MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Madres que se Plantan y una donación para dotar de conocimiento científico la evidencia empírica

La organización firmó un convenio con la Facultad de Bioquímica para traspasarle infraestructura y la primera parte de un investigación sobre uso medicinal del cannabis. “Es la primera institución que logra hacer un trabajo de investigación tan grande y llegar a una certeza mínima”, dijo Carina Prieto.

 

La ONG Madres que se Plantan, nacida en 2018 cuando un conjunto de mujeres con hijos que padecen diversas patologías solicitó a la Justicia Federal de Rosario autorización para utilizar derivados del cannabis como tratamiento medicinal sin que sea considerado un ilícito, firmó este lunes un convenio con la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR por medio del cual le dona la infraestructura de producción de plantas, procesamiento y producción de aceite de cannabis a la entidad pública, para darle continuidad a un proyecto de investigación científica sobre los usos medicinales de ese cultivo.

“El objetivo mayor es que se pueda seguir con una línea de investigación que Madres que se Plantan fue llevando adelante y que se hizo la primera etapa en ratas y salió de manera favorable, y había que iniciar esta segunda etapa que sería ya para ensayos en humanos”, dijo Carina Prieto, de la organización.

Aclaró que eso “tiene un costo elevadísimo que escapa a una institución como esta” y destacó que “es la primera institución que logra hacer un trabajo de investigación tan grande y llegar a una certeza mínima que tiene que ver con el sistema metabólico”. Sin embargo, “debido a las políticas de Estado, o a no hacerse cargo, se hace difícil poder continuar con esto”.

Por ese motivo, la entidad decidió celebrar un convenio con la facultad para donarle su infraestructura, el material y la primera parte de la investigación, en la que la casa de estudia ya participaba, entre otras cosas testeando la producción de aceite de cannabis realizada por Madres.

 

 

“La donación es la infraestructura, que es importante porque contamos con una sala de producción, contamos con dos máquinas procesadoras, contamos con clonadores, así que todo eso va a ir a la universidad, más la materia prima que tenemos y parte de resina que fue parte de esa investigación”, enumeró Prieto.

«Para un bien mayor»

En esa línea, agregó que “más que donar, estamos trasladando la institución para un bien mayor, porque entender que a veces no podemos hacer todo, somos mamá con necesidades y creo que nosotras siempre fuimos por el mismo camino en todo este tiempo, que fue buscar certeza, conquistar derechos y a veces se hace más difícil. Sobre todo cuando arrancamos a investigar, que claramente fueron equipos los que lo hicieron, nosotras acompañamos pidiendo aporte, ayuda, que eso se agradece un montón a muchísima gente”.

Por su parte, el decano de la facultad, Andrés Sciara, señaló que “es un trabajo que ya venimos realizando de hace más de 10 años. Primero con lo que fue el análisis de aceites, que fuimos la primera universidad del país, el primer centro público del país que lo realizó, para que realmente quienes estaban teniendo la necesidad de darle a sus hijos, a una persona al cuidado, el aceite sepa realmente que le estaban dando”.

Para el decano “esto es darle continuidad a ese proceso desde la universidad pública, con el conocimiento científico que desarrollamos allí. Poder darle una continuidad a los procesos que se vienen trabajando, asegurando la calidad de lo que se está dando en este trabajo que se está realizando”.

 

 

—¿Qué le suma la infraestructura que tiene aquí Madres que se Plantan? ¿Algo importante para la facultad, que no la tiene o que le sería más difícil acceder?-preguntó Conclusión.

–Sí, realmente es una infraestructura que nosotros con algo de aporte también, lo que tiene que ver con espacios de trabajo, puede ser muy importante. Ya te digo, no solamente con el proyecto de Madres, sino también con otros proyectos que tengan que ver con productos basados en extractos naturales de plantas, que es un poco el proyecto que hace poquito se vio en los medios de la Farmacia Viva. Entonces, esto viene a complementar todo un eje de trabajo que tiene que ver desde el cultivo, del aseguramiento de calidad de la planta, de sus compuestos naturales, hasta un producto final y un análisis de ese producto final que tiene que ver con el control de calidad.

Un largo camino

Fernanda Masín, una de las mujeres del grupo fundador de Madres que se Plantan, recordó que «este camino empezó hace mucho tiempo, y fue buscar una medicina para nuestros hijos, algo que les hacía bien, que daba respuesta». Así comenzó lo que ahora es la organización con personería jurídica, pero que en 2018 era un grupo de madres con hijos que padecen diversas patologías y buscaban tratamientos alternativos por medio del uso de cannabis, una planta cuyo cultivo está prohibido por la ley de drogas.

«Tal vez nos faltaba esta parte del nivel científico, pero si lo veíamos en nuestra casa», contó Masín sobre el uso del cannabis con fines medicinales en sus hijos e hijas. «Fue un recorrido, porque antes estaba prohibido hablar de la palabra cannabis, entonces fue dar la cara a muchos médicos, a muchos lugares sociales donde nos decían que estábamos drogando a nuestros niños y que eso era algo que veíamos las madres nada más».

 

También puntualizó que «luego nuestras voces empezaron a tomar un valor y también porque lo veíamos en casa. A Juan (su hijo) le devolvió dormir, comer y cuestiones tan básicas para cualquier niño o niña, a Juan le devolvió la vida«.

«Así que la lucha fue de a poquito a poquito y luego se gestó este lugar y este espacio muy querido por nosotras, y luego también continuó la compañera y amiga de la vida porque, como decía Carina antes, nosotras somos mamás con niños especiales y requería muchísima atención, generalmente estamos solas», conlcuyó.

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