Bombardeo en Plaza de Mayo: se cumple un nuevo aniversario de la trágica matanza del 16 de junio de 1955
Ese día, a las 12.40, con la plaza repleta de gente que iba a ver un desfile militar, aviadores navales atacaron con bombas y metralla la Casa Rosada y sus alrededores. El ojbetivo final era derrocar a Juan Domingo Perón. Más de 300 personas fueron asesinadas.
- Info general
- Jun 16, 2026
El 16 de junio de 1955, a las 12.40, unas 40 aeronaves de la Aviación Naval y la Fuerza Aérea perpetraron un hecho sin precedentes: arrojaron 14 toneladas de bombas sobre una Plaza de Mayo repleta y lanzaron ráfagas de metralla, dejando el saldo de 350 compatriotas muertos y más de 2.000 heridos. El propósito del bombardeo era asesinar al presidente Juan Domingo Perón, que cumplía su segundo mandato como presidente constitucional de Argentina. La matanza, que quedó impune, marcó el inicio de la violencia política que envolvió al país hasta bien entrados los años setenta, y que quedó finalmente impune.
Un año antes, el peronismo había triunfado en elecciones generales que se celebraron para elegir vicepresidente para cubrir la vacante que se había generado en el cargo tras la muerte de Hortensio Quijano. El oficialismo se impuso con el 62,54% de los votos y quedó claro que Perón no podría ser derrotado en las urnas.
Contexto complejo
Un año antes del trágico día, el peronismo había ganado las elecciones generales que se realizaron para elegir vicepresidente, tras la muerte de Hortensio Quijano. El escenario para el partido gobernante era complejo, ya que el frente opositor conformado por la Sociedad Rural, las Fuerzas Armadas (principalmente la Marina) y la Iglesia Católica se fortalecía.
Mientras el peronismo buscaba mantener la distribución del ingreso conseguida hasta el momento, que beneficiaba a los trabajadores con un 53% del Producto Bruto Interno, generaba resquemores, y se sumaba al descontento empresarial por el rol protagónico que había adquirido la Confederación General del Trabajo en el devenir económico nacional.
Asimismo, la relación entre la Iglesia Católica y el Gobierno transitaba su peor momento. Vale recordar que en 1954 se había impulsad la ley de divorcio, poco después, se eliminó la enseñanza religiosa en las escuela públicas y se derogaron algunos feriados correspondientes a celebraciones católicas. Además, el Gobierno había dejado sin efecto la exención de impuestos a las instituciones religiosas y se había resuelto convocar a un convención constituyente para concretar la separación de la Iglesia del Estado.
En abril de 1955, una movilización organizada por la Iglesia, llevó a unas 200.000 personas a Plaza de Mayo, en el marco de la celebración del Corpus Christi. En esa marcha, un grupo no identificado quemó una bandera argentina, provocando una reacción del Gobierno, que decidió que la insignia patria fuese «desagraviada» el día 16 de junio, en la misma plaza.
Matanza de compatriotas en un día gris
Aquel 16 de junio amaneció frío y nublado. Alrededor de las 12.40, con una plaza repleta de personas que presenciaban el desfile militar, unas 40 aeronaves que llevaban dibujados en su fuselaje la insignia «Cristo Vence, arrojaron más de 100 bombas que cayeron sobre las plazas de Mayo y Colón y sobre la franja de terreno que va desde el Ministerio de Ejército (ubicado en el Edificio Libertador) y la Casa Rosada, en el sureste, hasta la Secretaría de Comunicaciones (situada en la sede del Correo Central) y el Ministerio de Marina, en el noroeste.
El objeto de asesinar al Presidente e instaurar un triunvirato civil que estaría integrado por Miguel Ángel Zavala Ortiz (dirigente de la UCR), Américo Ghioldi (dirigente del Partido Socialista) y Adolfo Vicchi (del Partido Conservador). Durante la jornada, unos 300 civiles armados intervinieron en acciones colaterales, como la ocupación de Radio Mitre, donde se lanzó una proclama en la que daban a Perón por muerto.»Argentinos, argentinos, escuchad este anuncio del cielo volcado por fin sobre la tierra argentina. El tirano ha muerto. Nuestra patria, desde hoy, es libre. Dios sea loado», proclamaron.
Advertido de lo que ocurría, Perón se se refugió en las subsuelos de la sede del Ejército mientras las tropas leales trataban de sofocar el levantamiento. El bombardeo terminó se extendió durante casi toda la jornada y poco después de las 17.30, los atacantes terminaron y huyeron a Uruguay, donde el presidente Luis Batlle les otorgó el asilo político.
Esa noche, Perón pronunció un discurso pacificador e instruyó la formación de un consejo de guerra para los golpistas. Esa noche, en medio de manifestaciones que apoyaban al Gobierno , se produjo la quema de 10 iglesias y de la Catedral Metropolitana.
El criminal bombardeo fue el punto de inflexión que abrió las puertas al Golpes de Estado del 16 de septiembre de 1955, que tuvo activa participación del Ejército y que dio paso a una ola de violencia política, autoritarismo, presecución política y represión que tuvo su punto cúlmine en la dictadura cívico militar instaurada el 24 de marzo de 1976.
De hecho, hay líneas directas entre la matanza de l 16 de junio de 1955, perpetrada por argentinos contra argentinos y la dictadura. Los tres ayudantes del ministro de Marina, contralmirante Olivieri, máxima autoridad militar de quienes organizaron el golpe fallido, fueron los capitanes de fragata Emilio Eduardo Massera, Horacio Mayorga y Oscar Montes. Massera fue miembro de la Junta Militar que asaltó el poder en marzo de 1976; Mayorga estuvo involucrado en la Masacre de Trelew, en la que se asesinó a sangre fría a diecinueve prisioneros en la Base Almirante Zar de esa ciudad el 22 de agosto de 1972); y Montes se desempeñó como Canciller y como titular de la Fuerza de Tareas 3 de la Armada, y en cuanto tal fue jefe de la ESMA, durante la dictadura cívico-militar.




