Provincia y Municipio bancaron a libreros y editoriales ante el avance libertario contra una ley protectora
“Sería un retroceso enorme”, dijo el intendente Pablo Javkin durante la presentación, justamente, de la Feria Internacional del Libro de Rosario. La ministra Rueda afirmó que lo que se hace en Santa Fe “es un contrapunto con lo que sucede a nivel nacional”.
- Ciudad
- Por Luciano Couso
- Jul 23, 2026
“Sería un retroceso enorme, sería un ataque a la consolidación de una democracia donde la edición de la palabra o la circulación de la palabra sea plural, que es lo que define nuestro espíritu”, dijo este jueves el intendente Pablo Javkin, durante la presentación de la Feria Internacional del Libro de Rosario, que este año se realizará en octubre en el mismo lugar de siempre: el Cultural Fontanarrosa.
Así, el titular del Departamento Ejecutivo se inclinó públicamente contra la norma impulsada por el gobierno de Javier Milei, enviada al Senado de la Nación, que entre otras múltiples materia propone la derogación de la ley 25.542, que establece la fijación de un precio uniforme de venta para los libros, con independencia del canal de comercialización. Es decir, si se lo expende en una librería, una cadena internacional de libros o un supermercado.
A su turno, la ministra de Cultura de la provincia de Santa Fe, Susana Rueda, dijo que “mientras hay una propuesta de una derogación de la ley que protege la industria del libro, a los libreros, a las librerías”, el Gobierno provincial apuesta “a otra Feria del Libro en Rosario”.
En esa línea, agregó que “en Argentina realmente somos un puntal” en materia librera, y agregó que “es una industria histórica para el país”. Por eso, agregó, “acá en santa fe otra vez apostamos, en forma articulada con la Municipalidad de Rosario, a otra Feria del Libro”.
Javkin, por su parte, sostuvo en declaraciones a la prensa que “Rosario tiene una cultura muy fuerte en el rubro librero y en el rubro editorial, de la producción editorial, y van atadas de la mano porque la cadena del libro las incluye”.
A instancias del ministro de Desregulación, Federico Stuerzenegger, el Gobierno nacional envió al Congreso una ley ómnibus que mezcla múltiples temas, entre los cuales se encuentra la derogación de esa norma, con el fin de “desregular” el precio de los textos.
El objetivo declarado es que, al derogar el artículo primero de la ley 25.542, el precio de los libros al público se reducirá. Dicho artículo establece que “todo editor, importador o representante de libros deberá establecer un precio uniforme de venta al público (PVP) o consumidor final de los libros que edite o importe”.
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La norma se acordó entre los actores de la cadena de la producción librera del país, que en 2001 coincidieron que era la forma de frenar las acciones de dumping (vender un producto por debajo de su costo) de un supermercado francés que habría arribado al país, y que entre sus góndoles ofrecía best sellers a bajo precio, cuya pérdida equiparaba con el expendio de otros productos.
“Si viene Amazon empieza a hacer estragos como pasó en Brasil y en México”, dijo a Conclusión José “Perico” Pérez, titular de la librería Homo Sapiens. “Hoy uno de los mayores peligros es Amazon”, insistió el también editor, al señalar los riegos de la derogación de la ley que impulsa el gobierno de Javier Milei.
El gigante global de la venta on line vende libros por demanda. Es decir, compra los derechos al autor e imprime en la medida que un comprador se lo solicita. Su capacidad financiera le permite ofrecer precios más bajos -el propósito que dice procurar la Casa Rosada- y las consecuencias en el mercado de la “desregulación” ser la concentración -más aún- de la industria editorial y de los canales de venta. Con menos jugadores para competir, será “el mercado” concentrado el que defina el precio al público de los textos.
Al fijar su posición contraria a la modificación de la norma, el intendente Javkin recordó que “Rosario tiene una cultura muy fuerte en dos rubros: en el rubro librero y en el rubro editorial, que van atadas de la mano porque obviamente la cadena del libro casi las cruza”.
Y agregó: “Entonces sería un retroceso enorme, sería un ataque a la consolidación de una democracia donde la edición de la palabra o la circulación de la palabra sea plural”.

