Allanamiento ilegal y robo: los ocho policías fueron imputados por tres delitos, pero quedaron en libertad
El fiscal Rodrigo Urruticoechea acusó a los uniformados por violación de domicilio, robo doblemente agravado y abuso de autoridad. El juez Rodrigo Santana rechazó la prisión preventiva.
- Judiciales
- Nov 21, 2025
La vivienda allanada por ocho policías sin orden, en la zona rural de Nuevo Alberdi.
Los ocho policías que el martes ingresaron sin orden de allanamiento a una vivienda precaria de Nuevo Alberdi, golpearon a uno de moradores y le robaron $40.000 y prendas de vestir que tenía junto a su pareja para vender, fueron imputados por el fiscal Urruticoechea y dejados en libertad por el juez Santana, según informó el Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Los policías acusados son Damián Ezequiel B; Fernando Alberto B; Joaquín Mario F; Leonardo Fabián G; Daiana Irene M; Sofía Macarena R; Iván Gabril T. e Iván Eduardo M., quienes con diferentes participaciones allanaron, el último lunes, una vivienda situada en Somoza y Ciudadela, sin contar con la orden para ingresar al domicilio.
De acuerdo a la acusación del fiscal Santana, los hechos ocurrieron el lunes 17 a partir de las 11.30 de la mañana cuando por un llamado a la central 911 los uniformados llegaron en cuatro patrulleros hasta el lugar, “por un presunto hecho de comercialización de estupefacientes”, explicó el MPA.
“Arribaron en cuatro móviles a un domicilio de Pasaje 1353 donde vivían las víctimas. Allí abusando de autoridad y aprovechando su condición de personal policial, llevaron adelante un allanamiento ilegal, en donde una parte de los imputados ingresó y los otros quedaron en el exterior custodiando”, detalló el fiscal en su acusación.
Según la prueba reunida por Santana, retuvieron a las víctimas contra un móvil, revisaron sus teléfonos móviles “e impidieron que puedan ver lo que sucedía en el domicilio; en esa circunstancia dieron golpes de puño a una de las víctimas en las costillas y sustrajeron indumentaria varias que estaban en el interior”.
Kevin, víctima de la violencia policial, denunció a los miembros de la fuerza de seguridad.
“Me rompieron todo”, dijo Kevin, y contó que fue golpeado delante de su hijo de dos años y de su pareja, antes de que los hicieran salir a todos de la precaria vivienda de paredes de ladrillo y techo de chapa. Tras el allanamiento ilegal, los policías se retiraron sin evidencia que incriminara a la familia, pero con bolsos y dinero que no les pertenecían.
Por sugerencia de su madre, Kevin denunció lo ocurrido y la División Judiciales de la propia fuerza requisó a las 16.15 del mismo lunes, en Joaquín Suárez y Juan Pablo II, tres de los móviles. En uno de ellos se encontraba L.G. como chofer oficial a cargo y refuerzo suboficial D.M. y de allí se secuestró un bolso negro que tenía los $40.000 robados y las prendas sustraídas a la humilde familia de Nuevo Alberdi.
Mientras que a las 18 en inmediaciones de la Jefatura de Policía se requisó a los móviles restantes que habían estado en el hecho, a cargo del suboficial D.B. y la suboficial S.R a quienes le secuestraron una mochila negra que contenía otra parte de las prendas sustraídas.
El fiscal acusó a los ocho policías por los delitos de allanamiento ilegal, robo doblemente agravado -por ser en poblado y en banda y por ser ejecutado por ser integrante de la fuerza policial- y abuso de autoridad. Y pidió que quedaran en prisión preventiva.
Pero el juez Santana entendió que no existe riesgo ni de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, por lo que rechazó ese planteo y decidió dejarlos en libertad, fijando una serie de reglas de conducta que deben cumplir mientras se extienda el proceso.


