JUEVES, 04 DE JUN.

Devoción de multitudes: fieles del Gauchito Gil renuevan su fe en Corrientes y otros puntos del país

Como ocurre todos los años, desde hace horas hay largas filas y micros a la espera de ingresar a Mercedes para rendirle honor, agradecerle y pedirle favores al santo popular más reconocido del país.

El Día del Gauchito Gil se celebra este jueves y miles de devotos aguardan a los diversos actos religiosos y culturales en conmemoración de la muerte del gaucho Antonio Mamerto Gil Núñez.

Como ocurre todos los años, desde hace horas hay largas filas de fieles y micros a la espera de ingresar a Mercedes, provincia de Corrientes, para rendirle honor, agradecerle y pedirle favores al santo popular más reconocido del país.

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No se trata del único punto del país que le rendirá homenaje. En Chaco, Formosa y Misiones también se espera que miles de fieles repliquen las celebraciones.

En un escenario repleto de emociones, se espera que en esta jornada se realicen diversas actividades como, por ejemplo, caravanas, oraciones, y espectáculos culturales.

Quién fue el Gauchito Gil

Antonio Mamerto Gil Núñez nació el 12 de agosto de 1847. Durante años fue peón rural, pero en su juventud fue reclutado para servir en la Guerra de la Triple Alianza y las milicias que se oponían a los federales.

La leyenda dice que en medio del conflicto el Dios guaraní, Ñandeyara, se le apareció en un sueño y le advirtió: “No quieras derramar sangre de tus semejantes”.

Tras el sueño, decidió renunciar a la milicia y convertirse en justiciero. Se destaca que le robaba a los ricos, curaba a enfermos y vengaba a las personas que habían sufrido alguna desigualdad.

Mientras combatía, fue detenido y sentenciado a la pena de muerte, por lo que se dictaminó su traslado hasta la ciudad de Goya. Sin embargo, a pocos kilómetros de llegar a Mercedes, cambiaron los planes y los miembros de la tropa lo colgaron boca abajo en un árbol de la zona.

Ninguno de los presentes, soldados de origen humilde, conocedores y respetuosos de las andanzas del Gauchito, se animó a ejecutarlo. Finalmente, el coronel Velázquez, contra su voluntad y siguiendo órdenes de un superior, lo degolló. Dicen que su sangre cayó como una catarata que la tierra se bebió de un sorbo. En ese mismo instante nació el mito y su asesino se convirtió en su primer devoto.

“Con la sangre de un inocente se curará a otro inocente”, le dijo el gaucho a su homicida antes de ser decapitado. El coronel, luego de entregar a las autoridades la cabeza de Antonio Gil, se fue a su casa y al llegar encontró moribundo a su hijo. En la desesperación recordó las palabras del gaucho y cabalgó a toda velocidad hasta la zona donde habían enterrado el cuerpo y puesto una cruz de Ñandubay. Juntó los restos de la tierra todavía húmeda por la sangre, untó a su hijo con ella y ocurrió el milagro.

De boca en boca, de generación en generación, la leyenda que rodea a Antonio Mamerto Gil Núñez se esparció, creció incontenible, se agigantó, volviéndolo el santo más popular, más amado y más venerado entre los santos paganos. Cinta y vela roja, manos juntas, ojo cerrado, Gauchito Gil, no nos dejes solos.

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