MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Con fútbol, es más fácil

El Canalla tuvo un muy buen rendimiento y venció merecidamente a un pobre rival. Dominó de principio a fin las acciones, con una actuación colectiva convicente y varios puntos altos. Generó juego y situaciones en calidad y cantidad. Ángel Di Maria, en modo conductor con su inagotable calidad, lo mejor de la noche en Arroyito.

 

Rosario Central se regaló una gran jornada de domingo en el Gigante, en este fin de semana de carnaval. Respaldó con fútbol sus pretensiones en este partido ante Barracas y se llevó no solo una victoria necesaria, sino que fundamentó con creces los tres puntos en base a una actuación colectiva más que aceptable, con un dominio absoluto sobre su contrincante. Pudo expresar con holgura la diferencia de calidad y jerarquía entre planteles.

Con la vuelta al esquema 4-3-1-2, el Canalla tuvo un desempeño aceptable en la etapa inicial, con más juego. Hizo circular el balón prolijidad, tuvo paciencia y trató de armar sociedades en ataque. A partir del manejo de un cada vez mejor Vicente Pizarro y la calidad de Ángel Di Maria, el local dispuso mayormente de la posesión y fue el claro dominador de las acciones, ante un rival que vino solo a hacer correr el reloj, demorando cada saque de arco y lateral.

Central tuvo buenas intenciones con pelota, pero a esa iniciativa le faltó mayor profundidad arriba. Las resoluciones en los metros finales no fueron certeras y por eso el arco de Marcelo Miño terminó en cero durante el primer tiempo. Llegadas hubo en cantidad, como un zurdazo de media distancia de Emmanuel Coronel apenas desviado, un casi gol olímpico de Di Maria que alcanzó a puntear Miño, un cabezazo de Ovando cercano, otra intervención del arquero visitante para desactivar un remate de ‘Fideo’ desde afuera y otro intento de Pizarro de zurda.

‘El Guapo’ solo avisó con un tiro libre de Iván Tapia que contuvo Jeremías Ledesma y otro zurdazo de Rodrigo Insúa que también detuvo sin problemas el uno auriazul. El Canalla se mostró sólido en la tarea defensiva, respaldado por las actuaciones de Ignacio Ovando y Gastón Ávila, mientras que Franco Ibarra cortó mucho en la zona medular y estuvo respaldado por Enzo Giménez y también por el chileno. Hubo una mejora en cuanto a la recuperación rápida del balón tras pérdida.

Como se dijo más arriba, el déficit en la primera mitad pasó por una mejor precisión en los metros finales, se notó la ausencia de Jaminton Campaz por izquierda, que hubiera aportado el desequilibro por afuera para vulnerar a un Barracas replegado. Se hacía necesario el ingreso de un jugador por los costados que pudiera desbordar con claridad para abastecer a Alejo Véliz, ante un Enzo Copetti más voluntarioso, con ganas, pero sin ser un peligro para el arco adversario. El 0 a 0 rumbo al descanso fue inmerecido: Central debió haberse ido en ventaja al menos por un gol.

En el complemento, el Canalla sostuvo la propuesta. Pudo esbozar buenos momentos con el balón, con un Di Maria en modo conductor, haciéndose cargo de cada elaboración de futbol por parte del elenco auriazul. ‘Fideo’ asumió el rol de director de orquesta y de sus pies nació lo mejor de la noche en Arroyito. Jugó e hizo jugar a los compañeros, que esta vez lo entendieron a la perfección y hablaron su mismo idioma.

De la mando del campeón del mundo, moviéndose cada vez más cerca del arco del ‘Guapo’, Central siguió haciendo méritos para ponerse arriba. El 11 se lo perdió entrando en el área con un remate al travesaño, tras centro exacto de Giménez; de ese rebote vino otro buen envío aéreo, esta vez de Sández, que fue de menos a más, a la cabeza de Copetti, que ahora si le dio la dirección exacta a su testazo y venció la resistencia de Miño, desatando un grito muy esperado. Un gol fundamental que era consecuencia lógica de lo que se reflejaba en el campo.

A diferencia de encuentros anteriores en los que estuvo con el marcador favorable, esta vez si los de Almirón se defendieron con la pelota, moviéndola de lado a lado con comodidad, ante un Barracas de escasas armas. Siguió coleccionando situaciones para ampliar el marcador, pero no podía sentencia la historia, con Véliz siendo protagonista en la mayoría de ellas, sin la eficacia de tiempo atrás. Ese era el único peligro: el partido seguía solo 1 a 0.

La visita se vino un poco más sobre el final, apostando sus últimas cartas, aunque sin ideas para preocupar a Ledesma. Central tenía espacios para contraatacar y bajarla la persiana de una vez al encuentro. Pudo hacerlo en el epílogo. Tras una jugada que se ensució, Di Maria recibió un balón que pareció buscarlo a él, sin dudas su mejor amigo, y resolvió el pleito con una delicadeza de zurda, por encima de Miño. Un golazo para redondear una muy buena actuación auriazul.

El Canalla hizo un gran partido. Hoy si tuvo el juego que le faltó en ocasiones anteriores, edificó la victoria con tranquilidad y desarrolló una actuación sólida, sin fisuras, a partir del fútbol que le pudo aportar la calidad inagotable de ‘Fideo’, pero con un rendimiento colectivo e individual alto de varias piezas. Precisaba de una noche así, para comenzar a caminar erguido, enderezar el rumbo, pero sobre todo, encontrar razones para permitirse crecer de nuevo, edificar una estructura que permita volver a ilusionarse.

 

 

 

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