Qué es la Pampa del Leoncito y por qué es un sitio protegido en San Juan
La planicie arcillosa de Calingasta, conocida como Barreal Blanco, es uno de los paisajes más singulares de San Juan. Su suelo, sus condiciones climáticas y sus cielos privilegiados la convierten en un área de alto valor natural, científico y turístico, pero también extremadamente vulnerable al tránsito de vehículos.
- Ecología
- Ago 13, 2026
El reciente episodio en el que una camioneta 4×4 avanzó 1,5 kilómetros sobre la Pampa del Leoncito hasta quedar encajada volvió a poner en foco la fragilidad de uno de los paisajes más emblemáticos de San Juan. Las huellas provocadas por el vehículo pueden permanecer durante décadas y, en algunos casos, tardar hasta 100 años en desaparecer de manera natural. El impacto resulta especialmente grave en un ambiente desértico donde la escasez de lluvias y la particular composición del suelo hacen que cualquier alteración de la superficie tenga una recuperación extremadamente lenta.
La Pampa del Leoncito está ubicada en el departamento de Calingasta, al oeste de la provincia de San Juan y dentro del área de influencia del Parque Nacional El Leoncito. Popularmente conocida como Barreal Blanco, la planicie tiene unos 12 kilómetros de largo por 3 kilómetros de ancho y se extiende frente a la Cordillera de los Andes.
Su superficie está formada principalmente por una capa compacta de limos y arcillas de origen salino, que le otorga su característico aspecto blanco, liso y prácticamente plano. Esta particular combinación de suelo y condiciones climáticas convierte al lugar en un paisaje excepcional, pero también en un terreno de alta sensibilidad ambiental.
La Pampa del Leoncito no es solamente un atractivo turístico por su paisaje. Los vientos constantes que atraviesan la planicie la convirtieron en un sitio reconocido para la práctica del carrovelismo, una actividad en la que pequeños vehículos con velas aprovechan las ráfagas para desplazarse a gran velocidad.
El entorno también permite realizar actividades como kitebuggy, trekking, avistaje de aves y geoturismo. En todos los casos, la conservación de la superficie resulta fundamental para evitar que las actividades humanas alteren las características naturales del terreno.
Otro de los grandes valores de la zona está por encima de la superficie. La extrema aridez, la baja nubosidad y la escasa contaminación lumínica generan condiciones excepcionales para la observación astronómica.
Estas características favorecieron la instalación de observatorios en las cercanías y convirtieron al cielo nocturno de la región en otro de sus recursos naturales de mayor valor científico.
La importancia ambiental, histórica y científica del lugar también quedó reflejada en su protección legal. La Ley Provincial N.º 571-F declaró al predio Monumento Natural, Sitio Histórico y Lugar Histórico Provincial, estableciendo un marco de protección para conservar su patrimonio y sus recursos.
La fragilidad de la Pampa del Leoncito está directamente relacionada con las características de su suelo. Aunque la superficie puede parecer firme y resistente cuando está seca, la situación cambia cuando recibe precipitaciones o acumula humedad.
En esas condiciones, la arcilla pierde consistencia y se transforma en una superficie mucho más maleable. El peso de un vehículo puede entonces romper la costra superficial y hundir el terreno. Las maniobras de aceleración, frenado o giro pueden profundizar todavía más las marcas y generar grietas y surcos.

La recuperación natural es extremadamente lenta porque se trata de un ambiente con escasas precipitaciones. El viento y los procesos naturales pueden tardar décadas en volver a nivelar una huella, y algunas marcas pueden permanecer hasta un siglo.
Por este motivo, la circulación de vehículos fuera de las zonas habilitadas representa un impacto que va mucho más allá de una simple marca en el paisaje, modifica una superficie cuya regeneración natural requiere tiempos muy prolongados.
Los protocolos de conservación establecen restricciones específicas para proteger la planicie. Entre ellas se encuentra la prohibición de circulación de transporte pesado, del acampe sobre la superficie y del ingreso de vehículos cuando el suelo presenta agua o humedad.
La recomendación central es utilizar únicamente las huellas y sectores de tránsito consolidados. De esta manera se busca concentrar el impacto en áreas ya intervenidas y evitar nuevas alteraciones sobre la costra arcillosa.
La Pampa del Leoncito combina así un paisaje único, condiciones excepcionales para la astronomía y los deportes de viento y un ecosistema particularmente vulnerable. Su protección depende, en buena medida, de evitar que el tránsito vehicular transforme en cuestión de minutos una superficie que la naturaleza puede necesitar décadas para recuperar.

