MARTES, 16 DE JUN.

Encuesta lapidaria para el Indec: más del 70% de los consultados desconfía del dato de inflación

La explicación aparece en el bolsillo de la ciudadanía. Cerca del 61% de los encuestados dijo que sus ingresos solo alcanzaron para llegar hasta el día 20 del mes.

 

Un relevamiento de opinión pública registró que más del 70% de las personas considera que el dato inflación que arroja mensualmente el Indec no refleja adecuadamente la variación de precios que se percibe en la vida cotidiana. A la par, en el estudio quedó ratificado que el presidente Javier Milei continúa acrecentando su imagen negativa y que cerca del 87% de los encuestados tiene un salario que no le gana a la escalada inflacionaria.

El trabajo fue elaborado por la consultora Zentrix, conducida por el economista Claudio Montiel, y especifica que el 70,3% de los consultados no encontró correlación entre el indicador oficial de inflación y lo que se vive al momento de carearse con las góndolas.

«No se trata sólo de una discusión sobre metodología o sobre cómo se construye un índice: lo que aparece es una crisis de validación social del dato público. Cuando la inflación oficial deja de coincidir con la sensación cotidiana de encarecimiento, el problema deja de ser estadístico y pasa a ser político, porque se debilita la confianza en una de las referencias centrales con las que el Gobierno busca reforzar el debate económico», advierte el relevamiento difundido esta semana.

Dicha desconfianza, tal queda reflejado en la encuesta, encuentra su explicación en el bolsillo de la ciudadanía. El 86,6% de los encuestados dijo que su salario no le gana a la inflación, lo que es el peor porcentaje de toda la serie reciente, por encima del registro de 83,9% de marzo.

La sociedad -detalla el estudio- no compara el dato oficial con una abstracción, sino con el resultado material que deja en la vida diaria. En los hogares, la escalada inflacionaria ya no se mide en decimales, las familias entienden que una forma más certera de divisarla es cuánto dura el ingreso; cuánto margen queda después de pagar lo básico y hasta qué fecha del mes se puede sostener el consumo habitual.

Es por esa razón que, cuando el índice muestra una desaceleración -que es celebrada con bombos y platillos por los principales actores del Gobierno- pero los salarios siguen sin recomponerse, el dato pierde capacidad de persuadir. «El número oficial puede ordenar la macro, pero si no corrige la experiencia real del hogar, deja de ser creíble para una mayoría social», resaltó la consultora dirigida por Montiel.

«El punto se vuelve todavía más delicado porque esa desconfianza no aparece aislada, sino en una sociedad que ya viene recortando gastos y ajustando hábitos de consumo. En informes anteriores, Zentrix ya había mostrado que el deterioro de los ingresos y la necesidad de resignar consumos empujaban a los hogares a una lógica cada vez más defensiva», añadió.

En abril, esa tendencia no se revirtió: el 60,4% dice que sus ingresos le alcanzan sólo hasta el día 20 del mes y el clima general sigue marcando por la sensación de pérdida.

Es en ese contexto que el dato del Indec deja de funcionar como una herramienta de representación de la realidad y empieza a leerse, para una parte creciente de la sociedad, como una cifra que no captura el verdadero ritmo en el que se encarece la vida.

La brecha, de esa manera, no se percibe solamente entre la inflación oficial y la percibida, sino también entre la narrativa económica del Gobierno y la experiencia concreta de los hogares.

En el relevamiento hay datos que llaman particularmente la atención. Uno de ellos es que, entre quienes dicen haber votado al actual oficialismo en 2025, una amplia mayoría sostiene que su salario no le gana a la inflación, aunque conserva una lectura más tolerante frente al presente y la gestión de Milei. Entre los opositores, en cambio, la percepción negativa es prácticamente unánime.

Imagen de Milei en caída y una sorpresa en alza

Ante este escenario socioeconómico, la imagen del presidente profundizó su deterioro y entró en una fase más delicada que las constatadas previamente: la positiva cae al 35,2%; la negativa trepa al 59,3% y el diferencial se vuelve claramente adverso, con 24 puntos en contra.

Desde Zentrix destacan no solamente el dato porcentual, sino la velocidad en que cambió la tendencia. Dos meses atrás la imagen encontraba cierta paridad entre la desaprobación y el apoyo, pero en las últimas mediciones hubo un acelerado corrimiento hacia el terreno negativo.

El presidente comenzó a sentir en su figura el deterioro de las condiciones de vida de la población. Su incesante respaldo al jefe de Gabinete Manuel Adorni, que acumula una imagen negativa de 73,9% -un nivel excepcionalmente alto incluso para un escenario de fuerte polarización, no colabora para sumar adeptos.

Mientras tanto, Patricia Bullrich -siempre según el estudio de la consultora- logra sostener una imagen positiva relevante y muestra una resistencia mayor al desgaste que hoy afecta a otras figuras del oficialismo. Con un 40,1% de valoración positiva frente a un 54,8% de negativa, su perfil aparece como menos golpeado por la coyuntura inmediata.

Un dato a tener en cuenta está relacionado a los resultados que aparecieron al momento de medir a la dirigenta del Frente de Izquierda Unidad, Myriam Bregman. «En un contexto de ajuste, decepción frente al relato oficial y creciente fatiga moral con el Gobierno, su figura comienza a expandirse como canal de un malestar que ya no busca sólo alternancia, sino también confrontación abierta con Milei», analizó Zentrix.

Los números de Bregman arrojan que tiene un 47,3% de imagen positiva y 42,4% de negativa. Es la única de las figuras medidas en esta encuesta que presenta diferencial favorable, un dato políticamente relevante porque sugiere que el descontento no está siendo capitalizado únicamente por perfiles opositores más institucionales, como el de Axel Kicillof.

El informe completo

Relevamiento de opinión pública de Zentrix by Conclusión TV

 

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