DOMINGO, 19 DE JUL.

El día en que Belgrano dio vuelta la historia: ¿que ocurrió el 24 de septiembre de 1812?

La llamada Batalla de Tucumán fue uno de los episodios más sobresalientes en la vida de Manuel Belgrano y un punto de inflexión en las guerras de la independencia. Para los historiadores, dicha batalla "sepultó a la tiranía" y  "salvó la Revolución de Mayo".

 

En la historia de nuestra patria y las guerras por la independencia, hubo algunas batallas claves y, entre ellas, una figura que se repite, la de Manuel Belgrano. Belgrano protagonizó algunos de los momentos más importantes para la construcción de la Argentina como nación. Así, el 24 de septiembre de 1812, lideró la batalla que, según los historiadores, «sepultó a la tiranía» y  «salvó la Revolución de Mayo».

En el año 1812 se vivía un período crítico, con dos frentes de guerra, uno en el norte del país y el otro en la Banda Oriental. En ambos frentes las falencias eran grandes, no tenían mandos experimentados, ni armamentos ni ejércitos organizados.  A principios de ese año, Manuel Belgrano reemplazó al Pueyrredón al frente del Ejército del Norte. Tras liderar el llamado «éxodo jujeño», se retiraron a Tucumán, con un total de 1.600 hombres mientras el ejército realista continuaba bajando y ganando posiciones.

Si bien desde Buenos Aires le habían ordenado la retirada, fiel a sus convicciones y visión estratégica, y alentado por la población tucumana, Belgrano desobedeció esas órdenes y mantuvo su posición, convencido de que era necesario dar la batalla.

El 24 de septiembre de 1812,  tras varios días de enfrentamientos previos en la zona, el reducido ejército de Belgrano, conformado por gauchos tucumanos y salteños y las fuerzas realistas se enfrentaron en lo que se conocería como el Campo de las Carreras. El creador de la bandera,  mostrando una gran astucia militar, aprovechó un incendio en los pastizales provocado por el teniente Lamadrid para desorientar al enemigo y obligarlo a tomar una ruta más complicada.

La batalla se desarrolló de manera confusa, pero efectiva. Con cargas frontales y flanqueos, las fuerzas patrias lograron desorganizar a los realistas. También se sumó un factor que pasó a la historia por lo oportuno y providencial:  la aparición de una manga de langostas que oscureció el campo de batalla, creando aún más confusión entre los hombres de Pío Tristán.

La Batalla de Tucumán se cuenta como uno de los triunfos más impresionantes y decisivos de la lucha por la independencia. Unos días después de la misma, Belgrano informó al gobierno en Buenos Aires que, producto de su desobediencia, había logrado vencer al enemigo y capturar siete cañones, tres banderas, un estandarte, cincuenta oficiales, cuatro capellanes, dos curas y seiscientos prisioneros. Además, reveló que hubo un total de cuatrocientos muertos y subrayó la heroica participación de salteños, jujeños, tucumanos y santiagueños.

Según el historiador Felipe Pigna, en ese informe, dio cuenta de que «la retirada que se había ordenado desde Buenos Aires habría puesto en fuga al ejército, con la consecuente pérdida de recursos materiales y humanos, provocando ello una derrota humillante y hasta su segura captura».  Y explicó: «En estas circunstancias que ya he reflexionado demasiado, que las he discutido con los oficiales de mayor crédito y conocimientos, no he hallado más que situarme en este punto y tratar de hacer una defensa honrosa, de la que acaso podemos lograr un resultado feliz, y si no es así, al menos habremos perdido en regla, y no por el desastre de la retirada”ana’”.

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