VIERNES, 07 DE AGO.

Ganó, pero sigue sin convencer

Al Canalla le bastó con la jerarquía individual de alguno de sus hombres ofensivos para obtener los tres puntos ante un rival muy inferior. Tras una sorpresiva desventaja, revirtió la historia con jugadas puntuales. Victoria con empuje, algo de calidad y poco más. Mucho para mejorar en materia futbolística. Se viene Corinthians por Libertadores, donde necesitará elevar el nivel general.

 

 

Rosario Central arrancó la fecha cuatro del Clausura con una sonrisa, que no es algo menor teniendo en cuanta el valor anímico que tiene ganar y lo que representa en lo numérico para el certamen local. A pesar de ello, la sensación es que este equipo no termina de transmitir confianza ni seguridad para erigirse como candidato a pelear un torneo. Chispazos y arrebatos de sus mejores jugadores explican el triunfo de esta jornada en casa ante un contrincante que pelea por evitar la pérdida de categoría. Ante la falta evidente de juego, el rescate de las individualidades.

Con el 4-2-3-1 clásico desde hace tiempo, el Canalla saltó al campo con la obligación de ganar, el único objetivo posible en la noche de viernes en Arroyito. El regreso de Julián Fernández en ataque más los ingresos del juvenil Elías Verón y Alexis Soto fueron las modificaciones respecto al último compromiso. La idea era aprovechar el juego por los costados, a partir del desequilibrio individual, para abastecer a Enzo Copetti.

El primer tiempo de Central fue más de lo mismo que se viene viendo en este ciclo de Jorge Almirón. Mucha tenencia, pases seguros hasta 3/4 y el intento de tejer sociedades en ofensiva. Sin embargo, el problema de siempre: escaso poder de fuego arriba, con un Copetti errando goles insólitos y nadie que se anime a probar de media distancia, aún teniendo jugadores con buen pie para hacerlo.

Central realizó una tarea correcta hasta los metros finales, pero tuvo una incapacidad resolutiva importante en el área. Además de su centro delantero ya mencionado, cada vez que un hombre auriazul estuvo cerca del arco de Lucas Acosta resolvió mal. Ángel Di Maria trató de elaborar fútbol asociándose con Giovanni Cantizano y Verón, pero pocas veces eso derivó en algo productivo. Del otro lado, lo de Fernández y Soto por el sector izquierdo fue totalmente intrascendente, cayendo en la predecible.

Ante un Aldosivi que solo vino a Rosario a defenderse, el Canalla no encontró los caminos en la primera etapa para vulnerar la resistencia marplatense, que amenazó con flaquear en cualquier momento, pero la impericia de los futbolistas auriazules para concretar las intenciones ofensivas le posiblitó a la visita irse al descanso con el 0 a 0, algo impensado en la previa dada la diferencia de jerarquía entre planteles. Mejorar la toma de decisiones y la eficacia, el objetivo del local de cara al segundo capítulo.

En el complemento, el Canalla arrancó con distracciones atrás que le costaron muy caro. Primero Andrés Vombergar se lo perdió de manera increíble en el área chica tras un regalito de Ignacio Ovando, pero después Alan Sosa no perdonó una salida en falso de Jeremías Ledesma y le prendió cartucho de zurda desde la mitad de cancha, picando la pelota ya dentro del arco de ‘Conan’. Un golpazo que obligaba a reaccionar cuanto antes al elenco auriazul.

En desventaja y ante un clima que iba caldeándose cada vez más, Central fue para adelante con empuje, llevándose por delante a un Tiburón que se llevaba un premio enorme a Mar del Plata. Tras una semana especial, donde solicitó ser transferido, Jaminton Campaz entró para profundizar por izquierda. Pese a su comportamiento inapropiado los últimos días, la presencia del colombiano en campo resultaba fundamental en el contexto del encuentro.

El arquero Lucas Acosta tres intervenciones muy buenas para evitar la caída de su valla -una a Copetti, que definió a rastrón-, pero nada pudo hacer ante la arremetida de su compañero Nicolás Zalazar. Empate rápido y quedaba mucho tiempo aún. A Aldosivi le quedó largo el trámite, y se veía venir que lo único que iba a hacer hasta el final era recluirse en el fondo.

El Canalla siguió acumulando situaciones claras para dar vuelta la historia y reclamar el protagonismo del partido. Copetti se lo volvió a perder con un cabezazo al palo, Di Maria -con un nivel muy lejano al del año pasado- no se animó a tomar el rebote con su pierna inhábil y todo se diluyó. Sin embargo, aún en una versión terrenal para un jugador de su calibre, el campeón del mundo le puso una pelota bárbara a Campaz, que se aprovechó de una cesión involuntaria de un defensor visitante y solo tuvo que empujar el balón para hacer estallar al Gigante en un grito de alivio.

Ya con el 2-1, Central defendió bien la diferencia ante un rival impotente, que careció de recursos futbolísticos para tratar de al menos llegar a la igualdad. Cerró el encuentro con posesión, sabiendo que el gasto mayor ya estaba hecho y nada iba a cambiar. Una victoria que le permite ponerse a tiro de la cima en la Tabla Anual y le otorga una inyección de confianza importante de cara al choque que se viene el jueves, en lo que es la obsesión este 2026: Corinthians, por Copa Libertadores. Ahí necesitará elevar los rendimientos individuales y colectivos para soñar con pasar de fase.

 

 

 

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