Fortaleza y atrevimiento
El Canalla se repuso a un flojo primer tiempo, en el complemento fue otro equipo, y con Di María, Ibarra, Coronel y los pibes se alzó con un triunfo justo, dado el desarrollo. Fue el único de los dos que quiso ganarlo y tuvo su premio, dando una muestra de carácter. Espaldarazo para el ciclo de Jorge Almirón, que se impuso en el primer mano a mano. Se verá las caras con Racing en cuartos.
- Deportes
- Por Paulo Viglierchio
- May 10, 2026
Rosario Central se regaló una victoria merecida, muy festejada en el Gigante de Arroyito. Precisaba de una alegría de este tipo, ante sus hinchas, dejando en claro que va por todo, pero sobre todo por las formas que encontró en la segunda parte para justicar la alegría de este domingo en casa. Con una dosis de fútbol mínima le bastó para imponerse con claridad ante un rival de jerarquía, pero que en este partido dejó mucho que desear desde lo táctico y la propuesta.
El primer tiempo fue muy complicado para el Canalla, que notó la ausencia de sus extremos, en especial de Jaminton Campaz. Sin desborde por afuera, el equipo de Jorge Almirón precisaba de un juego interno fluido para abastecer a Enzo Copetti; no fue la ocasión. Más allá de un Ángel Di Maria que podía sacar un conejo de la galera en cualquier momento, ninguno de los volantes tenía la capacidad para asociarse con el campeón del mundo y construir fútbol.
Lo más flojo de Central pasó por la zona media. Enzo Giménez hizo casi todo mal, confundiendo su rol en el campo, ‘Pol’ Fernández pesó poco y nada en ofensiva, Vicente Pizarro dio pases precisos pero ninguno que rompiera una línea para saltear la barrera medular roja y armar sociedades, mientras que Franco Ibarra estuvo solo en la contención, aunque el volante central fue de lo más rescatable, con la firmeza habitual.
Arriba, Copetti aportó la entrega de siempre, y de hecho tuvo un mano a mano inmejorable para sacudir la modorra, pero definió débil y Rodrigo Rey le adivinó la intención. Antes se lo había perdido Di María, cruzado, de zurda. No pasaba mucho en el encuentro, pero transcurrida la mitad de la primera etapa, el Canalla comenzó a entregar concesiones en el fondo.
Fueron esas licencias abajo las que permitieron a Mateo Pérez Curci probar de media distancia, a Matías Abaldo meterse en el área, definir de zurda y salvar Jeremías Ledesma, y al chileno Gutiérrez desbordar fácil por derecha, meter un centro rasante que ni Ignacio Ovando ni Gastón Ávila pudieron despejar, para que Gabriel Ávalos solo la tuviera que empujar abajo del arco. Casi sin proponérselo, Independiente se encontraba con la apertura del marcador.
Al igual que ante Libertad entre semana por Libertadores, Central venía mostrando un rendimiento muy bajo, pero tuvo la virtud de reponerse rápido del golpe. ‘Fideo’ se metió en zona de remate a pura gambeta y sacó un zurdazo abierto, a media altura, que hizo imposible la estirada de Rey y devolvió al ánimo al Gigante. El conjunto auriazul logró empardar las acciones en un momento clave, y tenía el descanso por adelante para ajustar ideas.
En el complemento, el Canalla salió decidido a quedarse con la victoria. Tuvo la convicción necesaria y, con el empuje incondicional de su gente, estuvo seguro de que tenía lo necesario para dejar los tres puntos en Arroyito. A pesar de haber jugado entre semana, jamás sintió el cansancio, y si se notó que su rival se empezó a quedar físicamente. Creció el aporte de Emmanuel Coronel por derecha, haciendo un tándem interesante con Di María.
El ingreso de Giovanni Cantizano resultó fundamental, ya que le dio a Central el desborde del que había carecido en los 45 iniciales. Con el pibe en cancha, el elenco auriazul fue otro, siendo el único de los dos que quiso ganarlo, buscando hacerlo dentro de los 90 minutos. A Independiente le quedó largo el partido, y el local estaba a un pase certero en los metros finales de resolver la historia, haciendo méritos para reclamar el mandato del encuentro.
Precisamente, en una combinación bárbara entre Coronel y Di Maria, el lateral desbordó, se metió en área y sacó un centro preciso para Cantizano, el juvenil abrió el pie y puso la pelota arriba, fuerte y al medio, incontenible para Rey, para desatar el delirio en Arroyito. El Canalla quería finiquitar el asunto en tiempo reglamentario, sabía que estaba al alcance, y haber encontrado el gol que quebró la paridad en otro momento clave fue el envión necesario para terminar el compromiso lejos de Ledesma, aprovechando la frescura y el atrevimiento del pibe Elías Verón para descansar la posesión en los chicos y evitar refugiarse atrás.
En el contraataque final, Central pudo sellar el triunfo con un avance hasta el fondo de Cantizano y un pase para que Verón solo tuviera que empujar el balón, abajo del arco, firmando el 3-1 definitivo. Triunfazo del conjunto de Jorge Almirón, que se repuso a un flojo primer tiempo y tuvo en Di Maria, Ibarra, Coronel y los pibes los argumentos necesarios en la segunda parte para cerrar la tarde con una alegría justa, dado el desarrollo, sobre todo por esas pequeñas pero necesarias sociedades futbolísticas, mostrando el carácter y la convicción que es necesario en este tipo de partidos. Ahora espera a su siguiente adversario en cuartos, que será Racing.

