MIéRCOLES, 12 DE AGO.

¿Quién se anima al plan nocturno?: proyectarán una película de terror en el edificio donde funcionó el boliche Gótika

Este viernes, a las 19 y las 21.30, el colectivo Turbio proyectará la película británica Saint Maud en el edificio abandonado que está ubicado en Mitre al 1500, en pleno centro rosarino. La propuesta, que es con entrada paga, contará también con una oferta gastronómica.

 

Tras una década de puertas cerradas y abandono, vuelve la actividad nocturna a Mitre al 1539: el imponente y centenario inmueble rosarino que albergó desde un ateneo anarquista hasta una sinagoga, pasando por boliches como El Reino, Golden, Boricua y Gótika, abrirá por una noche con una propuesta a prueba de valientes: este viernes se proyectará la película de terror británica Saint Maud, con dos funciones previstas para las 19 y las 21.30. Las entradas para el evento, que también consta de una pata gastronómica, tienen un costo de $30.000.

La actividad es impulsada y organizada por Turbio, un colectivo cultural rosarino que está integrado por Nicolás Maggi, Yemina Paz Menis y Roque Giordano, que en sus roles de periodistas, diseñadores, escritores y gestores culturales llevan adelante un ciclo de cine en históricos espacios de la ciudad. La primera edición tuvo lugar en el Cementerio El Salvador, mientras que la segunda plaza será el inmueble de Mitre al 1500.

El próximo viernes 14 de agosto habrá dos proyecciones de la película Saint Maud (2019), la ópera prima de Rose Glass protagonizada por Morfydd Clark. El evento contará además con una oferta gastronómica a cargo de Pizza House, de Sándwich del Club (del Club de la Milanesa) y de la hamburguesería Ronnie; y cócteles de Vermut Pichincha –el proyecto del maestro vermutero Matías Jurisich– y de Pocimario, una marca impulsada por Gisella Jaime.

En diálogo con Conclusión, el periodista y creador del colectivo Turbio, Nicolás Maggi, comentó: “La propuesta de este ciclo es pasar películas de terror y que la experiencia se compatibilice con una oferta gastronómica, con tomarse un trago, comer algo y quizás disfrutar de alguna performance. Siempre elegimos lugares raros o de difícil acceso en horario nocturno. Ya lo hicimos en el Cementerio El Salvador y ahora se nos puso que teníamos que hacerlo en este lugar que hace como diez años que está cerrado y que está en el corazón de muchos rosarinos, la nostalgia aporta un poco a la experiencia”.

Y detalló: “Vamos a hacer dos funciones de 150 personas cada una. Con la entrada, que cuesta $30.000 y se compra virtualmente (en turbio.com.ar), se contempla el acceso al lugar, la película y además un sándwich o dos porciones de pizza y un trago”. Hace aproximadamente un mes y medio que este colectivo, junto a la Municipalidad de Rosario, trabaja para que el predio pueda albergar esta propuesta y, en este sentido, llevaron adelante intensas tareas de limpieza y desmalezamiento.

En cuanto al filme, Maggi adelantó que propone un “terror elevado” que apela a temáticas sociales: “Habla de la religión, del fervor religioso, de la locura y sobre todo del juego entre el deseo, el pecado y la culpa, eso dialoga con el lugar y su historia, porque esto fue una sinagoga construida a principios del siglo XX por la mutual israelita Jesed y después se convirtió en un templo de la diversión y de la libertad, es un lugar vinculado a la historia del colectivo Lgbt, es un espacio de resistencia y estaba bueno traer eso como concepto al ciclo”.

La historia del predio se remonta a inicios del siglo XX, cuando en el terreno se reunían militantes anarquistas, en su mayoría inmigrantes y panaderos. Años después, el inmueble fue comprado por la mutual israelita Jesed para construir una sinagoga, aunque hay versiones encontradas sobre si el establecimiento religioso llegó a concluirse y a utilizarse. La fachada, que llama la atención de toda persona que transite por la vereda, correspondería a este período y tendría cerca de cien años.

El predio estuvo en manos de la mutual hasta los años sesenta. Tras dos décadas en desuso, fue vendido y a partir de los 90’s en el lugar funcionaron distintos boliches: el último fue Gótika, un espacio vinculado a la cultura queer que cerró a fines de 2016 –en medio de hechos violentos y desmanes en la zona, que incluyeron ataques a balazos e incluso un muerto– y desde entonces el edificio permanece vacío, vallado y con un constante cartel de “Se vende”.

“Por suerte conseguimos que nos presten este lugar, fue un desafío total. Después de años de abandono no ha quedado demasiado más que la estructura, que es hermosa. Es un lugar que tiene historias para contar, es muy simbólico todo lo que funcionó acá. Sin embargo, también hay una apuesta fuerte en cuento a la producción, porque tenemos que traer todo. No hay energía eléctrica ni baños, por eso además de traer una pantalla y sillas, tuvimos que gestionar un generador, un tablero eléctrico con disyuntor para cortar la electricidad si pasa algo y vamos a poner una red de contención ante la posible caída de mampostería, porque lamentablemente se puede observar que la estructura está un poco comprometida en ese sentido, no es nada muy peligroso, pero queremos asegurar que no haya ningún siniestro. En el segundo piso no hay baranda, así que no vamos a dejar que la gente suba porque alguno se pude caer”, adelantó Maggi.

Al ser consultado sobre si hay alguna historia paranormal que ronde el lugar, el periodista comentó que aún no recolectó relatos, pero observó con humor: “Me parece que la mayoría de recuerdos tienen que ver con el túnel que estaba arriba, que era parte de un vip vidriado. Les anticipo que no se va a poder acceder a ese lugar”. Conclusión también pudo conversar con una vecina del inmueble, quien descartó historias fantasmales o espirituales.

El colectivo Turbio ya cerró la sede de la tercera edición del ciclo, aunque aún no detallaron donde será: “Puedo adelantar –dijo Maggi– que va a ser en un caserón embrujado. Estamos en tratativas con dos lugares más que son sorprendentes, se trata de otro tipo de templos ligados a cosas misteriosas”.

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