidad de los arregladores, que son Javier Rivero Goytia y Julián Cicercchia”.

En relación a esto último, el músico profundizó: “Son dos campeones. Uno se dedica a la parte más bien criolla del asunto, pero habiendo escuchado otras cosas más contemporáneas. Y Julián (Cicerchia) es más mas roquero. Entonces, hicimos una buena mezcla porque son todas las cosas a las que uno le rinde homenaje, que a uno le gustan. No hay nada mejor que rendir homenaje y tratar de hacer no tanto algo igual, sin una derivación de lo que a uno le gusta. A mí me gusta mucho el folklore medio cruzadito, medio extraño, si se quiere. Más allá, que disfruto mucho con Los Chalchaleros hasta Cafrune, pero pasado por nosotros que hemos escuchado otras músicas tratando de que se preserve la idea de que esto es música, no sé si es argentina, pero esta es música sudamericana, sudaca, en el buen sentido. Vamos por este lado”.

“Y el rock, que si bien no nos pertenece a nivel internacional, pero sí nos pertenece por haber pasado por todos los años del rock nacional. También hay algo como expresiones de música, no sé si música clásica, pero sí en la conformación melódica, instrumental. Es un disco interesante, que al decir verdad, yo mismo me lo compraría”, afirmó convencido el artista quien al hablar de los músicos que tocan con él, remarcó: “me dejan en la puerta de un mundo que yo desconozco y como yo no sé entrar en ese mundo, ellos me acompañan. Un mundo de música progresiva, de un folclore que no es tan criollo en el sentido más profundo de la palabra”.

A lo largo de su carrera, Adrián Abonizio grabó varios discos:
Adrián Abonizio 1984, Los años felices 1990, Todo es humo 2000, 15 bonitas melodías 2002, Extraño conocido 2006, Tangolpeando 2012, La madre de todas las batallas 2012. También editó Rosarinos (1997) con Jorge Fandermole, Rubén Goldín y Lalo de Los Santos; y Cualquier Tren a Ningún Lado (2004) junto a Sergio Sainz.

“Yo no hice más que tirar una idea muy elemental. Tal es así que hay 2 temas que por suerte no me pertenecen en el sentido de que no quiero participar yo en todo y ser el dueño de todas las canciones, las melodías. Comparto la elaboración de las canciones y la composición. Los temas que fueron arreglados por los músicos están anotados en Sadaic como compañeros, como coautores. Por lo general el que escribe una letra, una canción, una cosa elemental, ponele que después se transforma en un buen tema, bien arreglado y todo, pero el arreglador queda afuera. El autor es Juan Rodríguez (a modo de ejemplo), y queda únicamente Juan Rodríguez, pero en realidad lo que hizo fue sólo la melodía de la letra. Para que suene bien, tiene que estar el arreglador. Entonces me pareció una cosa de justicia compartir eso”.

-¿Cual es el mensaje que intentas dejar con Barco Hospital?
A mí no me gusta la palabra rencor porque es el odio acumulado. Y el odio acumulado produce rencor y enfermedad. La bronca puede ser del momento y hay que sacársela rápidamente. Y esto es una venganza cordial. A mí me gusta el oxímoron que es el opuesto, es decir, la música callada, el silencio más ruidoso, la oscuridad más iluminada, que poéticamente garpa mucho. Para mí la palabra es como una venganza cordial, una venganza parece que es dolorosa, pero cordial significa que es amable. Pero es una venganza con todo lo que este año y medio pasamos y con lo que yo intuí que iba a pasar.
Y la verdad te digo, te confieso. A mí me importa decirlo que este disco nos salvó a todos, porque yo había caído en una depresión profunda de un mes, profundísima, cuando ocurrió esta síntesis entre el horror y la pesadilla que parecía que no te podes despertar nunca de cómo nos están gobernando. Y todos los chicos pasaron por un momento parecido, algunos se enfermaron, yo estuve deprimido, otro engordó 10 kg, otro bajó. Y creo que este disco nos juntó y todavía no lo dijimos a eso. Nos miramos a las caras y decimos, ‘Che, qué bien que estamos’. En el sentido que en medio de la guerra qué bien que la estamos pasando. Y qué mal que la están pasando otros.

Para mí la palabra es como una venganza cordial, una venganza parece que es dolorosa, pero cordial significa que es amable.

Yo la otra vez le dije a Julián, ‘Qué lástima que la gente no se dedica a hacer discos’. Porque nosotros la estamos pasando bien, porque el mundo está mal y hay mucha injusticia, hay mucha falta de respeto, realmente la palabra es náusea. Una náusea permanente. Y nosotros creo que nos juntamos, yo por lo menos modestamente no le dije nada a nadie, pero me iba acercando a los muchachos sin decirle a nadie, pensaba: ‘Bueno, si me dan bola y va saliendo bien, yo creo que a mí me va a ser bien’. Cuando nosotros nos saludamos, pasa algo muy emotivo porque nos abrazamos, y al oído nos decimos gracias. ¿Y gracias por qué?. Rolo que es de los bateros serios, que habla poco, y toca como la ostia, luego de terminado el ensayo, me abraza todo transpirado y me dice, «Che, gracias.» Y es como un agradecimiento a que nos habíamos tal vez olvidado que la música y la libertad existían, que estar juntos existe y que es bueno regalárselo a la gente, pues porque el acceso que tiene la gente a la música no es difícil, no es tan caro acceder al recital o al disco. Creo que nos va a convertir en mejores personas pero fundamentalmente esto es como una especie de secta blanca.

el mundo está mal y hay mucha injusticia, hay mucha mucha falta de respeto, realmente la palabra es náusea

Hay un montón de puntos que hay que revisar y cómo son las leyes del samurái o del código de honor que es respetar si querés que te respeten, ser solidario, estudiar porque los demás están esperando que vos rindas para que ellos enganchen lo que vos estás estudiando. Dividir las ganancias económicas, dividir las penas y la alegría y fundamentalmente tirar para delante y considerarte que sos un elegido, o una elegida de poder tocar lo que vos querés. Entonces, para nosotros eso es una dosis muy grande de humildad verdadera. Yo me río porque cuando digo ‘Bueno, déjeme hablar porque soy el líder’, se cantan de la risa, tipo, no hay líder. ‘Yo yo soy la estrella’, les digo y se cantan de la risa. Eso es lo bueno. Que ojalá sigamos trabajando y que el país mejore y que estemos un poquito más cómodo para acceder a la cultura.

-«No hay mal que dure 100 años». El problema es el «mientras tanto…«
Hay un dicho que dice que ‘El tirano no le tiene miedo al hambre de la gente, sino que le tiene miedo a que piense’. A veces con hambre no se puede pensar. Y también la otra que me gusta de Rosa Luxemburgo que dijo, «Si no te movés, no vas a sentir el ruido de las cadenas que no sabías que tenías». Es que si vos no te movés, no te das cuenta que estás preso. Si estás en un lugar de confort, o si estás deprimido, lo que sea, pues estás quietito, y diciendo, ‘Bueno, esto ya va a pasar’,  Y cuando te querés dar cuenta, no podes comprar ni un paquete de yerba, que está caro de por sí. Entonces, moviéndose uno entiende la libertad que te van quitando. Por eso, me gusta mucho eso que hicimos nosotros. La venganza cordial, es decir, estamos vivos y ustedes no van a poder nunca hacer un disco como este. No van a poder nunca ser agradecidos.

Moviéndose uno entiende la libertad que te van quitando.

Porque que vaya o no vaya gente al recital es relativo, pero uno está agradecido del público que se moviliza y te va a ver o paga la entrada o compra el disco. Hay que estar super agradecido. Estos malos momentos nos enseñaron a hacer eso. Miraba al mundo con mucha ternura. Es que estamos todos heridos, lastimados, o cabizbajos y, nosotros queremos estar con la frente alta todavía.

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