Mereció más
El Canalla buscó todo el encuentro con empuje e intensidad, pero le faltó juego para vulnerar a un rival que vino a buscar lo que se llevó. Nada que objetar desde lo actitudinal. Todo se definirá en Brasil. Serie abierta y pareja.
- Deportes
- Por Paulo Viglierchio
- Ago 13, 2026
Rosario Central no pudo cumplir con la misión que se encomendó para este partido en casa, por los octavos de final de la Copa Libertadores. Pese a un esfuerzo incesante, careció de la creatividad e inspiración necesaria para doblegar a un contrincante de peso, que hizo negocio con muy poquito, casi nada. En este certamen, poder ganar de local pesa demasiado, aunque sea por la mínima.
El primer tiempo en Arroyito fue con mucha intensidad. El Canalla salió a presionar alto, con decisión y coraje, queriendo imponer condiciones desde el comienzo. El conjunto de Jorge Almirón puso enjundia en los 45 iniciales, envalentado por el oficio de ciertos jugadores, como Gastón Ávila y Franco Ibarra, de los puntos más destacados en el aspecto temperamental. Enfrente sabía que tenía a un adversario duro, que no iba a conceder facilidades.
La etapa inicial fue más de lucha que de juego. Central se impuso en la batalla emocional, ganó las divididas y por varios minutos le rodeó la manzana a un Corinthians replegado, pero a ese ímpetu le faltó el aporte de una pieza clave, como es Ángel Di Maria. Como se dijo en antes en esta columna, ‘Fideo’ está muy lejos de su mejor nivel, y eso el combinado auriazul lo siente.
A su vez, Jaminton Campaz arrancó enchufado, desbordando por la banda izquierda, pero con el correr de los minutos se fue apagando, bien contenido por Matheuzinho, mientras que Giovanni Cantizano lució incómodo por el medio. El Timao, tras el asedio de los primeros 25′, fue saliendo de a poco de su campo y encontró en Kaio César el jugador más apto para descansar con el balón. Eso si, la visita siempre se encargó de salir prolijo desde el fondo, a pesar de la presión ejercida por el Canalla.
Situaciones de gol, pocas pero claras. En la primera Campaz probó los guantes de Hugo Souza con un zurdazo de media distancia, los brasileños respondieron con un remate de Kaio César en la media luna del área, apenas arriba del arco de Jeremías Ledesma, pero la situación más nítida fue un cabezazo en el travesaño de Bidu tras una pelota parada. En general, fue un trámite disputado, peleado, friccionado, un clásico encuentro de Libertadores en fase decisiva. Central estuvo en partido, compitió, eso era lo más importante que se llevó al descanso. Había que hacer un retoques futbolísticos para tener otra fluidez en ofensiva.
En el complemento, el Canalla siguió con la misma convicción. A puro corazón, volvió a meter contra su arco a un Corinthians que definitivamente se enamoró del empate. La cancha se inclinó completamente, había un solo equipo que quería ganarlo. Pero el local volvió a chocar con la falta de ideas en 3/4, ante un rival que se fue replegando cada vez más cerca de Hugo Souza.
Más allá de las ganas, Central pagó el precio de tener a un Di Maria carente de la lucidez que venía exhibiendo hasta principios de año y el hecho de no haber traído un centro delantero de jerarquía, a la altura, para pelear la competencia, ya que ni Enzo Copetti ni Tomás Badaloni lograron colmar las expectativas. Es cierto, el ex Godoy Cruz todavía cuenta con un poco más de margen porque recién llegó este mercado.
De la poca claridad se explica las escasas llegadas, más allá de un cabezazo de Campaz por arriba y algún intento de ‘Fideo’. Corinthians se quedó con diez jugadores cerca del final y el Canalla puso toda la carne en el asador, con el goleador histórico Marco Ruben sumando fútbol, algo importante. De hecho, el 9 tuvo la suya con un derechazo cruzado, apenas desviado.
Central no dejó de buscarlo y mereció llevarse algo más que una tibia igualdad, por ello el reconocimiento del hincha, que valoró la actitud y el esfuerzo colectivo. Nada que objetar para el equipo esta noche, solo un 0-0 mentiroso, que favoreció el plan del Timao. Todo se definirá en Brasil, es imposible dar algo por sentado. Si que será otra batalla deportiva como la de esta noche en Arroyito.
Como tarea para Almirón, deberá encontrar los circuitos futbolísticos que le permitan a sus dirigidos tener más profundidad en ataque. Más allá de los nombres, quien entre o salga, es preciso desarrollar un plan de juego que permita sostener las posibilidades de clasificación en el país vecino. Por arriba no va a estar la llave, porque el conjunto brasileño tiene juego aéreo. Tendrá que ser por abajo, tejiendo sociedades.

