JUEVES, 04 DE JUN.

Tensión en la COP30: países enfrentados por el uso de combustibles fósiles

En la cumbre climática de Belém, una coalición de más de 60 países impulsa una hoja de ruta para abandonar el petróleo, el carbón y el gas. Sin embargo, productores de hidrocarburos y el lobby energético bloquean avances.

Las conversaciones de la COP30, la conferencia climática de la ONU que se realiza en Belém, Brasil, avanzan hacia un fuerte enfrentamiento diplomático entre los países que buscan una eliminación progresiva de los combustibles fósiles y aquellos productores de petróleo que rechazan cualquier compromiso. El debate se intensificó en un contexto de emisiones récord y de creciente presión científica para acelerar la transición energética.

En ese marco, los delegados remarcaron que las emisiones generadas por el uso de petróleo, carbón y gas alcanzaron niveles históricos en 2025, agravando un calentamiento global que ya provoca pérdidas humanas, daños ambientales y efectos económicos profundos.

Aunque han pasado casi tres décadas desde que las COP reconocieran formalmente la necesidad de abandonar los combustibles fósiles, este año se impulsan esfuerzos diplomáticos renovados para establecer una hoja de ruta concreta.

Asimismo, las tensiones aumentaron cuando el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, instó a los líderes mundiales a acordar un cronograma para eliminar los combustibles fósiles y aumentar el apoyo financiero a los países en desarrollo.

Este llamado motivó la formación de una coalición integrada por Francia, Colombia, Alemania, Kenia y otras naciones, que exige incorporar una ruta de transición en la agenda oficial. Hasta el momento, alrededor de 60 países de Europa, África, América Latina y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo respaldaron la iniciativa, con el objetivo de llegar a 100.

Por otra parte, se conoció que Colombia preparó una declaración específica sobre la eliminación gradual de los combustibles fósiles, apoyada por varios países y pronta a publicarse. Diplomáticos europeos señalaron que la estrategia consiste en ampliar la coalición y presionar para que los países informen sus avances en futuras cumbres climáticas.

Sin embargo, los obstáculos continúan siendo significativos. La mayoría de los productores de petróleo, especialmente Arabia Saudita se oponen firmemente a la hoja de ruta y buscan frenar su inclusión en los acuerdos finales.

De hecho, estimaciones internas indican que alrededor de 70 países podrían bloquear cualquier decisión vinculada a nuevos compromisos sobre combustibles fósiles. Analistas describen el escenario como un “rompecabezas diplomático” difícil de resolver.

A esto se suma la participación récord de representantes del lobby fósil. Un informe de la coalición Kick Big Polluters Out reveló que uno de cada 25 asistentes en Belém pertenece a la industria del petróleo, el gas o el carbón. Se registraron 1.602 delegados vinculados al sector, incluidos representantes de ExxonMobil, Shell y TotalEnergies, cifra que supera a todas las delegaciones nacionales salvo la de Brasil.

La organización advirtió que quienes tienen intereses en mantener la dependencia de los combustibles fósiles ejercen una influencia desproporcionada en las negociaciones.

Asimismo, expertos como Johan Rockström recordaron que el mundo se encamina a un calentamiento de 2,6 °C para 2100 si no se reducen rápidamente las emisiones de combustibles fósiles. Aunque reconoció avances en temas como financiamiento y protección de bosques, advirtió que dichos logros “solo pueden celebrarse si también vemos progresos en la eliminación gradual de los combustibles fósiles”.

 

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