LUNES, 15 DE JUN.

Martín Miguel de Güemes, el héroe popular que defendió la independencia desde el norte argentino

Con una estrategia militar basada en las milicias gauchas y el apoyo de los sectores populares, se convirtió en una pieza clave para frenar las invasiones realistas y garantizar el avance de la independencia sudamericana.

 

Cada 17 de junio, Argentina recuerda a Martín Miguel de Güemes, una de las figuras más importantes de la Guerra de la Independencia. Gobernador de Salta, estratega militar y conductor de las milicias gauchas, fue el encargado de sostener la defensa de la frontera norte frente a las continuas invasiones realistas, una tarea fundamental para que el proyecto emancipador pudiera consolidarse.

Nacido en Salta en 1785, Güemes participó desde joven en la carrera militar y tuvo una destacada actuación durante las invasiones inglesas. En esas circunstancias fue protagonista de un hecho insólito: la captura de un barco por una fuerza de caballería. Una violenta bajante del Río de la Plata había dejado varado al buque inglés «Justine» y el jefe de la defensa, Santiago de Liniers ordenó atacar el barco a un grupo de jinetes al mando de Martín Güemes.

Sin embargo, su papel más trascendente llegó durante la lucha independentista, cuando organizó un ejército integrado principalmente por gauchos, pequeños productores rurales, peones y sectores populares que conocían cada rincón del territorio norteño.

A 200 años de la muerte de Martín Miguel de Güemes, el líder de los gauchos pobres
Te puede interesar:
A 200 años de la muerte de Martín Miguel de Güemes, el líder de los gauchos pobres

Aquellas fuerzas, conocidas posteriormente como “Los Infernales”, desarrollaron una táctica de guerra basada en ataques rápidos, emboscadas y el permanente desgaste del enemigo. La denominada “Guerra Gaucha” se convirtió en un obstáculo imposible de superar para las tropas españolas que intentaban avanzar desde el Alto Perú.

Diversos historiadores coinciden en que la resistencia organizada por Güemes resultó decisiva para que el general José de San Martín pudiera llevar adelante su plan continental. Dirá San Martín: «Los gauchos de Salta solos están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan terrible que lo han obligado a desprenderse de una división con el solo objeto de extraer mulas y ganado».

Mientras las milicias salteñas contenían a los realistas en el norte, el Ejército de los Andes avanzaba hacia Chile y posteriormente hacia Perú.

Pero la figura de Güemes trascendió lo estrictamente militar. Los materiales históricos destacan que fue uno de los pocos líderes de la época que encontró un fuerte respaldo entre los sectores populares. Su liderazgo estuvo ligado a los llamados “gauchos pobres”, hombres y mujeres que participaron activamente en la defensa del territorio y que encontraron en él a un conductor cercano a sus necesidades y reclamos.

Esa identificación con los sectores populares también le generó conflictos con parte de la élite económica salteña, que cuestionaba los recursos destinados a sostener la guerra y el creciente protagonismo político de los gauchos.

En junio de 1821, tras una invasión realista a la ciudad de Salta, Güemes fue herido de bala en una emboscada. Lejos de rendirse, continuó organizando la resistencia desde las afueras de la ciudad. Diez días después, el 17 de junio, falleció a los 36 años.

El pueblo salteño concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical y el 22 de julio le brindó el mejor homenaje al jefe de la guerra gaucha: liderados por el coronel José Antonio Fernández Cornejo, los gauchos de Güemes expulsaron para siempre a los españoles de Salta.

Con el paso del tiempo, su figura fue adquiriendo una dimensión cada vez mayor dentro de la historia argentina. De líder militar a símbolo de la participación popular en la independencia, Güemes es recordado hoy como el hombre que, al frente de sus gauchos, defendió el norte argentino y contribuyó de manera decisiva a la libertad de toda Sudamérica.

 

Últimas Noticias