Serbia rinde homenaje a las víctimas del colapso en Novi Sad
Un año después de la tragedia que cobró 16 vidas, miles de serbios se unieron para recordar a las víctimas del colapso del techo en la estación de Novi Sad, mientras continúan las manifestaciones contra la corrupción y el gobierno.
- Internacionales
- Nov 1, 2025
Miles de serbios guardaron 16 minutos de silencio este sábado en memoria de las víctimas del trágico accidente ocurrido el 1 de noviembre de 2024, cuando el techo de la estación ferroviaria de Novi Sad se derrumbó, causando la muerte de 16 personas. En una muestra de solidaridad, manifestantes de toda Serbia se reunieron en varios puntos de la ciudad, rindiendo homenaje a los fallecidos y expresando su rechazo a la corrupción en el país. La tragedia, que conmocionó a la nación, desató un fuerte movimiento de protesta que sigue vigente a un año de los hechos.
La tragedia de Novi Sad, que dejó un saldo de 16 muertos, entre ellos dos niños, es recordada no solo como un accidente, sino como un símbolo de las fallas estructurales y la corrupción que afectan a las obras públicas en Serbia. El derrumbe del techo de la estación, recién renovada, reveló las deficiencias en la gestión de proyectos clave en el país y alimentó la indignación popular.
Desde ese momento, las protestas, lideradas en gran parte por estudiantes, se han extendido por todo el territorio serbio, exigiendo justicia y transparencia.
NOVI SAD ❤️????
— Shonetin (@kaonikotinn) November 1, 2025
01.11.2025. pic.twitter.com/MTSRNb4YAx
A lo largo de 2024, los opositores al presidente Aleksandar Vucic señalaron que este accidente reflejaba una problemática mucho mayor, que es el deterioro de las instituciones debido a la corrupción del gobierno. «Este accidente es solo la punta del iceberg de un sistema corrupto», expresó Ratko Popovic, un manifestante de 47 años, subrayando que la tragedia se convirtió en un símbolo de la lucha contra el autoritarismo y la corrupción en Serbia.
Además, las medidas adoptadas por las autoridades, como cortes de electricidad y agua o amenazas de bombas no lograron detener las protestas, todo lo contrario ganaron fuerza a medida que se acerca el aniversario de la tragedia.

En un gesto de conciliación, el presidente Vucic pidió disculpas a los estudiantes por algunas de sus declaraciones previas, en las que acusaba a los manifestantes de ser terroristas financiados desde el extranjero. En un mensaje emotivo, el mandatario señaló que iba a rezar en una iglesia por las «16 almas inocentes» que perdieron la vida en el accidente.
Sin embargo, los manifestantes no se han mostrado fácilmente convencidos, y muchos han señalado que la reconciliación de Vucic llega en un momento en que se espera una fuerte cobertura mediática internacional, lo que plantea dudas sobre la sinceridad de sus acciones.

Por su parte, la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, destacó el impacto que la tragedia tuvo en la sociedad serbia, subrayando que este evento ha movilizado a las masas a favor de valores democráticos como la libertad de expresión y la responsabilidad.
Estos son los mismos principios que, según Kos, guiarán a Serbia en su camino hacia la adhesión a la Unión Europea. A un año de la tragedia las protestas continúan siendo una llamada de atención sobre los desafíos de gobernanza y justicia en el país, mientras los serbios reflexionan sobre un futuro más justo y transparente.

