Mendoza es el nuevo «pueblo sacrificable», así lo define la actividad minera metalífera
Después del que senado provincial avalara por amplia mayoría el retorno de la minería metalífera, el pueblo cuyano salió masivamente a repudiar la decisión. Una tierra que ya padece la falta de agua, verá complejizada esta situación sumándole contaminación y expoliación de bienes comunes.
- Nacional
- Por Alejandro Maidana
- Dic 10, 2025
El proyecto San Jorge Cobre Mendocino (PSJ) en la localidad cordillerana de Uspallata, en Las Heras, Gran Mendoza, fue finalmente aprobado por amplia mayoría. Una clara respuesta a la agenda nacional y su Ley Bases, una entrega (por migajas) de los bienes comunes y entre ellos, el del vital elemento para la vida, el agua. Un nuevo capítulo exractivo comienza a escribirse en el país.
Mendoza se encuentra movilizada y con asambleas permanentes en cada punto de la provincia. El fantasma contaminante y saqueador, vuelve a circundar los días de aquellos que no piensan negociar el agua. y por ende, su futuro. Para las nuevas generaciones, el legado de un pasivo ambiental, mientras que la otra parte, la minoritaria, significará la posibilidad de amasar un puñado de dólares que se perderá en los miserables bolsillos de los mismos de siempre.
El daño ambiental está comprobado, y en muchas oportunidades, se pasea desnudo y a la vista de todos, los casos testigos como Barrick Gold en San Juan y Bajo la Alumbrera en Catameraca, denotan de la peligrosidad e impunidad con la que cuenta una actividad tan repudiada como sostenida. La hoja de ruta es muy clara, profundizar los tres ejes del neoextractivismo, ellos son el modelo agroindustrial, el fracking y la megaminería.
La teoría del derrame y otros cuentos para colorear, la dictadura minera en el norte, la del agronegocio en la pampa húmeda y no tan húmeda, el extractvismo pesquero, el más sigiloso, pero no menos peligroso, siguen marcando no solo la agenda política de nuestro país, sino el destino de aquellos que habitamos este terruño azotado por prácticas nada sustentables y con un profundo impacto socioambiental. Acumulación por desposesión, un tentáculo, quizás el más violento y deshumanizante, que posee el sistema capitalista. No hay más tiempo.
Distintas voces se levantan para concientizar, una vez mas, sobre la peligrosidad de la megaminería
El día de ayer, martes 9 de diciembre, no fue un día más para quienes habitan la tierra del sol y del buen vino. “En Mendoza se encuentran aprobando una serie de proyectos mineros y muchos de ellos se encuentran en zona de glaciares y periglaciares que es nuestra de fuente de agua dulce, tanto para consumo como para riego de las actividades productivas. Por ello somos miles en las calles de cada distrito de la provincia para demostrarles fehacientemente que la megaminería no tiene licencia social en Mendoza”, indicó en dialogo con Conclusión el ex candidato a diputado nacional por Provincias Unidas Jorge Difonso.
“Seremos donantes involuntarios de los desastres ambientales que se vayan a suceder, como así también, es menester destacar que le serán reducidas las regalías a estas empresas. Un pésimo negocio, para llamarlo de alguna manera, el que hacemos los mendocinos que venimos de otra tradición como lo es lo agrícola ganadero, los viñedos y el turismo. La mayoría automática del gobernador Cornejo para sacar adelante estos proyectos, sumado al cerco mediático para silenciar la protesta, hacen que lamentablemente los mendocinos seamos rehenes de esta preocupante realidad”, concluyó.
Federico Soria pertenece a la asamblea de vecinos autoconvocados de Uspallata, como incansable luchador en defensa de los bienes comunes, acercó su reflexión sobre la aprobación de la megaminería de cobre en Mendoza. “En Uspallata venimos resistiendo hace 17 años el embate de minería San Jorge. No tenemos dudas que a esto lo frenamos con movilización, hemos llevado adelante la Gesta Libertadora por el agua, donde caminamos 120 kilómetros exigiendo no solo el rechazo del Informe de Impacto Ambiental, sino el archivo definitivo del expediente, también exigimos la aprobación del proyecto de ley de creación del Área Protegida de Uspallata – Polvaredas como iniciativa popular y alternativa para promocionar las actividades turísticas, agrícolas y regionales”.
Esta iniciativa surgida desde las bases mismas de la sociedad mendocina, busca también proteger la cuenca del Río Mendoza. “Este lecho de agua que mueve 33 m3 por segundo, no tanto por su caudal, pero si por su cobijo a las muchas actividades de la región, se verá afectado por la actividad de la minera San Jorge. Este río abastece a 1.500.000 de habitantes, mueve mas de 9.000 industrias y ayuda al riego de 250.000 hectáreas de cultivo. La amenaza es muy grande, ya que las peligrosas filtraciones de las cuales estas empresas no reparan, tampoco lo hizo el estudio de impacto ambiental, por eso su rápida aprobación. También es muy importante destacar la exigencia del desprocesamiento de compañeras y compañeros judicializados, perseguidos, criminalizados y encarcelados por el gobierno de Mendoza en causas armadas por la propia minera San Jorge. La megaminería no solo genera profundos impactos ambientales, también viola derechos humanos generando presos políticos en la tierra que comanda Cornejo”, enfatizó Federico Soria.
Ricardo Vargas es guía de alta montaña de toda la vida, emprendedor turístico y agente de flora y fauna de la provincia de San Juan, consultado por Conclusión sobre el nuevo foco de lucha que se avecina en Mendoza, sostuvo que “desde el 98 los compromisos van tomando distintos formatos, pero el horizonte sigue siendo el mismo, la lucha es defensa del agua, la tierra y en pos de ayudar a las comunidades. Nosotros en el 98 comenzamos a ver lo que se venía con respecto a la minería metalífera que se manifiesta como un monstruo de cuatro cabezas y a los años se van dejando el pasivo ambiental y por ende humano”.
En San Juan el turismo no tiene tanta fortaleza por diversos motivos, ya que la vitivinicultura no pudo demostrar todo lo que tenía. “Por ello, y apoyada desde la corrupción política, la actividad minera comienza a dar sus primeros pasos en 2005 a través de Veladero. El camino de la instalación siempre transita por el mismo sendero, al principio la gente escucha, presta atención y termina devorándose las mentiras que llegan desde los medios de comunicación, ya que una vez que el teatro de operaciones se montó, la mano de obra prometida no aparece. Cabe destacar que el trabajo para los lugareños finaliza cuando se terminó de pegar el último ladrillo para el armado de la mina, después la mano de obra calificada llega desde Perú, Colombia y Estados Unidos. Incluso de países europeos ya que de allí llegan personas que conocen el manejo de las maquinarias de alta profundidad”, indicó Vargas.
El mito de la mano de obra y la transformación (para bien) del lugar, es un mito instalado al que cuesta muchísimo erradicar. “Que alguien desprovisto de hipocresía me venga a explicar que operación que a vos te deje el 3% y al otro 97%, pueda ser beneficiosa. Ahora, la peligrosidad de ubicarse sobre zonas de periglaciares, en la primera reserva de biosfera de la UNESCO. Los derrames ya son conocidos, al igual que la preocupación del pasivo ambiental que le vamos a legar a las generaciones venideras”.
Con respecto a la aprobación del informe de impacto ambiental en Mendoza para que comience a operar la minera San Jorge, Ricardo Vargas expresó que “si bien somos provincias hermanas, provincias vecinas con una gran hermandad, aunque no lo parezca, Mendoza tiene un valor turístico intrínseco que lo han sabido desarrollar porque hay empresas que, de verdad, desde la hotelería a la explotación de alta montaña, hay inversiones de por medio. En vitivinicultura, no hace falta que te lo diga, hoy en cualquier lugar del mundo que va a hablar de los vinos de Mendoza, hay una marca que es Vino de Mendoza. Y con respecto a todas estas cosas que se pueden ir presentando, aparece la minería. La minería que quiere plantearse con el proyecto San Jorge es aberrante, al igual que Veladero y Pascua Lama en su momento. Cosas que desde lo ambiental no tienen pata. El río que nace en Veladero para llegar al primer lugar donde toman agua, tarda 20 horas, y allí han detectado contaminación en varias oportunidades por derrames de la empresa. Sabes que, en el caso de Mendoza, el agua contaminada llegaría en tan solo 30 minutos a la primera comunidad”.
Desde lo ambiental no hay manera de sostener ni justificar este tipo de actividades. Todos los proyectos mineros metalíferos, lo primero que haces al llegar al territorio, es percatarse a dónde se encuentra el agua, porque el oro, el petróleo, el cobre, el litio, o lo que sea, ya saben dónde está. “Lo que necesitan es el agua. La mano de obra ya te la expliqué, es un copia y pegue de todo lo que ha pasado en Latinoamérica. Ahora, la pregunta también es si Mendoza está de acuerdo en este planteo, ya que hay que ser respetuosos de estas cosas, porque yo no creo que la gente no sepa, te lo digo francamente. Esto recién empieza y como pasa con todo, todavía no estamos en posibilidad de analizar, pero tiene cosas a favor y en contra. En contra, es de que estos tipos vienen por todo, ya que la persona que hoy está al frente del país va por todo y por todos, no le importa absolutamente nada, mucho menos los que viven ahí. Eso por un lado, pero por el otro, debo decirte, y esto que quede muy claro, es de que Mendoza tiene el antecedente de un pueblo vecino, como es San Juan, para que vengan todos los fines de semana combis a ver lo que hablan de desarrollo minero. Hermano, esto debería ser Las Vegas, Qatar, y, sin embargo, en cualquier momento se decreta que formamos parte del desierto. Es una vergüenza”.
No hicieron falta carabelas ni sables, incluso hasta de la biblia se pudo prescindir, el desembarco de la actividad minera transnacional envalentonada por las políticas de los 90, se encargó de mutar aquellos espejitos de colores, en un paquete de promesas vanas que solo pueden embelesar a los socios estatales de tamaño saqueo.
Los “pueblos sacrificables”, concepto que utilizan las corporaciones para referenciar a aquellos territorios que serán expoliados hasta la médula. Las empresas mineras sacan su relación costo-beneficio sin internalizar entre los mismos, el costo ambiental que le dejan a la sociedad. En realidad, se lo están externalizando a la sociedad, y sobre todo a las futuras generaciones.





