SáBADO, 18 DE JUL.

Fentanilo mortal: revelan que ocultaban cultivos contaminados para poder vender el medicamento

Nuevos testigos declararon ante el juez Ernesto Kreplak y detallaron frente la Justicia que Laboratorios Ramallo escondía resultados de las medicaciones adulteradas y apuraba los controles bacteorológicos para continuar con la venta del fentanilo.

La causa que enfrenta una de la mayor tragedia sanitaria de la historia argentina, vinculada a 173 muertes de pacientes, sumó una declaración clave. Esta semana, ante el Juzgado Federal N°3 de La Plata a cargo de Ernesto Kreplak, comenzó la segunda ronda de testimoniales de empleados y ex empleados de Laboratorios Ramallo, se trata de la planta donde se produjo el fentanilo contaminado cuya distribución, se realizaba a través de HLB Pharma Group. Según informes judiciales, los últimas testigos detallaron la cadena de negligencia y falsificación que se realizaba con el Fentanilo.

En esta ocasión, la primera en declarar fue una ex trabajadora del área de microbiología, cuyo relato confirma y profundiza las irregularidades ya acreditadas por dos ex empleadas que hablaron semanas atrás. La mujer no solo detalló fallas graves en los procesos de control, sino un patrón de ocultamiento deliberado, manipulación de documentación y venta de partidas que, aun con resultados bacteriológicos positivos, igual se enviaban al mercado para su comercialización.

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Su testimonio, describe un funcionamiento interno marcado por la falsificación, el apuro comercial, la presión sobre el personal y maniobras explícitas para obstruir inspecciones de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

El sistema de ocultamiento

El testimonio describe cómo los protocolos de esterilidad (que exigen 14 días de análisis) eran acelerados por «órdenes de arriba» para priorizar la venta. Lo más grave es la prueba del ocultamiento:

*Producto contaminado y venta: La testigo relató que, aun cuando los análisis daban positivo para contaminación, «se sabía que se vendían igual», con la justificación de que «había que vender».

*Desaparición de Pruebas: Los resultados microbiológicos positivos se anotaban en cuadernos que «desaparecían» cuando había rumores de inspecciones de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica).

La nueva declaración, sumada a los testimonios previos y a los chats internos incorporados al expediente, fortalece la hipótesis de que las irregularidades no fueron errores aislados, sino un sistema sostenido para mantener la producción aun cuando fallaban los controles.

La investigación de Kreplak ya tiene 14 procesados —incluyendo dueños y directores— acusados de adulteración de sustancias medicinales con resultado de muerte, un caso que ya es equiparado a las tragedias de Cromañón y Once.

Mecanismos de silenciamiento

La última declaración se integra con los testimonios previos de la checker de control de calidad, y de otra técnica en microbiología. Ambas describieron irregularidades sistemáticas y un clima de trabajo donde el miedo al despido funcionaba como mecanismo de silenciamiento.

La primera contó que ingresó sin los estudios requeridos y que los controles de calidad eran apenas simulacros:

*Envases con partículas, puntos o pelos que, lejos de ser descartados, se mandaban a etiquetado.

*Controles de esterilidad “apurados”, hechos solo para dejar registro.

*Reactivos vencidos o insuficientes, y órdenes de usar lo que quede.

*Falsificación de planillas, llenadas a mano, con letras alternadas para simular variedad: “Nos turnábamos la lapicera”.

*Lotes camuflados para aparentar producción en días habilitados por ANMAT.

*Tres muestras tomadas de un mismo punto pese a que el protocolo exigía tres tomas independientes.

*Resultados malos que se anotaban como buenos, por orden de superiores: “A veces venía alguien de arriba y decía ‘eso va igual’”.

La técnica de microbiología, por su parte, aportó otro capítulo de gravedad:

-Contratación irregular, sin firma de contrato.
-Manipulación directa de resultados: “Contábamos bacterias, daba +10 y siempre nos hacían poner -1. Me hacían mentir”.
-Análisis no realizados que igual aparecían cargados en el sistema.
-Resultados prearmados, entregados por otras áreas, para copiar sin modificar.
-Hojas arrancadas de los libros de producción, y otras agregadas con sello para simular lotes que no existían.
-Insumos de seguridad mínimos: sin barbijos ni guantes suficientes.
-Orden de ocultar y ordenar la planta ante supuestas inspecciones: cambio de pisos, alfombras, puertas y pintura.

Resultado final. Las dos coincidieron en que, entre febrero y marzo, el laboratorio vivía en estado de nerviosismo.

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