MARTES, 20 DE OCT.

Microactos en Buenos Aires por temor de Macri a escraches

Sigilosos y fugaces: así son los desembarcos del presidente de la Nación en el conurbano, ya sea por temor a ataques o reproches. Por Pablo Ibáñez.

Sigilosos y fugaces. Así son los desembarcos de Mauricio Macri en el conurbano. Por temor a escraches o ataques, Casa Rosada prohíbe anticipar los detalles de las bajadas presidencial. Ayer Macri pisó Berazategui, uno de los distritos que el PRO considera hostil. La visita duró 2 minutos: el Presidente bajó del tren, posó en una foto con el alcalde Patricio Mussi, un cruzado cristinista, y se fue.

Antes, protocolo de Presidencia prohibió a Juan José Mussi, diputado, ex intendente y padre del actual que espere en el andén la llegada del tren que Macri había tomado en Ezpeleta. Temprano, fuera de las fotos oficiales, militantes del PRO peronismo de Berazategui que reportan a Ricardo Giacobbe, subsecretario de Interior, se movilizaron para bloquear una marcha de La Cámpora que se dirigía a la estación para protestar contra el Presidente.

La cautela en la bajada a Berazategui se vincula a que hubo, 20 días atrás, un intento fallido de visita de Macri a una cooperativa en Wilde, Avellaneda, pero que se suspendió porque hubo amenazas y alertas sobre incidentes.

Ese episodio, más una serie de hechos complejos que se definieron como «pre-saqueos» en hipermercados sembraron el argumento de Vidal para denunciar intentos de desestabilización.

Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, el ultra K que vía Andrés «Cuervo» Larroque ascendió a la vicepresidencia del Instituto Patria, retrucó a la gobernadora. «Ella debería agradecer, en lugar de criticar, a los jefes comunales que contienen las demandas sociales en sus municipios y hacen que no suceda absolutamente nada» dijo el peronista y cuestionó a Vidal por «hablar de violencia», en referencia al discurso que hizo en Vicente López, el sábado durante una reunión del gabinete ampliado.

Macri, más que Vidal, teme reacciones. Tuvo varias experiencias incómodas y los informes «ambientales» sobre la situación política y social en el Gran Buenos Aires están repletos de alertas. Por eso, el microacto presidencial en Berazategui se confirmó el viernes, 72 horas antes.

El dato igual circuló y por eso hubo grupos que se movilizaron para protestar contra la visita. Los Mussi, especialmente Patricio, integran el clan de los dirigentes más cristinistas. En el distrito hay, además, algunos frentes críticos que tensan adicionalmente la relación con la Casa Rosada. En las últimas semanas son frecuentes los apagones que, en algunos barrios, se han extendido durante cuatro días, una situación que derivó en varios amparos judiciales.

Montado a la tensión, Mussi se esforzó por agitar que la inauguración del tramo Ezpeleta-Berazategui, centro del tren electrónico de la línea Roca, es producto de una obra que se inició en el último tramo de la gestión K.

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