JUEVES, 04 DE JUN.

Cooperativa de cuidadoras, o cómo “levantar la bandera de la defensa del cuidado de las personas mayores”

La organización Cotracuc, que reúne a 80 trabajadoras, ofrece servicios de cuidado para personas que lo necesitan, que van desde atención domiciliaria a acompañamiento a médicos o salidas recreativas.

Desde hace cuatro años unas 80 personas prestan a diario el servicio de cuidados comunitarios bajo la figura de una cooperativa de trabajo que funciona en la órbita de la Asociación Empleados de Comercio (AEC) de Rosario, llamada Cotracuc, aunque sus prestaciones están abiertas a toda la comunidad. “Nos da mucha alegría poder brindar este servicio, porque para nosotros es levantar la bandera de la defensa del cuidado de las personas mayores. Creemos que es un derecho no sólo para las personas mayores, sino también pensando en las condiciones laborales que tienen los cuidadores y los trabajadores de esta rama”, dijo a Conclusión la secretaria de la organización, Andrea Sumalia.

Cuidar a personas mayores, con movilidad reducida o patologías que requieren ayuda de terceros es una tarea que, habitualmente, recae sobre familiares. Pero el servicio de cuidado también se ofrece en forma particular. En el caso de Cotracuc, se trata de una organización que capacita a sus miembros para brindar cuidados y garantiza la continuidad de la prestación con alrededor de 80 cuidadores.

En función de estas banderas que levantamos, es que armamos la cooperativa Cotracuc”, explicó Sumalia, para agregar que “esta cooperativa lo que tiene es que brinda servicio de cuidado de personas mayores, personas que están en internación, cuando tienen el alta en la casa o aquellos que no pueden estar solos. Acompañamos también a personas que tienen que ir al médico, a salidas recreativas”.

Al teatro y con los jóvenes

Andrea explicó que el acompañamiento y cuidado que brindas los miembros de la cooperativa no se reduce -aunque también incluye- tareas de cuidado domiciliarias. “Hemos tenido situaciones muy lindas en las que hemos acompañado a personas que querían ir al teatro o que querían ir a tomar un café, a encontrarse con sus amistades, y que la situación de no poder caminar o de no poder movilizarse hacía imposible esto”, contó.

La secretaria de la cooperativa indicó que “estamos para aquellas personas que necesiten acompañamiento y cuidado en la etapa de más 60, pero también a las personas que son jóvenes y que están con algún tipo de patología que no les permite movilizarse o que están internadas -o que estuvieron internadas- y necesitan una ayuda en el domicilio mientras están recuperándose de la internación”.

–¿Y quiénes pueden acceder al servicio que presta la cooperativa?

La cooperativa tiene un servicio que es abierto a la comunidad. Cualquier persona puede acercarse y pedir nuestros servicios. Nosotros también damos la posibilidad de que no se tengan que acercar personalmente, sino que lo puedan contratar de manera virtual. También la contratación es a la cooperativa y, por ende, la cooperativa también puede brindar este beneficio a los asociados a Amecro, a los asociados al Sindicato de Empleados de Comercio y ellos van a tener un beneficio de un 5% de descuento.

“Un servicio de excelencia”

Sumalia contó a este diario digital que para prestar el servicio, antes capacitan al personal. “Como cooperativa brindamos un servicio de excelencia. Todas las cuidadoras y cuidadores son excelentes y están todos formados dentro de lo que es cuidados gerontológicos, que es la formación que le brindamos antes de ingresar a la cooperativa”.

“Por eso -continuó- priorizamos que siempre sea la misma persona que brinda el servicio por una cuestión de afinidad, de cercanía, de confianza, pero también garantizamos que si esa persona no puede acercarse por una cuestión de salud o porque ha tenido un problema, siempre garantizamos el servicio y que va a haber otro compañero o compañera que va a ser igualmente excelente que este cuidador”.

Se trata de una ventaja sobre los servicios de cuidados que se ofrecen en forma particular, porque garantiza que siempre haya un cuidador para cubrir un turno contratado por el paciente o su familia. Contracuc ofrece el servicio de cuidado por horas, con un mínimo de 4 horas diarias para su contratación, tanto en Rosario como en ciudades aledañas como Villa Gobernador Gálvez, Granadero Baigorria, Funes o Pérez.

Y los cuidados, explicó, son integrales. “Nosotros hacemos cuidados desde el cambio de pañal, la rotación en cama, el pasar de la silla de ruedas a la cama, el acompañamiento fuera del domicilio, cuando la persona tiene que movilizarse, si está en silla de ruedas, si está con bastón, si necesita un acompañamiento para no caerse, nosotros estamos para todo ese tipo de situaciones”, dijo Andrea.

Cuidadora en primera personal

Sandra es una de las cuidadoras que integra la cooperativa Cotracuc. “Hice primero el curso y en septiembre va a hacer dos años que estoy en la cooperativa. Decidí entrar a hacer porque me interesaba, ya que pasé por un proceso de mi familia de cuidar a mi abuela y a mi mamá. Entonces me pareció conveniente hacer el curso avalado por las autoridades, que está muy bien, y eso nos ayuda muchísimo a tratar con el paciente, con la familia”.

Durante la capacitación que realiza la cooperativa a sus integrantes, Sandra incorporó herramientas “muy importantes”, según contó. “Una de esas herramientas es que uno se tiene que cuidar, que tiene que entender que tenemos límites para poder salir a cuidar a la persona que nos está necesitando, y nos está necesitando bien en todos los sentidos: físicamente, mentalmente, emocionalmente”, explicó.

La cuidadora agregó que “tenemos que estar bien porque hay que sostener al paciente y en todas las áreas, no solamente en la parte física. A veces uno piensa que es solamente atenderlo físicamente, pero emocionalmente es lo principal, es una de las áreas que a mí me abrió mucho la cabeza y también no solamente con el paciente, sino con la familia”.

Sandra contó que una de las cosas para la que el curso prepara a una cuidadora es para involucrarse en la tareas y, a la vez, buscar no afectarse emocionalmente por la suerte de la persona o la familia que contrata el servicio, con el fin de poder seguir prestándolo.

“Es una de las cosas con las que el curso me ayudó, porque al cuidar a mi familia es diferente, yo estaba involucrada emocionalmente”, dijo a Conclusión, para agregar que “al cuidar a una persona, por más que ellos se encariñen con vos, aunque la familia también se encariñe, uno tiene que poner los límites”.

Sandra dijo que “gracias a Dios a mí hasta ahora ningún paciente me falleció, pero es un shock para nosotros estar tantas horas con ellos, darle de comer, prepararles el desayuno, bañarlos, cambiarlos, acompañarlos al médico, entonces uno por ahí uno hace ese lazo. Pero hay que saber también resguardarse”, para poder continuar la tarea.

 

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