Cuando el «Indio» Solari reivindicó a Rosario como “una de las dos ciudades olvidadas por la historia del rock hecha desde la Capital”
En diciembre de 1993 Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentaron en la ex Sociedad Rural de Rosario, en el Parque Independencia. Solari habló de la ciudad y agradeció al público local.
- Ciudad
- Jun 5, 2026
A fines de 1993 Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que para todos ya eran “los Redondos”, publicó su único disco doble: “Lobo suelto/cordero atado”. La presentación oficial se realizó en el estadio de Huracán, en Parque de los Patricios, el 19 de noviembre. Menos de un mes después la banda llegó a Rosario, en el que fue su último recital en la ciudad.
Fue la noche del 10 de diciembre de 1993. El lugar escogido para tocar -entonces todavía no se refería a los recitales como “misas ricoteras” ni eran masivos- fue el predio de la ex Sociedad Rural, en el Parque de la Independencia. Particularmente, el lugar en el que durante las exposiciones de la tradicional se exhiben las vacas. Un óvalo de piso de tierra y arena con una tribuna ubicada a uno de los laterales de donde se colocó el escenario.
La banda abrió el espectáculo con “Rock para el Negro Atila”, uno de los temas del disco doble que venía a presentar. El segundo fue un tema ya conocido por sus seguidores, que era casi un hit: “Vamos las bandas”.
Antes de comenzar la tercera canción de aquél show, Carlos Solari, el Indio, habló al público: “Bueno una vez más estamos aquí en Rosario”, inició su breve monólogo. “Que justamente con La Plata -continuó-, de donde nosotros provenimos, es una de las dos ciudades olvidadas por la historia del rock hecha desde la Capital”.
La Capital, entonces, era el nombre con el que se conocía a la luego Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba). Antes de que sonaran los primeros acordes de “El arte del buen comer”, otro tema del nuevo disco doble, Solari cerró con un agradecimiento al público local: “Siempre nos han tratado bien, les agradecemos una vez más. Gracias”. Y sonó la guitarra de Skay Bellinson.


