LUNES, 03 DE AGO.

Cada vez más familias dependen del comedor comunitario «La Pochi»: «La plata no vale nada y nunca alcanza»

El espacio comunitario de barrio emplazado en Intendente Lamas al 600, asiste a unas 250 personas con almuerzos, desayunos, meriendas y apoyo escolar. Sus responsables advierten un fuerte aumento de la demanda y lanzaron una campaña para reunir alimentos, juguetes y donaciones de cara al Día de las Infancias.

El comedor comunitario La Pochi, ubicado en Intendente Lamas 636, en la zona norte atraviesa uno de los momentos de mayor demanda desde su creación. Cada mediodía, decenas de vecinos llegan con sus tuppers para retirar una porción de comida, mientras otras personas en situación de calle desayunan y almuerzan en el lugar.

La responsable del espacio, Eva «Pochi» Acosta, aseguró a Conclusión que la cantidad de familias que necesitan asistencia alimentaria creció de manera sostenida en los últimos meses y que hoy la realidad obliga a organizar la entrega mediante un sistema de números para calcular las raciones.

«Muchísimo más. Nosotros damos entre 240 y 250 números. Cada tupper tiene su número para saber cuánta comida tenemos que preparar», explicó.

El comedor funciona de lunes a viernes y desarrolla distintas actividades durante toda la semana. Los lunes, miércoles y viernes ofrece almuerzos; los martes y jueves brinda merienda y apoyo escolar, mientras que los miércoles por la tarde también prepara una cena en una plaza del barrio para personas que no pueden acercarse al establecimiento.

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Además de vecinos de la zona, y barrio aledaños como Ludueña y Empalme Graneros, Empalme Graneros, hasta el lugar llegan personas desde Granadero Baigorria y otros sectores de Rosario. «La plata no vale nada. Si vienen desde tan lejos es porque realmente necesitan comer», sostuvo Acosta.

La tarea cotidiana se sostiene con una combinación de aportes oficiales y donaciones particulares. Según explicó Acosta, el comedor recibe una tarjeta alimentaria de la Provincia de Santa Fe, aunque señaló que ese recurso resulta insuficiente para afrontar todos los gastos.

«No puedo comprar pollo, verduras ni artículos de limpieza con esa tarjeta. Todo eso lo conseguimos con donaciones o muchas veces lo compro de mi bolsillo», relató.

A los costos de los alimentos se suma otro gasto indispensable: el gas. El comedor utiliza alrededor de cuatro garrafas por semana para cocinar los almuerzos, preparar desayunos y elaborar las meriendas.

«Cada garrafa cuesta alrededor de 26 mil pesos. Son casi 100 mil pesos por semana solamente en gas. Lo pago con la pensión que cobro por mis siete hijos. Llega fin de mes y no me queda nada, pero lo hago de corazón», expresó.

La cocina funciona gracias al trabajo voluntario de toda la familia. «Me ayudan mi hijo y mis dos hijas. Yo me levanto todos los días a las seis de la mañana porque esto me gusta. Lo hago con amor. Cuando puedo dar más, me siento mejor», afirmó.

Historias que reflejan la crisis

La referente social también describió situaciones que se repiten especialmente durante los días de bajas temperaturas y temporales.

«Después de la tormenta venían pidiendo abrigo. Hay personas que llegan envueltas en frazadas, manteles o nylon porque no tienen otra cosa. Cuando tengo ropa o calzado se los doy, pero muchas veces no alcanza para todos», lamentó.

Además de alimentos, el comedor recibe donaciones de ropa, calzado y elementos básicos para la cocina que luego son distribuidos entre las familias que asisten diariamente.

Una convocatoria solidaria por el Día de las Infancias

De cara al Día de las Infancias, el comedor lanzó una campaña para reunir juguetes, golosinas y alimentos con el objetivo de organizar una celebración para los niños del barrio.

Una de las colaboradoras del espacio, Gisela, quien además tiene un emprendimiento de pastelería, explicó a este medio que desde hace años acompaña al comedor donando tortas y aprovechando los recortes de bizcochuelos para elaborar trufas junto a los chicos.

«Este año está bastante complicado. Queremos que todos se puedan sumar para poder festejar el Día de las Infancias. Las reposteras siempre colaboran con sus creaciones y logramos sacarles una sonrisa a los chicos», contó.

También invitó a la comunidad a donar utensilios que muchas veces permanecen sin uso en los hogares.

«No solamente sirve la comida. También necesitamos platos, cubiertos, tuppers, ropa, calzado. Hay muchas cosas que la gente ya no usa y acá son de muchísima utilidad», señaló.

Para la colaboradora, la solidaridad se construye con pequeños gestos.

«Creo que la solidaridad se enseña. Con un poquito de cada uno se hace un montón y podemos lograr grandes cosas», expresó.

Cómo colaborar

Desde el comedor recordaron que actualmente reciben todo tipo de donaciones. Entre las necesidades más urgentes figuran alimentos no perecederos, leche, azúcar, fideos, arroz, artículos de limpieza, ropa, calzado, juguetes y golosinas para el festejo del Día de las Infancias.

Quienes deseen colaborar pueden acercarse al comedor, ubicado en Intendente Lamas 636, comunicarse al 341-364-2166 o contactarse a través de la cuenta de Instagram @profesorlapochi.

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