Un secreto bajo tierra en el centro de Rosario, “escondido” durante la última dictadura
Una recorrida por los sótanos del viejo Mercado Norte, ubicado donde desde hace más de cuatro décadas está la Plaza de la Cooperación. El hallazgo se produjo mientras se remodela el espacio público. Hasta el momento se encontraron tres espacios de metros por 25, pero creen que hay más.
- Ciudad
- Ago 18, 2026
Debajo de la superficie de la Plaza de la Cooperación, conocida también como la plaza del Che por el mural que recuerda a Ernesto Guevara, hay un pequeño universo “escondido”: al menos tres sótanos conectados entre sí que fueron utilizados como depósito y tal cámara cuando a ras del piso funcionaba allí el Mercado Norte, demolido a fines de los años 70 del siglo pasado para construir allí, durante la última dictadura, el espacio público.
“Hasta ahora hemos encontrado tres. En principio podría haber más lugares, pero es lo que hemos encontrado hasta ahora y no queremos afirmar cosas que no sabemos”, dijo durante una recorrida para la prensa el subsecretario de Planeamiento, Pablo Florio.
¿Y qué se va a hacer con ese hallazgo? “En su momento cuando se construyó la plaza se tomó la decisión de esconder. Nosotros en lugar de esconder, queremos mostrar”, continuó el funcionario. No está claro aún, pero una posibilidad es “que la plaza siga siendo plaza, que la puedan usar los rosarinos pero con la particularidad de que ante este hallazgo lo que nosotros queremos es poner algunos lugares con vidrios en el piso de la plaza. O sea, el techo de estos subsuelos para que los rosarinos podamos saber que existen y tener claro que la ciudad decida en su momento qué se va a hacer con todo este espacio”, explicó Florio.
Abasto
En la plaza Montenegro, en la plaza Libertad y en la esquina de Corrientes y Rioja, donde hoy hay una galería, hubo en la Rosario del pasado mercados de abasto. El Mercado Norte estuvo ubicado en Tucumán y Mitre. Construido a fines del siglo XIX (en 1876), luego fue ampliado por las necesidades de la época.
Esas necesidades y las formas de consumo y distribución de alimentos habían variado drásticamente para fines de la década del 70. En 1978-79 el Mercado Norte dejó de funcionar y fue demolido. Al año siguiente la dictadura levantó en ese espacio la Plaza de la Cooperación.
Pero debajo de la superficie quedaron los restos del viejo mercado de abasto: sótanos que tuvieron iluminación y estuvieron revestidos con azulejos y que, por lo que aún pervive, parecen haber tenido mesadas para la manipulación de alimentos. Acaso su fraccionamiento para ser vendidos un poco más arriba, en la superficie del viejo mercado.
“Estos son sótanos que pertenecían al mercado y que fueron utilizados para tirar todos los escombros de la demolición del mercado que se hizo en los últimos años de la década del 70, antes de la construcción de la plaza”, explicó este martes Florio, en una suerte de tour subterráneo para la prensa local.
De los tres sótanos sobre los que existen precisión sobre su existencia, el que está ubicado en paralelo a la cortada Fabricio Simeoni es el que contiene menos escombros y permite transitarlo. “Este subsuelo es paralelo al Pasaje Simeone y era uno de los lugares que tenía el Mercado Norte para preparar los alimentos que se comercializaban en el propio mercado. Nosotros teníamos información de que estos sótanos existían, pero no había ninguna documentación gráfica que nos permitía afirmar cuántos había y de qué manera”, dijo el subsecretario de Planeamiento.
“Cuando empezamos con la obra de la plaza a partir de uno de los lugares donde estaba la sala de bombas de una fuente empezamos a hacer algunas investigaciones y aparecieron las primeras cámaras. A partir de ahí hicimos un trabajo más profundo de investigación y hemos encontrado estos distintos lugares”. Hasta ahora son tres, puede haber más.
Los sótanos estaban comunicados entre sí. En el piso se ven viejos caños de hierro que son registro de las conexiones eléctricas. También azulejos pequeños y blancos que, creen, eran lo que se fabricaban en la ciudad de San Lorenzo. También puede advertirse el hueco de un extractor de aire.
Pero las comunicaciones entre los sótanos están tabicadas por paredes de ladrillos de unos 40 años. Los arquitectos del municipio creen que se levantaron cuando se realizó la obra, justamente para contener los escombros de la misma, que quedaron depositados en el subsuelo. También se observan raíces de los árboles que se ven en la superficie de la plaza, que encontraron filtraciones en la loza para poder llegar hasta ese espacio subterráneo.
Mitología del contrabando
Florio precisó que “cada uno de los sótanos encontrados tenía una dimensión de más o menos 4 metros de ancho por 25 a 30 metros de largo”. Hombre de ciencia, el funcionario no cree en las versiones acerca de la existencia de túneles construidos en la zona céntrica, con el objetivo de llegar -de manera oculta- hasta el puerto de la ciudad.
“Los túneles y Rosario son parte de la leyenda urbana de la ciudad. Un poco mitología y un poco realidad. Hay túneles, claro que sí. Documentados, muy pocos. Yo honestamente creo que el esfuerzo y el dinero que significa construir un túnel de un lugar hasta el puerto hace poco probable que haya muchos realmente construidos, más allá de que alguno haya visto a alguno u otro”, dijo.
“¿Cuántos hay? No lo puedo afirmar. Pero honestamente me parece muy poco probable que alguien que haya querido contrabandear haya gastado en construir un túnel cuando hay otras maneras más sencillas de resolver eso”, opinó.
–¿Por qué se demolió el Mercado Norte?
–Muchos mercados se demolieron en el área central en esos tiempos. Donde ahora está la plaza Montenegro y el cultural Fontanarrosa estaba el Mercado Centro, que en su momento antes era el Mercado Sur, y también se demolió. Esas decisiones tienen que ver con que eran edificios que estaban bastante deteriorados y se consideraba que había que generar otros lugares para la ciudad. Visto en perspectiva, si hoy el mercado hubiera permanecido, yo creo que la decisión política hubiera sido otra. Transformarlo, restaurarlo y rescatarlo. Pero bueno, eso ya sucedió.

