JUEVES, 04 DE JUN.

La RAE actualiza el diccionario y suma “bocachancla” entre las nuevas palabras: ¿que significa?

La edición 23.8.1 del Diccionario de la lengua española incorpora más de 300 términos y acepciones, entre extranjerismos, lenguaje digital y expresiones coloquiales.

La Real Academia Española (RAE) volvió a generar expectativa con una nueva actualización del Diccionario de la lengua española, que ya se encuentra disponible en su versión online. Se trata de la edición 23.8.1 del DLE, que incluye más de 300 incorporaciones y nuevas acepciones, confirmando una vez más que el idioma está en constante evolución y se adapta a los usos sociales, culturales y tecnológicos actuales. Gif, hashtag, mailing y streaming ingresan como extranjerismos crudos conservando su grafía original y su uso en cursiva.

Las nuevas palabras que se suman al diccionario de la RAE en 2026 incluyen voces del habla cotidiana y expresiones ampliamente utilizadas. Entre las incorporaciones más comentadas aparece bocachancla, que se incorpora como sinónimo de bocazas e indiscreto, así como la expresión dar la chapa, tradicionalmente empleada con una connotación negativa.

Asimismo, chapar amplía su significado y pasa a ser aceptado oficialmente como sinónimo de “cerrar un establecimiento”. Por su parte, brutal suma una acepción positiva: ya no solo puede referirse a algo terrible, sino también a aquello que es “magnífico” o “maravilloso”. En la misma línea, marcianada queda registrada como aquel dicho o hecho raro, extravagante o disparatado que resulta inmediatamente reconocible.

Loguearse, acceder a internet mediante una identificación, milenial generación nacida entre 1981 y 1996 o turismofobia rechazo al turismo masivo.

Además, el diccionario incorpora términos y expresiones compuestas como alfombra mágica, foto de familia, juguete roto y meter o poner la directa, junto con palabras que nacen o se consolidan en ámbitos específicos.

Desde el periodismo se suma fotonoticia; de las artes escénicas, microteatro y alfombra roja; del universo de los videojuegos, comecocos; y de las artes marciales, nunchaco. Incluso se incorporan expresiones populares como hacer un simpa (irse sin pagar) y su variante argentina, hacer un pagadiós.

Por otro lado, el mundo digital gana terreno con la adaptación de loguearse, ya plenamente castellanizada. En tanto, gif, hashtag, mailing y streaming ingresan como extranjerismos crudos, conservando su grafía original y su uso en cursiva.

También se suma crudivorismo, crudismo y crudívoro, términos asociados a corrientes alimentarias alternativas.

Las ciencias vuelven a tener un peso significativo en esta actualización. En ese marco, se incorporan gravitón en física y termoquímico en química, además de términos médicos como cuperosis, narcoléptico y ovulatorio.

En meteorología, ingresan engelamiento y engelante, mientras que directo amplía sus acepciones vinculadas tanto a las transmisiones en vivo como al boxeo.

Como obra panhispánica, el Diccionario de la lengua española también refleja los usos regionales. Así, se incorpora morro como forma coloquial para referirse a un niño o muchacho en El Salvador y México, y se amplían las acepciones de cubetera en países como Bolivia, Chile y Cuba, donde designa el recipiente con hielo para enfriar botellas.

Según explicó el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, esta actualización tiene “menos pretensiones” que otras, aunque funciona como anticipo de un cambio mayor.

La edición 24° del diccionario, mucho más renovada y amplia, ya está en marcha y se presentará, si todo avanza según lo previsto, en noviembre de 2026. Mientras tanto, el idioma sigue sumando palabras que, con o sin rareza, reflejan cómo hablamos, pensamos y vivimos hoy. La lengua es social después de todo y se adapta a los tiempos.

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