MIéRCOLES, 03 DE JUN.

El grito del final

El Canalla careció de funcionamiento en casi todo el encuentro pero tuvo coraje y determinación para quedarse con una victoria que recién llegó al final, cuando parecía que volvía a quedarse con poco. El rescate de lo emocional ante la falta de fútbol. Victoria clave para prácticamente asegurarse los play offs en el torneo.

 

Rosario Central tuvo en el epílogo de esta noche movida en emociones un grito de alivio ensordecedor. Necesario, festejado, sufrido pero muy valorado dada la importancia de lo obtenido en Arroyito. La respuesta anímica resultó el factor decisivo para evitar claudicar cuando la jornada se había puesto pesada, espesa, incómoda.

Precisaba de una inyección de confianza para encarar lo que se viene con optimismo, pero también para empezar a tachar como cumplida una de las metas mínimas planteadas al comenzar el 2026.

La primera etapa mostró a un Canalla al que le costó encontrar el ritmo competitivo, incluso con una marcha menos desde lo físico. El equipo de Jorge Almirón careció de alguna otra idea que no fuera centros al área desde los costados.

A pesar de ello, las diferencias notables de jerarquía con un limitado Sarmiento daban a pensar que bastaría cualquier inspiración individual o una mini asociación colectiva para destrabar el trámite.

Central abusó de confianza, que por momentos mutó en cierta parsimonia y displicencia para disputar el encuentro, con pases comprometidos hacia atrás que, de ser otro tipo de rival, pudieron haber costado caro.

Errores en salida desde el fondo hubo varios, con distintos ejecutantes. Además, la presión era escalonada, con Vicente Pizarro y «Pol» Fernández saliendo muy arriba pero con un Franco Ibarra pegado a los centrales para hacer una línea de cinco defensores atrás.

De esta manera, cuando el elenco de Junín sorteó esa primera línea, rápidamente se instaló en el área de Jeremías Ledesma, aunque su propia impericia le impidió resolver eficazmente sus intenciones.

Por el lado canalla, lo más peligroso estuvo por el lado de Jaminton Campaz, desequilibrante en el mano a mano pero culminando mal las jugadas, con una sociedad  por izquierda con Pizarro y Agustín Sández que funcionó a cuenta gotas.

En el sector opuesto, poco y nada del tándem Enzo Giménez-Julián Fernández, con buenas combinaciones pero sin llevar peligro para Javier Burrai.

No obstante, a pesar de los problemas para elaborar juego, Central fue el mejor de los dos, por llegadas, propuesta y ser el único que quería algo más.

Así lo tuvieron Sández de zurda tras pared de Campaz, apenas arriba; también se lo perdió «Pol» Fernández mano a mano; probó Pizarro desde afuera y, prácticamente antes del descanso, el conjunto auriazul pudo quebrar la paridad con un gol necesario para Alejo Véliz, que definió casi abajo el arco tras pase de taco del ex Boca dentro del área.

Cuando parecía que la igualdad era cosa juzgada, el local pudo irse arriba rumbo al entretiempo, clave para recobrar la confianza y levantar el ánimo, ante un Gigante que había echo sentir el disconformismo por lo expresado en el campo.

El público canalla se dio cuenta que, con un poco de voluntad, Central podía llevar a buen puerto un trámite que se había empantanado.

En el complemento, Central tiró por la borda lo poco bueno que había edificado hasta ahí. La intrascendencia fue el denominador común del segundo capítulo.

Ni fue a sentenciar la historia ni tampoco se defendió. La falta de un plan futbolístico lo condicionó a navegar en el mar de la incertidumbre, subestimando el compromiso, con la advertencia de que el resultado era corto.

Así, solo porque todo estaba 1 a 0, Sarmiento lentamente se fue animando a adelantarse en el campo, ante un Canalla apagado, sin fuego interior, chispa ni ingenio. «El Kiwi», simplemente con empuje, entendió que podía llevarse algo hasta Junín si se lo proponía.

Para colmo, tuvo que ser un hombre surgido de la casa como Jonathan Gómez el que complicara los planes, ante una floja respuesta de Ledesma para evitar la caída de su valla, en una noche rara, de vuelo bajo.

Nuevamente con el empate, Central quedó expuesto en su liviandad, ya con el ingreso de Ángel Di Maria, Gaspar Duarte y Enzo Copetti para buscar otra cosa. Sin embargo, esa falta de rumbo lo dejó en evidencia, esta vez ante su gente.

No saber qué hacer ni cómo, confundiendo los caminos y cayendo en una ansiedad que se hizo insoportable para jugar, ante el fastidio, con razón, del hincha auriazul.

Sin embargo, el fútbol también tiene ese componente irracional e inexplicable que lo hace único, carente de todo tipo de lógica. El Canalla estaba aturdido en el césped, pero nunca renunció a su búsqueda, y en la última jugada este deporte hermoso le hizo un guiño.

En la acción final, Ibarra le dio con fuerza de zurda dentro del área, la pelota se le escapó a Burrai y el rebote le quedó a Pizarro, que había tenido una actuación deslucida y empezado a ser resistido, el chileno definió a colocar, el balón pegó en Juan Manuel Insaurralde y se incrustó en el fondo de la red para desatar un grito de furia en Arroyito, fundiéndose jugadores e hinchas en un festejo interminable.

Central volvió a dejar que desear en cuanto a funcionamiento pero tuvo desde lo emocional la respuesta para sortear una situación adversa que se le había presentado.

Más allá de la falta de ideas, el coraje y la determinación fueron los argumentos que lo terminaron llevando a una victoria fundamental, que lo posiciona favorablemente para ser uno de los clasificados a los play offs del Apertura, uno de los objetivos planteados a comienzo del año.

Cuando el juego no aparece, la actitud es lo que sale al rescate en este plantel, más allá de la calidad individual de algunas piezas.

Salvo una catástrofe, el Canalla será uno de los que disputen los mano a mano del certamen doméstico. La tarea para Almirón consistirá en resolver como planteará a su equipo cuando se le interponga la agenda copera internacional, donde necesitará contar con lo mejor que tiene para avanzar en la fase de grupos.

Al menos, poder sumar la mayor cantidad de puntos para mantenerse en el lote de arriba en la Tabla Anual y llegar lo más lejos que se pueda resultará suficiente en el plano doméstico, mientras el foco esté puesto en la Libertadores

 

 

 

Últimas Noticias