JUEVES, 04 DE JUN.

Allanamiento ilegal y robo: los ocho policías fueron imputados por tres delitos, pero quedaron en libertad

El fiscal Rodrigo Urruticoechea acusó a los uniformados por violación de domicilio, robo doblemente agravado y abuso de autoridad. El juez Rodrigo Santana rechazó la prisión preventiva.

La vivienda allanada por ocho policías sin orden, en la zona rural de Nuevo Alberdi.

 

Los ocho policías que el martes ingresaron sin orden de allanamiento a una vivienda precaria de Nuevo Alberdi, golpearon a uno de moradores y le robaron $40.000 y prendas de vestir que tenía junto a su pareja para vender, fueron imputados por el fiscal Urruticoechea y dejados en libertad por el juez Santana, según informó el Ministerio Público de la Acusación (MPA).

Los policías acusados son Damián Ezequiel B; Fernando Alberto B; Joaquín Mario F; Leonardo Fabián G; Daiana Irene M; Sofía Macarena R; Iván Gabril T. e Iván Eduardo M., quienes con diferentes participaciones allanaron, el último lunes, una vivienda situada en Somoza y Ciudadela, sin contar con la orden para ingresar al domicilio.

De acuerdo a la acusación del fiscal Santana, los hechos ocurrieron el lunes 17 a partir de las 11.30 de la mañana cuando por un llamado a la central 911 los uniformados llegaron en cuatro patrulleros hasta el lugar, “por un presunto hecho de comercialización de estupefacientes, explicó el MPA.

“Arribaron en cuatro móviles a un domicilio de Pasaje 1353 donde vivían las víctimas. Allí abusando de autoridad y aprovechando su condición de personal policial, llevaron adelante un allanamiento ilegal, en donde una parte de los imputados ingresó y los otros quedaron en el exterior custodiando”, detalló el fiscal en su acusación.

Según la prueba reunida por Santana, retuvieron a las víctimas contra un móvil, revisaron sus teléfonos móviles “e impidieron que puedan ver lo que sucedía en el domicilio; en esa circunstancia dieron golpes de puño a una de las víctimas en las costillas y sustrajeron indumentaria varias que estaban en el interior”.

 

Kevin, víctima de la violencia policial, denunció a los miembros de la fuerza de seguridad.

 

Me rompieron todo”, dijo Kevin, y contó que fue golpeado delante de su hijo de dos años y de su pareja, antes de que los hicieran salir a todos de la precaria vivienda de paredes de ladrillo y techo de chapa. Tras el allanamiento ilegal, los policías se retiraron sin evidencia que incriminara a la familia, pero con bolsos y dinero que no les pertenecían.

Por sugerencia de su madre, Kevin denunció lo ocurrido y la División Judiciales de la propia fuerza requisó a las 16.15 del mismo lunes, en Joaquín Suárez y Juan Pablo II, tres de los móviles. En uno de ellos se encontraba L.G. como chofer oficial a cargo y refuerzo suboficial D.M. y de allí se secuestró un bolso negro que tenía los $40.000 robados y las prendas sustraídas a la humilde familia de Nuevo Alberdi.

Mientras que a las 18 en inmediaciones de la Jefatura de Policía se requisó a los móviles restantes que habían estado en el hecho, a cargo del suboficial D.B. y la suboficial S.R a quienes le secuestraron una mochila negra que contenía otra parte de las prendas sustraídas.

El fiscal acusó a los ocho policías por los delitos de allanamiento ilegal, robo doblemente agravado -por ser en poblado y en banda y por ser ejecutado por ser integrante de la fuerza policial- y abuso de autoridad. Y pidió que quedaran en prisión preventiva.

Pero el juez Santana entendió que no existe riesgo ni de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, por lo que rechazó ese planteo y decidió dejarlos en libertad, fijando una serie de reglas de conducta que deben cumplir mientras se extienda el proceso.

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