MIéRCOLES, 03 DE JUN.

La guerra invisible, nueve años después: psicopolítica, vigilancia y el deber cristiano de la lucha

Reedición de la obra que desglosa el sistema panóptico globalista: de la mafia médica a la ingeniería social. Pablo J, Davoli y Lucas Carena convocan a la conciencia para forjar la "hueste de los argifontes" y resistir la dominación mediante la trascendencia.

 

Pablo J. Davoli y Lucas Carena, celebraron recientemente la presentación de la reedición ampliada de su libro La guerra invisible: Acción Psicológica y Revolución Cultural, en el marco de la cuarta Feria del Libro Católico de Rosario, cuya consigna («El libro católico como arma imprescindible en el combate espiritual») estuvo en consonancia con la temática de la obra. El libro aborda, desde un eje articulador en la psicopolítica, las batallas espirituales y psicológicas de nuestro tiempo. La primera edición, lanzada en 2016, buscaba llenar un vacío en el material en lengua castellana sobre estos temas, que hasta entonces se limitaba a literatura militar anticuada para el campo de batalla.

La obra es descrita como una denuncia y una herramienta de divulgación cuyo principal objetivo es lograr conciencia. Para ello, los autores emplean el arquetipo mitológico de Argos Panoptes, el gigante de cien ojos, para representar al sistema panóptico de vigilancia y control (el «panóptico orwelliano»). La contraparte es Hermes, el dios de los ardides, que vence a Argos y obtiene el epíteto de Argifonte. El libro busca despertar una «hueste de argifontes,» hombres y mujeres despiertos, para comprender el funcionamiento del sistema.

La guerra invisible revela cómo detrás de un mundo hedonista, opulento y consumista (un arquetipo del Mundo Feliz de Huxley), se erige esta vigilancia omnipresente. El texto aborda múltiples mecanismos de control, muchos de los cuales fueron corroborados por eventos posteriores a la publicación original, como la capacidad de los medios de alinearse de manera monolítica para apagar miradas disidentes. Se analizan teorías como la espiral del silencio (Noelle-Neumann), la proliferación de la cultura de la delación y la cancelación, y la aparición del fact checking como un nuevo dispositivo panóptico que se autoproclama portador de la verdad.

Una sección significativa del trabajo está dedicada a la ingeniería del shock y el uso de la salud como herramienta de dominación. Se expone la psiquiatría punitiva, que ya fue empleada en la Unión Soviética y en casos en Estados Unidos (como los de Ezra Pound y James Forrestal), donde se trata al disidente como un «enfermo mental» o un «loco» para someterlo a un tratamiento con sentido censurador y punitivo, justificándolo como una medida sanitaria. El libro también apunta a la psiquiatrización de la sociedad en su conjunto, citando casos como la invención del Trastorno Desatencional para medicar niños con opioides como el metilfenidato (Ritalina) y el aumento de patologías en el manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM). Además, se denuncia la «mafia médica» y cómo, con el argumento sanitario, se utiliza la desinformación médica como una forma de censura y para imponer mandatos severos, incluso persiguiendo a científicos de renombre como Robert Malone.

El trabajo profundiza en la ingeniería social, analizando el Instituto Tavistock como usina de control y diseñador de estrategias psicopolíticas, desde la Primera Guerra Mundial. También se detalla la revolución cultural y sexual inspirada en el freudomarxismo, cuyo objetivo es invertir el esquema psicológico platónico mediante la sobreexcitación de los bajos instintos. Esto se logró, en parte, a través de experimentos de ingeniería social que combinaron la música (la bitmanía) con el uso de drogas sintéticas psicodélicas como el LSD, promovidas en eventos masivos y a través de movimientos como la New Age, para generar una fractura generacional y atomización colectiva. Se citan operaciones de inteligencia como el MK Ultra, el Proyecto Camelot y el Proyecto Radio.

A pesar de desvelar estas complejas y oscuras tramas, el libro ofrece un halo de esperanza y un mensaje positivo. Los autores sostienen que las técnicas de guerra psicológica solo son efectivas contra un modelo antropológico reducido e inmanentista. La obra afirma que la trascendencia es la principal defensa del Argifonte, pues el bien siempre triunfa por su propia consistencia ontológica. El libro busca ser un disparador para que los lectores hagan sus propias investigaciones y contribuyan a la búsqueda de la verdad, el bien y la belleza, un camino que une y hace solidarios a todos.

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