DOMINGO, 05 DE JUL.

Rosario Sin Secretos: una verdad histórico deportiva, para darle “pelota”

En plena zaga mundialista, venimos a compartirles un dato histórico deportivo que probablemente muchos desconozcan: la primera transferencia internacional de América a Europa de un jugador de fútbol la protagonizó un rosarino, el “potrillo” Julito Libonatti.

 

Es probable que muchos “leprosos” lo tengan presente porque Libonatti debutó en 1917 con la casaca rojinegra, jugando un total de 141 partidos en los que metió 78 goles, pero ¿todos sabrán que cuando el club (nacido entre los jóvenes estudiantes del colegio anglo americano que fundara Isaac Newell -aquel grumete de 16 años que llegó a pedir trabajo con una carta de recomendación hasta la casa del poderoso empresario de los ferrocarriles, William Wheelwright, sitio donde luego funcionó el Nacional Nº 2), en 1919, decidió realizar la construcción de la tribuna sur debajo de la bandeja que hoy lleva el nombre de “Diego Armando Maradona”, Julio y su hermano Umberto trabajaron después de cada entrenamiento junto a su padre, Antonio, el albañil “ingenieri” calabrés que hizo la obra, demolida con el tiempo? La tribuna Roja, como se la conocía por el color de los ladrillos con la que fue construida, fue reemplazada, pero no el recuerdo de lo que por muchos años se conoció como la “Tribuna Libonatti”.

Por eso hoy, que se cumple el aniversario Nº 125 del nacimiento de este grandioso niño, octavo hijo de calabreses afincados en el barrio Echesortu, queremos rendirle nuestro homenaje y reconocimiento con este capítulo de Rosario Sin Secretos.

Nacido en 1901, el delantero Julio Libonatti arrancó pateando la esférica en el Club Belgrano cuando a sus jugadores se los llamaba los “paperos” por provenir de la muchachada empleada en los mercados Central y Norte. En esa época, la institución deportiva, fundada en 1911, tenía la sede frente a la vieja estación Rosario Oeste del Ferrocarril, poseía la manzana completa circunscripta entre las calles Italia, Rueda, España y Amenábar y hasta se daba el lujo de disponer de una secretaría en Maipú y Córdoba.

Con apenas 14 años, Libonatti se avizoraba con su pinta de “Matador” como le decían, mucho antes que a Marito Kempes, consagrándose campeón en la quinta división. Gimnasia y Esgrima también lo tuvo en su época futbolera, pasó incluso por Rosario Central hasta que recaló en la primera de N.O.B., y allí empezó a brillar su más fulgurante estrella.

En 1921 participó del primer logro de la selección argentina, consagrándose campeón y goleador de la Copa América, metiendo el gol que definiría el encuentro 1 a 0 con Uruguay. En 1925 lo vio un importante empresario italiano, conocido por pertenecer a una tradicional familia turinesa creadora de un famoso vermouth que ahora pertenece al Grupo Campari. Nos estamos refiriendo al Enrico Eugenio Antonio (tocayo en su tercer nombre del padre del genio deportivo) Marone Cinzano, quien era el presidente del Club Torino y al mismo tiempo de la Cámara Empresaria turinesa, produciéndose el primer pase internacional de un jugador sudamericano a Europa.

Fue así que Cinzano pudo “brindar” por el nacimiento del Trio delle Maraviglie (el Trío Maravilla) integrado por Adolfo Baloncieri, Gino Rossetti y Julio Libonatti, con el que su club conquistaría el primer título en la temporada 1927/28, y, al igual que en el caso del “10” que arrancó en Villa Fiorito, Diego Armando Maradona, los italianos lo adoraban.

Que Cinzano se había casado en París con Noemí Rosa de Alcorta y García Mansilla, emparentada con tradicionales familias porteñas descendientes del mismísimo brigadier Juan Manuel de Rosas y de su cuñado Lucio Norberto Mansilla, el líder de la victoriosa resistencia patriota en Punta Quebracho que combatió y batió a la poderosa flota anglo francesa frente a nuestras cercanas riberas, seguramente será tema de otro Rosario Sin Secretos.

Quizás en ese capítulo prometido hablaremos de cuando su primera esposa murió con apenas 30 años y su viudo, a tres años de ese infausto suceso, recibió el título nobiliario de conde, por parte del rey Víctor Manuel III de Italia, para casarse con la infanta española María Cristina de Borbón y Battenberg, y así emparejar la historia monárquica.

Volviendo a Rosario y su región, una bella obra del pintor Justo Máximo Lynch nos recuerda aquel 4 de Junio de 1846 en Puerto General San Martín cuando se produjo el glorioso combate en el Paso Angostura del Quebrado, enfrentamiento del que también participó el rosista Martín Santa Coloma que vivía en aquella casona ubicada en la esquina de Laprida y Santa Fe. ¿Se acuerda? La que luego ocupó Sarmiento cuando realizó la primer hoja impresa en el Rosario, y más tarde sería el ámbito que habitara el librero e imprentero, socio de Ovidio Lagos para fundar el Diario La Capital, Eudoro Carrasco, y donde naciera su hijo Gabriel.

Y como si todo esto fuera poco, allí mismo el norteamericano Alan Campbell diseñó los planos del ferrocarril con el que Wheelwright pasaría a la posteridad, antes aún de recibir a Newell que a su regreso de San Luis, donde trabajó como telegrafista, se casó con su colega docente Ana Margarita Jockinson y fundaron el colegio en el que nacieron los Nuevos y Viejos Muchachos de Ñul, la cuna profesional de Libonatti. ¿Se mareó? ¿Vio que todo tiene que ver con todo? El arte gráfico da un respiro a la literatura.

Sin dudas, otro motivo de orgullo para los rosarinos: haber inaugurado el libro de pases internacionales en el fútbol, abriendo el camino del fútbol argentino que siguió, entre muchos, el mismísimo rosarino Lionel Messi, quien termina de ganar el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, destacando “su extraordinario talento, su excelente trayectoria deportiva y su formidable y continuada labor solidaria para promover el acceso a la educación y el cuidado de la salud de los niños menos favorecidos”. Sin dudas, un gran reconocimiento internacional a la constancia, la humildad y al compromiso con el juego colectivo.

Aprovechando que el 2026 es el año del 90º aniversario dela Asociación Literaria Nosotras, recordemos aquella bella frase de George Orwell, en realidad, Eric Arthur Blair, el periodista y escritor indio, autor de 1984, Rebelión en la Granja, Homenaje a Catalunya, entre otros: «En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario».

Y ya que anduvimos por el casco histórico, si tiene tiempo y ganas de conocer más sobre la ciudad que habitamos y nos habita, una última recomendación, que aunque ya fue publicada, como se trata de nuestra propia historia, no pierde vigencia. ¡Que la disfrute!

Rosario sin secretos y el ferrocarril: amores y sinsabores de un «camino de hierro»
Te puede interesar:
Rosario sin secretos y el ferrocarril: amores y sinsabores de un «camino de hierro»
Compartir nota

Tópicos

Últimas Noticias