MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Lamentable: ¿qué dijo la diputada que cuestionó la vacunación obligatoria y quedó en ridículo?

La legisladora chaqueña no es médica ni tiene argumentos científicos para sostener su postura. En el sector privado se dedica a la ganadería y a sus animales sí los vacuna.

 

La diputada nacional del PRO María Inés «Marilú» Quiróz protagonizó este martes una insólita entrevista en la que intentó cuestionar obligatoriedad de la vacunación y terminó expuesta por carecer de sustento científico que la respalde.

La legisladora invitó a disertar en la Cámara de Diputados a Julio Razona, quien se define como «abogado outsider» y, al difundir la convocatoria por redes sociales, escribió: «He sido invitado para hablar sobre el tema vacunas. Una oportunidad única para que se debate sobre el fraude sanitario, el envenenamiento masivo y la derogación de la ley de vacunación por la fuerza».

Dicha invitación apunta a que Razona sea orador en el evento «¿Qué contienen realmente las vacunas Covid-19?: Perspectivas Legales, Políticas, Económicas, Genéticas e Infectológicas», que si bien se presenta como «un espacio de análisis interdisciplinario» y Quiróz lo promociona como un lugar «para escuchar todas las voces», en realidad tiene una clara esencia antivacunas.

Esto último quedó demostrado en una entrevista radial que la diputada nacional le brindó a Buenas Tardes China, donde el periodista Jairo Straccia le realizó una serie de preguntas que expusieron contradicciones y falta de sustento en el discurso de la legisladora chaqueña.

«Sí, estoy en contra de la vacunación obligatoria y compulsiva. Tenemos que tener libertad», planteó Quiróz, que en el sector privado se dedica a la ganadería y cuenta con una maestría en Turismo. No es médica ni cuenta con conocimiento científico que respalde su postura, pero pregona ese relativismo exacerbado que considera libertad al hecho de llegar a los debates como un paracaidista que no toma en cuenta las discusiones y constataciones previas que llevaron hasta este punto, en el que rige la obligatoriedad de la vacunación.

«No soy médica, soy alguien que se cuestiona un montón de cosas. No me considero antivacunas, pero la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) no es un sinónimo de seguridad. Yo tengo que ser libre de poder hacer lo que quiera hacer», añadió.

La postura ignora que, a lo largo de la historia, el mundo enfrentó grandes enfermedades y encontró en la vacunación una forma efectiva de generar inmunidad. Las vacunas funcionan mientras más personas vacunadas haya, de ahí se desprende la preocupación en torno a estas convocatorias. Postular «yo tengo que ser libre», llevándose puesto el bienestar general, es un acto de irresponsabilidad que -tal marcó el entrevistador- es aun más grave cuando viene de una legisladora.

La repudiable promoción de estos espacios se da en un contexto en el que la Sociedad Argentina de Pediatría alertó, basándose en datos del Ministerio de Salud y de su propio Observatorio de la Infancia y la Adolescencia, sobre un pronunciado descenso en la cobertura de la vacunación.

¿En qué quedamos?

Quiróz además quedó en evidencia cuando contó que, en su trabajo en el sector privado, sí está puesto en valor el impacto positivo de las vacunas sobre los animales.

«Sí, a mis vacas las vacunamos contra la (fiebre) aftosa. De eso se ocupan los veterinarios. En eso se trabaja muy bien en el campo. Argentina está erradicada de la aftosa, gracias a la vacuna», afirmó irrisoriamente.

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