Premio al aguante
A Newell’s le costó hacer pie en el partido, pero entre los cambios acertados de Kudelka y la insistencia y el no bajar los brazos hasta el último minuto terminó consiguiendo un empate en el clásico que le da aire y lo mantiene bien parado en el Clausura.
- Deportes
- Por Santiago A. Fraga
- Sep 6, 2026
Newell’s terminó consiguiendo un empate agónico en el clásico rosarino que le da aire para seguir construyendo y a su vez lo mantiene bien parado en el Clausura, a 4 del puntero y en zona de clasificación a la próxima fase.
La clave del 1-1, sin duda, además de la acertada lectura de Frank Kudelka y sus buenos cambios, fue el no haber bajado los brazos en ningún momento e insistir hasta el final, aún cuando todo le jugaba en contra, desde el resultado y la localía hasta el arbitraje y el físico.
Al rojinegro le costó mucho hacer pie en el partido, pero durante los primeros minutos el palo a palo le sentó bien a los de Kudelka. Sin llegar a ser punzante en el cuarto final (necesitando la presencia de Facundo Guch), la ‘Lepra’ se las ingenió para mantener la pelota en un ida y vuelta y el peligro relativamente lejos de su arco.
En defensa, mantuvo una línea baja y toda la atención transcurrió por cómo Franco Escobar contenía a Ángel Di María y cómo Martín Ortega lo hacía con Jaminton Campaz (teniendo más problemas para hacerlo el primero que el segundo).
A la hora de atacar, en ofensiva la ‘Lepra’ optó por un juego directo saltando el mediocampo. Sin embargo, Matías Cóccaro tuvo problemas para imponer su presencia en la ofensiva, y Walter Mazzanti y Santiago Solari se vieron asfixiados cada vez que recibieron la pelota. Guch, quien debía liberar esa presión, no supo mostrarse y terminaba siendo a veces Rodrigo Herrera el que daba una mano extra arriba.
Hasta allí, el partido era un típico clásico rosarino con cantado destino de empate y un seguro bodrio para el espectador neutral. Sin embargo, desde la mitad del primer tiempo en adelante, las constantes interrupciones del árbitro detuvieron el juego y le bajaron el ritmo, y con esa posibilidad de tener tiempo para jugar y pensar ahí Central empezó a sacar diferencia en los dos aspectos en donde es superior su plantel: el físico y la jerarquía. Lo mismo había sufrido el rojinegro, sin ir más lejos, en la fecha anterior contra Estudiantes.
Con ese tiempo extra para elaborar, empezaron a aparecer los espacios en el medio (flojo encuentro de Luca Regiardo) y en la defensa, y allí se empezó a torcer mucho más la balanza en favor de los extremos ‘canallas’ contra los laterales rojinegros.
Cuando Campaz empezó a encontrar la pelota, se le empezaron a generar los problemas a Newell’s, y así en los últimos 15 minutos el ‘Canalla’ tuvo 3 situaciones claras de gol. Para mala fortuna, el gol terminaría llegando en una pelota parada y en la última jugada del primer tiempo, con un remate de Gastón Ávila en donde se combinan la virtud de la potencia de su disparo, con la fortuna del lugar adonde fue la pelota y con la falla de que nadie lo estuviera marcando.
Tras el duro golpe que significa recibir un gol en ese momento del partido, y con Central decidiendo cuidarse un poco demás, en el complemento Newell’s empezó a tener un poco la pelota y a avanzar en la cancha, aunque jamás pudo tener la claridad que necesitaba para traducir esa tenencia en jugadas de peligro.
Sobre los 60′, Kudelka intentó cambiar las cosas dándole ingreso a Jerónimo Russo, Mateo García y Jerónimo Gómez Mattar en lugar de Escobar (amonestado), Guch y Herrera (de los mejores del primer tiempo).
Sin embargo, siguió sintiendo la falta de presencia de Regiardo y de Cóccaro, sumado a una muy mala resolución en todas las pelotas paradas que tuvo durante el partido. En un partido que siempre se define por esa vía, la ‘Lepra’ falló al tirar mal todos los centros que tuvo, como así también erró más de la mitad de los pases que dio.
Con esa dinámica, la ‘Lepra’ no generó peligro y el ‘Canalla’ tampoco, solo presionando recién a partir del ingreso de Giovanni Cantizano. A eso se le sumó el innecesario protagonismo de Falcón Pérez, que siguió interrumpiendo en exceso el juego junto a sus asistentes y tuvo la tarjeta más fácil para el visitante que para el local (Agustín Sández y Ávila jugaron gratis, mientras que otros como Di María y Cantizano también debieron ver la amarilla).
Con Central cómodo y conforme con el 1-0, Kudelka apostó por redoblar la presencia ofensiva y le dio ingreso primero a Juan Ramírez por Mazzanti a los 80’ y luego a Francisco Scarpeccio por Martín Ortega a los 89’, terminando jugando con un triple 9.
Así las cosas, esa superpoblación y el hecho de que Scarpeccio y Ramírez arrastraran marcas fue lo que finalmente le terminó dando el espacio que necesitaba a Cóccaro, y a los 93’ confluyó todo lo pensado por Kudelka: pelotazo largo de Russo, Scarpeccio la peinó contra dos defensores canallas, Ramírez la bajó girándose y la pelota le terminó cayendo al ‘Zorro’, que definió rápido ante la salida de Jeremías Ledesma y puso el 1 a 1 para el rojinegro en el momento más impensado.
El empate termina siendo un premio para el aguante de Newell’s cuando más en desventaja y presionado se encontró, y para el no bajar los brazos hasta el último minuto. Así como Kudelka tiene todo el mérito con los cambios que hizo para torcer el rumbo del partido, también lo tiene con ese cambio de mentalidad en este grupo de jugadores que tiempo atrás ese tipo de encuentros los terminaba perdiendo 2-0.


