DOMINGO, 19 DE JUL.
Entrevista

Llega a Rosario la obra teatral ‘No hay que llorar’: “Destaco las relaciones humanas”

De la mano del talentoso director, docente y actor, Santiago Ríos, con un importante elenco de Arteaga, la pieza teatral subirá a escena el sábado 23 de mayo a las 20 en el teatro de la Asociación de Empleados de Comercio. “Todos somos buenos hasta que no pensamos que hay algo que merecemos y que no nos están dando”, dijo el artista.

Las miserias, codicia y frustraciones de una familia de clase media argentina son expuestas con humor negro y crudeza, en ‘No hay que llorar’, la obra que de la mano del talentoso y conocido director, docente y actor Santiago Ríos y un destacado elenco de Arteaga, se presentará el sábado 23 de mayo a las 20 en el teatro de la Asociación de Empleados de Comercio (Corrientes 450).

La obra es del dramaturgo argentino Roberto “Tito” Cossa, uno de los más importantes de la historia del teatro argentino, quien junto a Ricardo Halac, integró la Generación del Nuevo Realismo, en la senda marcada por Carlos Gorostiza.

“Las expectativas son fantásticas. Yo soy director de un elenco de Arteaga, una localidad de la provincia de Santa Fe, donde se había como asentado la idea de ensayar tres meses para hacer una obra, dos funciones y después ya no quedaba más gente porque no había más público para hacerla. Entonces Sandra Malpiedi, productora y el Alma Mater de todo esto, fue la persona que me llamó y yo le dije que me encantaría ir pero con la idea de poder sacar la obra de allí y llevarla a otros lugares”, dice Santiago Ríos, en diálogo con Conclusión, director de “No hay que llorar”, en la que también actúa junto a un importante elenco conformado por Sole Lillini, Daniela Vidoret , Mariela Carpinetti, Juani Gullini, Franco Angeloni, Yanina Vignatti, y Candela Martínez.

“Estamos en esa tarea, ya hemos ido a Beravebú, a Corral de Bustos, tenemos funciones en Carlos Paz, en Cruz Alta, y hay posibilidades de llevarla a Buenos Aires. Todo en tren de gira, no haciendo temporada”, agrega.

Al ser consultado acerca de qué significa poder dirigir y actuar a la vez, el intérprete expresa que “fue algo natural y necesario. Habíamos elegido esta obra, pero no estaba la actriz que pudiera realizar este personaje. Y al ver que había una desazón debido a que no se podía hacer, propuse que si querían, yo no tenía problemas en hacerlo”, teniendo en cuenta que el artista contaba con la experiencia de haber dirigido hace muchos años la obra y tenía conocimiento acerca de la misma, que destaca por “las relaciones humanas. Más en esta época creo yo que es necesario poner a la vista cómo nosotros podemos llegar a cambiar cuando hay intereses de por medio”.

Todos somos buenos hasta que no pensamos que hay algo que merecemos y que no nos están dando. A veces sin tener un por qué, por el sólo hecho de ser parientes de alguien. Y creo que para estos tiempos estaba bien. La época en que la escribió Tito Cosa fue en el 77 creo, que era parecida a la que estamos viviendo ahora, con un problema económico del país. Y esa fue la base de la idea de hacerla”, relata.

Conocido por su papel en Amor en custodia (2005), Un hijo genial (2003) y La furia (1997), entre otros, Santiago Ríos nació en la ciudad entrerriana de Paraná. Empezó bajo el ala de Tato Bores en “Good Show” y siguió en “Cha, cha, cha”, de Alfredo Casero. También participó en las icónicas tiras como  Tumberos y Buenos Vecinos, entre otras.

Vivir y trabajar y de lo que a uno le apasiona es un privilegio del que pocos pueden disfrutar: “Me da gran satisfacción ser útil. Soy generoso con lo poco o mucho que sé. Yo tengo 71 años y el hecho de seguir haciendo, sin importarme el protagonismo ni nada porque si no, yo no hubiera ido al pueblo de Arteaga a hacer una obra con gente que no son actores profesionales, que si bien son buenísimos, y tienen una responsabilidad y un compromiso bárbaro pero tienen su trabajo. Por eso no es fácil. Entonces si uno no tiene claro qué es lo que quiere, puede vivir en un estado de frustración constante. No es mi caso y ya eso no me preocupa. Me preocupa no ser útil”.

En relación a su amplia experiencia en series y películas, a la hora de mencionar cual lo marcó, no duda en responder que fue “Buenos Vecinos, una novela que se emitía en Canal 11, con Hugo Arana, Moria Casán, y Facundo Arana, porque fue lo primero que hice con gran trascendencia. Hubo momentos que no podía salir a la calle, y la gente te registraba el toque, todos me miraban, me pedían autógrafos, no era la selfie como ahora. Iba a algún lugar y a veces era tal el asedio, el acoso, que me tenía que ir. También convivir con eso y saber que no es eterno sino que pasa en el momento. Luego de tres meses que terminó el programa, no te da pelota nadie en la calle, y si vos no estás fuerte emocionalmente, es durísimo”.

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Las actividades artísticas son muy fluctuantes en cuanto a ingresos respecta, por eso es fundamental saber administrar los ingresos, en especial en épocas vacas flacas: “tengo un problema emocional con el dinero y es que yo nunca pude ahorrar, no hay manera, no lo sé hacer, eso no lo he aprendido, y ya no creo que lo aprenda. Creo que viene desde niño, no lo he podido trabajar, el hecho de vivir en la calle un montón de años y eso ha hecho que al vivir el momento, el día a día, todo lo que se lograba había que comerlo, porque no había heladera, no había nada, y había que usarlo y que gastarlo, porque no sabía que iba a pasar al otro día”.

Cuenta que en el mejor momento de su carrera, llegó a ganar el valor de un coche cero kilómetros por quincena: «Y cuando llegaba la otra quincena no tenía plata. No aprender eso todavía me duele un poco. Y eso que no había droga, alcohol, ni mujeres. No es que yo me la gastaba entre comillas a disfrutar. No, nada de eso, jamás. Sí, veía a los compañeros. Al día de hoy que yo me encuentro con gente que está en la calle y nos reconocemos. Ellos, no sé por qué, me hablan como si fuéramos amigos. Me reconocen como un pibe de la calle, a pesar de que soy un jovato”.

Desde niño, Santiago Ríos persiguió el sueño de la actuación: “Cada uno llega a un estado por distintos caminos y por distintas razones. Yo llegué porque quería pertenecer a algo. Yo era chico. Cuando vine a Buenos Aires con mi mamá yo tenía 11 años. La Asociación Argentina de Actores en ese entonces estaba en lo que es la Casa del Teatro hoy”.

“Había una escalera de mármol en la que yo me sentaba para saludar a los actores que cuando pasaban me tocaban la cabeza, me daban un beso o me regalaban algo. Y yo me sentía parte de una familia que no tenía. Y el hecho de pertenecer fue a mí una de las razones por las que me inclinó a actuar”, concluye el prolífico y versátil artista que arribará en pocos días a Rosario, con la obra que dirige y actúa.

Entradas sin cargo para afiliados al sindicato y para los socios de Amecro (con cupos limitados). Se retiran en la boletería del Teatro, de lunes a viernes, de 10 a 19. Consultas a través de whatsapp al número 3417462220.

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