JUEVES, 04 DE JUN.

Caso María de los Ángeles Paris: el Tribunal absolvió a los policías acusados y consideró que su intervención «se mantuvo en el marco del deber»

Así lo dispuso el Tribunal conformado por Florentino Malaponte, Rafael Coria y María Trinidad Chiabrera, quienes consideraron que "Paris murió de muerte natural por un paro cardio respiratorio por delirio agitado, aseguraron que no hubo asfixia por ahorcamiento y que las lesiones no tuvieron entidad para causarle la muerte". "La intervención policial se mantuvo en el marco del deber", remarcó el Tribunal.

 

El tribunal integrado por los jueces Florentino Malaponte, Rafael Coria y María Trinidad Chiabrera absolvió al comisario Silvio Cortés y la inspectora Susana Domínguez por el homicidio de la bibliotecaria de la escuela Francisco de Gurruchaga, María de los Ángeles Paris (45), quien murió en la comisaría 10ª de Rosario el 3 de mayo de 2017. También resultaron absueltos por el delito de incumplimiento de deberes de funcionario público los agentes Silvina Gianotti y Damián Zalazar, mientras que la Fiscalía desistió de acusar a la suboficial Andrea Allovati al entender que no había pruebas en su contra.

Cortés y Domínguez fueron (condenados o acusados) por el delito de homicidio preterintencional, que es aquél que ocurre cuando causar la muerte de una persona no era el resultado intencional de la acción del que la provocó, aunque el agresor tenía la intención de causar un daño o una lesión menor a la víctima.

Los magistrados consideraron que Paris murió de muerte natural por un paro cardio respiratorio por delirio agitado, aseguraron que no hubo asfixia por ahorcamiento y que las lesiones no tuvieron entidad para causarle la muerte

Asimismo, «aseguraron que la docente murió por una arritmia» y que fue «la evolución fatal de un cuadro previo». Apuntaron además que «fue víctima de una psicosis» y remarcaron que no hay evidencia de castigo ni maltrato». Afirmaron, además, que «la intervención policial se mantuvo en el marco del deber».

«Un fallo muy claro y sano»

Angelo Rossini, abogado de los acusados, seguró que «fue un fallo muy claro y sano, como corresponde». «La verdad que lo ha explicado de forma muy sencilla, para que todo el mundo pueda entenderla. Creo que es una resolución sana, que permite por un lado -a quien quiera entenderlo como corresponde- cerrar una etapa y entender que acá no hubo corrupción institucional; no hubo gravedad institucional ni nada por el estilo. También permite remarcar que las actuaciones de los órganos estatales fueron correctas, tanto de la policía; del Instituto Médico Legal y de la Fiscalía. Eso también es importante tenerlo en cuenta, porque durante ocho años se instaló un relato que desprestigió a mucha gente, no solamente a los imputados».

«La sentencia parece un chiste»

Por su parte, Erica, hija de María de los Ángeles Paris, se mostró con gran conmoción y disgusto tras la lectura del fallo. «Todo a favor de ellos. Mi mamá fue a una comisaría. Si necesitaba ayuda, tendrían que haber llamado una ambulancia. No hacía falta esposarla y tirarla al piso. La dejaron tirada como un perro, y eso está probado. Eso fue lo que la terminó de matar. Debido a la restricción física, que no es algo que yo me estoy inventando; que salió en la segunda reautopsia, todo eso que hizo la policía de restringirla, esposarla y tirarla boca abajo no la dejó terminar de respirar.

Erica remarcó que si los efectivos  «no hubieran actuado de esa forma, hoy estaría conmigo, viva. Pero no, tengo que estar acá con esas cinco personas que estuvieron adentro de la comisaría, inútiles e inoperantes, que desde hace ocho años siguen trabajando mientras mi mamá sigue muerta. No me parece justo».

La hija de la víctima remarcó que la sentencia «parece un chiste». «Faltaba que ellos mismos los condecoren a los policías por haber hecho tan bien. Si hicieron todo tan bien, ¿por qué yo no tengo a mi mamá acá? ¿Para qué la esposaron, la dieron vuelta y la dejaron tirada? Después se dieron cuenta de que no respiraba. ¿No es grave dejar a una persona dada vuelta? ¿No les preocupa si puede respirar o no? ¿Cuando se empezó a poner de otro color se les prendió la luz de que podía no estar respirando? ¿Les parece tratar así a una persona? Me preocupa que esa gente siga teniendo contacto en comisarías, no puede ser que sigan trabajando. No es justo. Lo que hicieron los jueces es una vergüenza».

Erica aseguró que van a apelar la sentencia. «Mi mamá no murió porque sí. La segunda autopsia la tuvimos que hacer porque la primera que hizo el Instituto Médico Legal no estuvo completa, porque no se hicieron ni siquiera rayos x. Entonces, ¿cómo yo voy a confiar en una autopsia que hicieron incompleta?

«Yo tuve que ir al cementerio, sacar el ataúd de mi mamá, llevarlo a una heladera para que, con toda la aparatología, se pueda determinar qué le causó la muerte. ¿Y saben qué dice la conclusión de la segunda autopsia? Que por la restricción física tuvo una asfixia derivada de la posición en que la pusieron. Es decir, si eso no significa que la mataron, ¿qué significa entonces?»

El caso y la acusación

La fiscal del área de Violencia Institucional, Karina Bartocci, planteó que la bibliotecaria Paris fue maltratada por el personal policial de la seccional 10ª la noche del 3 de mayo de 2017, hasta provocarle la muerte. Durante las audiencias del juicio oral que se inicio la semana pasada, sostuvo que alrededor de las 21 de ese día la docente se dirigió a la comisaria de calle Darragueira 1158 y fue recibida por la suboficial Allovatti, “quien pudo observar que requería algún tipo de atención médica por circunstancias en el comportamiento de la mujer, tales como no poder definir exactamente porqué se dirigió a la comisaría”.

Según la investigación, tras sentarse en la guardia y tomar un vaso con agua, la trabajadora de la educación se retiró a las 21:30 horas “por sus propios medios y se dirigió a la Funeraria Oeste», ubicada frente al edificio policial.

“Cinco minutos después Paris volvió a ingresar a la comisaría, donde permaneció unos segundos y al salir se dirigió nuevamente a la Cochería Oeste. Aproximadamente a las 21:40 caminó por calle Darragueira hacia el sur hasta la intersección con calle Marull, donde intentó subir a un automóvil y correr por la calle, entonces los agentes Zalazar y Gianotti, la hicieron ascender al móvil policial y se dirigieron nuevamente a la seccional”, expuso la Fiscalía.

En su recreación de lo ocurrido, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) señaló que tras descender del patrullero, Paris permaneció unos minutos sentada en el tapial del inmueble y luego se paró y se dirigió hacia el ingreso de un domicilio ubicado a unos pocos metros.

La Fiscalía sostuvo que el comisario Cortes la tomó de los cabellos y la sujetó del cuello e inmovilizó, llevándole su brazo por detrás de la espalda junto con la agente Domínguez quien la tomaba por los pies mientras que María de los Ángeles trataba de soltarse. Luego la entraron a la comisaría tomada de los brazos, para llevarla al cuarto contiguo a la guardia, donde volvió a tratar de soltarse y gritar por lo que Cortes le dió golpes de puño en la boca y en la panza y ambos le colocaron las esposas de seguridad.

La sujetaron de las manos por delante para apoyarla boca abajo, acostada sobre el piso del cuarto de la dependencia, “provocándole con todas estas maniobras lesiones físicas. Y como consecuencia de esta situación se provocó la muerte”, consideró Bartocci.

La querella que representó a la familia de la docente durante el juicio, a cargo del abogado particular Gustavo Feldman, adhirió al planteo de la Fiscalía y consideró que se trató de un caso de “violencia institucional”, a la vez que solicitó al tribunal la misma pena para los cuatro acusados.

 

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